CEPAL destaca crecimiento de la economía boliviana como “paradigma en la región”

Evo Morales

Bolivia pasó de ser un sinónimo de pobreza a ser líder del mayor crecimiento económico de Suramérica.

La Paz, 10 may (ABI).- La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y exautoridades de Argentina y Uruguay alabaron en La Paz el modelo económico de Bolivia, que pondrá al país andino amazónico por quinto año consecutivo en la cúspide del crecimiento regional, bajo la lupa de la desatada crisis argentina que abandonó en 2015 los postulados de la expansión propulsada por variables internas y que está a un paso de recurrir al Fondo Monetario Internacional (FMI).

En momentos en que las potencias industriales se apegan al esquema del proteccionismo, Estados Unidos y países de la Unión Europea, el jefe de la Unidad de Financiamiento en la CEPAL, Esteban Pérez, consideró que la inversión pública se ha convertido en el sostén del desarrollo de la economía, sin descuidar otras variables y, a la vez, en el antídoto para capear las oscilaciones internacionales, tales como las que arrecian en Argentina y conmovieron hace dos años a Brasil, las principales economías de la región, la última en recuperación.

“Es importante que la inversión pública tenga un papel en el crecimiento y que juegue un papel dinamizador en el crecimiento económico y no solo que el gobierno tenga un papel regulador y, en ese sentido, creo que Bolivia ha cumplido una buena tarea”, dijo al subrayar la tasa de inversión pública de Bolivia, “elevada al 12%” del PIB (Producto Interno Bruto)”, de 36.000 millones de dólares previstos en 2018.

En el marco de seminario internacional rotulado Evaluación y Perspectiva de la Economía Boliviana y de la Región, materializado en La Paz entre martes y miércoles, Pérez consideró que el modelo boliviano debería, poco menos, que contagiarse a la región, en momentos en que la economía sudamericana y latinoamericana parece levantar cabeza tras tres años de crecimiento negativo.

“Bolivia tiene una tasa de crecimiento superior, casi el doble de la tasa de crecimiento promedio de la región y, en ese sentido, nosotros (por la CEPAL) vemos con buenos ojos este crecimiento. Bolivia ha podido mantener una tasa positiva y una tasa de crecimiento elevada respecto a otros países durante bastante tiempo”, dijo durante un conversatorio con periodistas.

La CEPAL estima que el crecimiento promedio de la región orillará el 2% en 2018.

El caso de Bolivia, que en 2017 creció a un ritmo de 4,3% del PIB, y que, fundado en su Modelo de Crecimiento Social Comunitario, no ceja, desde 2013 de crecer sino por encima de esa tasa, “es uno de los temas que la CEPAL ha planteado”.

“Yo plantee, en mi presentación (del martes en La Paz) con respecto a que se trata de dinamizar el crecimiento” por vía de “la inversión pública”, significó.

Poco antes, el ministro boliviano de la Economía, Mario Guillén, había reseñado que su país apostó “básicamente por un modelo de generación de demanda interna” que permite y permitió, desde su instauración con la llegada al Palacio Quemado del presidente indígena Evo Morales, en 2006, que los movimientos del mercado externo afectan a Bolivia, “obviamente”, pero no como en el pasado histórico de los últimos 40 años.

“Cuando uno solamente apuesta a la exportación como fuente de recursos o como fuente de mejora en la economía, lo que pasa es que cuando les va mal (se contraen los mercados externos) también le va mal a quien exporta y todo lo que han producido no lo puedes vender y eso genera la recesión”.

Bolivia es, a contrapelo del contexto boyante que vive, también un vademécum de experiencias poco felices entre 1985 y 2005, lapso en que adoptó un secante modelo de economía de mercado y exiló al Estado de la economía y lo convirtió en gendarme del modelo del “dejar hacer, dejar pasar”.

Con la reciente crisis financiera argentina como telón de fondo que declinó comentar, Pérez dijo que si Bolivia, de tradicional economía minúscula los siglos XIX y XX, librada al modelo de la economía monoproductora y extractivista, lograra sostener en el tiempo el modelo de crecimiento que atesora los últimos 12 años, -que le permitió insuflar su clase media con 3 millones de nuevos agentes económicos, que sólo en el último año fructificó 8.000 nuevas empresas, lo que, a su vez, redundó en un millón de nuevos aportantes a sistema de pensiones, y que extrajo de la pobreza extrema a casi 3 de cada 7- está en condiciones de emplazarse entre los países de mayor desarrollo.

“El tema de la demanda interna que en el caso de boliviano, en el caso del modelo (social comunitario) de crecimiento económico tiene repercusiones en el crecimiento económico, obviamente en el corto plazo y también tiene repercusiones en el largo plazo”, consideró.

“Cuando los países mantienen trayectorias dinámicas inversión a través del tiempo y logran mantener sendas de crecimiento de inversión eso permite ampliar la capacidad productiva, permite generar demanda para responder a esa capacidad productiva y también tiene efecto en eventualmente la productividad”, aportó.

Fundado en datos de última generación, lo más probable del primer cuatrimestre de 2018, y a la espera de información complementaria, predijo que la expansión de la economía de Bolivia se situará, este año, en 4% del PIB. La Paz estima que esa tasa considerará 7 décimas porcentuales más.

“En el caso de Bolivia, la previsión para la economía cerró con 4,2% en 2017 y la última predicción de la CEPAL, que se hizo hace unas tres semanas atrás, ponía la tasa de crecimiento inicialmente en 4%. Esa es, de momento, la tasa de crecimiento. Obviamente, a medida que la información vaya llegando -no disponemos de toda la información- inmediatamente podrá ser revisada”, mantuvo.

En consonancia, Guillén acotó que “ése es el grande safio que tenemos como país”.

“Creemos que nuestro modelo económico está funcionando. En la medida que nosotros logremos mantener estos niveles de inversión pública y dinamizar nuestra demanda interna además de generar proyectos de exportación, podremos tener mejores niveles de crecimiento de los que tenemos hasta ahora”, acotó.

A su turno, el exvicanciller argentino, Carlos Bianco, que reemplazó a Axel Kicillof, exministro de Economía de su país durante la administración de Cristina Fernández, sostuvo que, a contrapelo del modelo que adoptó su país desde la asunción a la Casa Rosada del presidente Mauricio Macri, en 2015, y que tiene a mal traer la segunda economía de Sudamérica, Bolivia ha hecho bien las cosas.

“La fortaleza de la economía boliviana que no depender del exterior, básicamente el proceso de crecimiento descansa en las variables internas”, afirmó al tiempo de exponer la encrucijada en que se encuentra su país al acercarse al FMI como tabla de salvación.

“Es echarle nafta al fuego” y no “sacar las manos de la crisis”, resumió.

Por último, el exministro de Economía de Uruguay, Fernando José Lorenzo, dijo que para sortear la posibilidad de ser arrastrado por la crisis que afecta a sus gigantes vecinos, Brasil y Argentina, su país adoptó, hace ya años, un sistema de “autodefensa”, fundado en un esquema contingente de liquidez, que hasta ahora ha rendido frutos.

“Así como Bolivia, buena parte de su capacidad de absorber vaivenes internacionales se ha apoyado, en buena medida en este dinamismo de la demanda interna, Uruguay ha tomado el rumbo de asegurarse”.

“Uruguay tiene, desde hace años, una tendencia a tener exceso muy importante en niveles de liquidez en el sector público. Tenemos 7 puntos del PIB de liquidez y acuerdos contingentes con organismos multilaterales de crédito para cualquier vaivén que ocurra en el acceso de financiamiento. Estamos cubiertos”, agregó.


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