Camino a Berna y tarareando por ser tan linda Costa Rica…

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Desde Suiza No. 14

Mauricio Castro Salazar
mauricio.castro.salazar@gmail.com

Mauricio Castro

Íbamos en el tren hacia Berna. Ventaneando. Realmente estaba extasiado con el paisaje, el tren discurre durante un buen tiempo a lo largo “du Lac Léman” donde están las terrazas de Lavaux, que son laderas que dan al lago dedicadas a la uva desde hace centenas de años, y que la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad, y a lo lejos, al otro lado del lago, en Francia, se ven Los Alpes, majestuosos y todavía con nieve, en pleno verano. El Mont Blanc con toda su blancura y grandeza se dejó ver un rato…

Iba ido admirando la vistada, de verdad preciosa, una postal, cuando de repente, créanmelo que no sé por qué, se me vino a la mente una canción de las nuestras, no La Patriótica, sino la que tiene este estribillo: “…por ser tan linda Costa Rica la llaman la Suiza centroamericana…”

Y me dije: “— ¿Puchis de verdad nos parecemos…?” Y mi mente de ingeniero inmediatamente hizo tres columnas para determinar si nos parecemos, en una puse varios ítems (gente, castillos, biodiversidad, ríos, ciudades, recreación, cantones…) y en las otras dos los nombres de los países…”… y me dije: “son Indicadores medibles, verificables y reportables.”

Terminando de estructurar las columnas pensé: “—Castrosalazar vas mal con ese esquema de comparación, vos ni en el hueso de la nuca te pareces a un suizo, a vos te metieron un buen rato al horno y a muchos de esos maes ni siquiera los pasaron cerca…con muchos de nosotros se le fue la mano a Tatica Dios en el horno… y concluí gente: diferencia.”

Iba googleando sobre Berna “…es la capital de la Confederación Suiza desde hace más de 170 años…” y antes había leído que curiosamente es la quinta ciudad más poblada de Suiza, muy por debajo de Zúrich y Ginebra. Desde hace casi 40 años está inscrita en la lista de del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, gracias a su arquitectura medieval bien conservada. Fue fundada en 1191.

Mientras el tren seguía “descuechado”, era uno de Alta Velocidad, a lo lejos vi un castillo en un cerrito, aunque ya había visto unos cuantos más: Chillon, Morges, Gruyères, Prangins, Lucerna, Vevey, de hecho vivimos cerca del château de Nyon… mi mente seguía llenando las columnas y me dije: “—en eso sí podría ser que nos parezcamos…tenemos algunos castillos, uno en Tibás, otro en San Rafael de Heredia, otro por Barva, y otro que hizo un gringo cerca de playa Potrero…”parecido”. El tren siguió avanzando a toda mecha, la vocecita que viene de adentro me llamó la atención y volví al cuadro de calificación: “Castrosalazar honestidad ante todo: castillos…diferencia”

Ya en Berna, vi con envidia como la gente se divertía montones en el río Aar, que la atraviesa. “Ríos que atraviesan la ciudad: parecido.” La gente nada y pasea en balsas y kayaks, vi parejas con niño pequeñitos, el papá echado viendo el Smartphone y la mamá asoleándose como garrobo, y los carajillos como nada corriendo a la orilla del río, me imagine el cuadro en tiquicia “— Manueeel anda a cuidar los güilas va y se caen al río y se´hogan…” y Manuel aperezado…hasta que la mamá pegando gritos llama a los carajillos les dice que se sosieguen y que se queden queditos donde los puedan ver… Percepción del riesgo: Diferencia.

Iba a seguir con la comparación cuando la vocecita de la conciencia me dijo: “—Castrosalazar:¿ríos urbanos parecidos? ¡Qué bárbaro!” Iba a argumentar diciendo que la calificación es por “atraviesan”, pero decidí dejarlo pasar: diferencia.

Curiosamente Suiza tuvo una especie de Ley de la Ambulancia como nosotros “—¿sería por eso que dicen que nos parecemos?”—me pregunté, pero me pareció que era como jalarle mucho el rabo a la ternera meterlo en el cuadro comparativo… La capital temporal era en la ciudad donde se asentara la Asamblea de la Confederación (la Dieta Federal) por esos días de reunión hasta que los franceses invadieron en 1798 y establecieron, bajo un esquema de centralización, la capital en Aarau primero y luego en Lucerna. La invasión duró unos 5 años y luego todo volvió a la antigua normalidad, hasta que cerca de 1848 se estableció la Capital Federal en Berna.

