Combatir la contaminación oceánica para un futuro saludable

Por Tharanga Yakupitiyage

Combatir la contaminación oceánica para un futuro saludable

Ceremonia de apertura de la Conferencia sobre los Océanos, del 5 al 9 de junio de 2017, en Nueva York. Crédito: Mark Garten/UN Photo.

NACIONES UNIDAS, 6 jun 2017 (IPS) – La salud de los océanos no hace más que empeorar y es necesario revertir el deterioro, coincidieron los delegados presentes en la apertura de la Conferencia sobre los Océanos en Nueva York.

Alrededor de 5.000 representantes de gobiernos, de la sociedad civil y del sector privado de una amplia variedad de países están reunidos en la ONU (Organización de las Naciones Unidas) con motivo del primer encuentro de alto nivel sobre los océanos, que se realiza del 5 al 9 de este mes, y que busca impulsar acciones para mejorar la situación de esas vastas extensiones vitales de agua.

“La salud de nuestros océanos y mares está estrechamente vinculada a la salud de nuestro planeta y a toda la vida en la Tierra”, subrayó el secretario general de la ONU, António Guterres, frente al plenario de la Asamblea General.

Pero los océanos están en riesgo por culpa de las actividades humanas.

“Estamos aquí en representación de la humanidad para restablecer la sostenibilidad, el equilibrio y el respeto por nuestra relación con nuestra madre primigenia, la fuente de toda la vida, los océanos”, remarcó el presidente de la 71 sesión de la Asamblea General, Peter Thomson.

“Es hora de que corrijamos nuestros errores”, sentenció.

Entre los asuntos más acuciantes que tratará la conferencia se destaca la contaminación marina, gran parte de la cual es por los plásticos.

Más de cinco billones (millón de millones) de plásticos, más de 260.000 toneladas, flotan actualmente en nuestros océanos, una masa que podría estar subestimada, y más de 80 por ciento de esos desperdicios proceden de la tierra.

Las corrientes oceánicas hacen que la basura se acumule en lo que se conoce como “islas de basura”, que existen virtualmente en todos los océanos. La más grande de estas tiene nombre propio, la Gran Mancha de Basura del Pacífico, ubicada entre Hawai y California y se estima que tiene un millón de kilómetros cuadrados.

La Gran Mancha es responsable de la pila de basura que bañó las costas de la que fuera la prístina isla de Henderson, en el sur del océano Pacífico.

Un estudio concluyó que ese lugar declarado patrimonio mundial por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) está cubierto por 38 millones de detritos, lo que la convierte en el lugar con mayor densidad de contaminación del mundo.

Los investigadores encontraron redes de pesca descartadas, soldaditos de juguete y cascos.

“No hay excusas para que la humanidad vuelque el equivalente a un gran camión de basura de plástico al océano por minuto y cada día. Soltamos una plaga plástica al océano que corrompe la naturaleza de muchas maneras trágicas”, subrayó Thomson en la conferencia.

El plástico que se vuelca al océano no queda flotando de forma inocua, sino que tiene consecuencias reales a largo plazo sobre la salud animal y humana.

La salud humana y oceánica es una sola

Los animales, que a menudo se encuentran enredados con la basura, suelen comer los pedazos de plástico con consecuencias mortales para ellos.

En un diálogo sobre contaminación marina, el primer día de la conferencia el lunes 5, el ministro del Clima de Noruega, Vidar Helgesen, señaló el caso de una ballena zifio (o ballenato de Cuvier) varada en la costa de su país a principios de este año a la que se le encontraron 30 bolsas de plástico en el estómago.

Los plásticos también liberan toxinas tras ser ingeridos, la que dañan la salud reproductiva de muchas especies de peces.

El director general del Programa de Ambiente Regional del Pacífico, Kosi Latu, señaló que se encontraron plásticos en 97 por ciento de las especies de peces estudiadas solo en ese océano.

El Foro Económico Mundial estimó que podrían haber más plásticos que peces en el océano en 2050 si continúa la actual tendencia de contaminación.

La evidencia también revela que la gente consume plásticos al ingerir productos marinos.

Al comprar pescado en los mercados de Indonesia y Estados Unidos, los investigadores concluyeron que uno de cada cuatro de ellos tenía plástico en sus entrañas. Los estudiosos europeos estimaron que la población europea podría estar ingiriendo 11.000 microplásticos al año a través de los mariscos.

El impacto todavía es incierto, pero los estudios han mostrado que el plástico ingerido por los humanos podría ser tóxico y elevar el riesgo de problemas de salud como el cáncer.

Un llamado a la acción

Los delegados presentes en la conferencia urgieron a tomar medidas para prevenir y reducir la contaminación marina, y ya se detallaron algunos compromisos para hacer frente al problema.

Indonesia se comprometió a reducir 70 por ciento la basura marina para 2025, mientras Tailandia creó un plan de gestión de la contaminación, que incluye fomentar el uso de sustitutos degradables e implementar una estrategia “3Rs” (reducir, reutilizar y reciclar).

La falta de fuertes políticas e infraestructura en la gestión de desperdicios es la principal responsable de la contaminación de los océanos. Por ejemplo, solo 14 por ciento de los envoltorios plásticos se recolectan en todo el mundo, lo que hace que millones de toneladas de plástico terminen en los vertederos terrestres y en los océanos.

“Sin un reciclaje efectivo, no creo que podamos resolver el problema”, confesó Latu.

La organización Ocean Conservancy también concluyó que Indonesia y Tailandia están entre los cinco países que más contaminan en el mundo.

Otros países, como Austria, se comprometieron a reducir el uso de bolsas plásticas, mientras Suecia prohibió el uso de microesferas de plástico en los productos cosméticos. En total, se recibieron más de 600 compromisos.

Organizaciones de la sociedad civil también se comprometieron a tomar varias medidas, incluso la fundación holandesa Ocean Cleanup, que creó un sistema rentable, que podría servir para limpiar 50 por ciento de la Gran Mancha de Basura del Pacífico en cinco años.

No hay un único método para todos los casos, pero igual los participantes en la conferencia se pusieron de acuerdo en una cosa: actuar ya si queremos un futuro seguro para nuestro planeta.

“Este es el año que dejamos de robar el futuro a nuestros nietos”, sentenció Thomson.

Por su parte, Guterres destacó la histórica relación entre los seres humanos y los océanos, como un llamado a la acción.

“Los suecos navegaban en el mar Báltico y llegaban hasta la actual Estambul hace 7.300 años. Y mucho antes, los pobladores de Fiyi lo hacían en canoas a velocidades máximas y recorrían distancias nunca vistas en la época en todo el Pacífico”, recordó.

“Un mito de creación japonés relata cómo se creó el archipiélago a partir del agua de mar, y el mito inuit se concentra en Sedna, la diosa el mar”, añadió.

“El mar nos pertenece a todos, por cierto”, resumió.

Además, entre los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, el 14 se propone “conservar y utilizar en forma sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible” e incluye la meta de “prevenir y reducir de manera significativa la contaminación marina de todo tipo” para 2025.

Y de hecho, la Conferencia sobre los Océanos, organizada por Suecia y Fiyi y que terminará este viernes 9 en Nueva York, se propone buscar la forma de implementar ese objetivo de la Agenda de Desarrollo para 2030.

Traducido por Verónica Firme


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