Y seguí haciendo números: “—¿montañas? ¿Será por eso que nos parecemos? las suizas algunas con bosques y con un par de palos diferentes y otras peladas con nieve… las nuestras boscosas, decenas de especies de árboles y con exuberante biodiversidad” hice números, reste y sume y concluí: parecido…Al rato dije: “No Castrosalazar son súper diferentes”.

Berna tiene una torre maravillosa: Zytgloggeturm (“Zyt”, Hora; “Glogge”, Campana y “Turm”, torre), construida en el 1191, mejor conocida como la torre del reloj o torre campana de la hora. Fue puerta de la ciudad, torre defensiva, cárcel y desde el año 1405 muestra un reloj. Fue también una especie de kilómetro cero, solo que en lugar de poner distancias ponían horas de caminata.

Sobre la Zytgloggeturm, leí: “…poco antes del cambio de hora, el gallo anuncia un maravilloso juego de figuras: los osos bailan en las horas en punto, un bufón repica la campana demasiado pronto (intencionadamente, porque así es su naturaleza), las campanadas del cuarto de hora resuenan desde la torre y Chronos, el dios del tiempo, gira su reloj de arena. Finalmente, la figura dorada del gallo de Thann golpea la campana de las horas que, por supuesto, está sincronizada con el cetro oscilante de Chronos.”

Antes de empezar la vocecita me dijo: “—No, no y no Castrosalazar, la Zytgloggeturm no se parece en nada la torre de la Iglesia La Merced, ni a la torre del reloj que le encaramaron alguna vez a nuestra Ermita en Liberia…”— Obedientemente marqué: torres de reloj…diferencia

Seguí admirando la ciudad. Realmente bonita. Me parece curioso que la gente no recomiende venir a Berna. Tiene un museo dedicado a Einstein y me hizo muchísima gracia una camiseta que venden:

What part of
E=MC2
don´t you understand?

Me dije para mis adentros: “— ¡Yo todo lo entiendo! para eso lleve en p… de física en la U….incluso Albert usó originalmente la “L” de la energía general Lagragiana en lugar de la “E”… y la vocecita de nuevo: ¿Castrosalazar, a qué jugás?…googlear para apantallar es muy fácil….ok ok ok: no entiendo nada de la ecuación…”

Caminamos y comimos viendo el río Aar en la terraza del Casino. Igual de caro que en toda Suiza, pero curiosamente, a pesar de ser la Capital Federal, todo el menú en alemán (¿en alemán?—preguntarían mis colegas alemanes, imitando “ese alemán…”). Al saber que eramos de Costa Rica –seguro por la carreta típica que llevo tatuada en la frente y no por mi pinta que es mediterránea– inmediatamente dijeron: “–nice country, some friends have been there and they say it is beautiful…”. Seguí pensando en qué más nos parecíamos….

La Catedral de Berna (en alemán Berner Münster), bajo la protección de San Vicente de Zaragoza. ¡Vieran los vitrales! Se inició en el 1421 y se concluyó 472 años después, en 1893. “… ¿será en eso que nos parecemos? en la belleza de nuestra Catedral Metropolitana que se podría comparar con la de Berna, aunque la nuestra Católica y esa Reformista”—me dije, y de inmediato yo mismo me corregí: “no, no es como mucho esa comparación…diferencia”

Suiza es un Estado Federal, en 1848 los cantones se unieron. Pero cada cantón tiene su constitución, parlamento, gobierno y tribunales propios, un par de cantones todavía conservan sus asambleas populares que se reúnen una vez al año. “Hmmm en eso sí que nos parecemos: nosotros también tenemos cantones” y de repente la vocecita: “—Castrosalazar: ¿nos parecemos? Más seriedad, las munis son debilísimas y todo se maneja desde San Chepe…” “—ok, ok,…diferencia”—marqué.

Conforme fui sumando y restando parecidos y diferencias, fui notando que mi mente automáticamente se inclinaba a encontrar más parecidos que diferencias, confieso que de primera entrada ponía parecido, y sí decía diferencia era porque lo nuestro era mejor pero lo bajaba para igualarlo a lo suizo para no ser tan creído y no parecer demasiado patriotero; y luego cuando hacía el control de calidad ponía la verdad: diferencia. Y concluí que a lo mejor es verdad que los ticos tenemos una tendencia a sentirnos europeos…

Ya de vuelta, agotado y asoleado, pero no ardido, sorprendido de lo bonito que es Berna y lo amable que es la gente, me puse a acomodar mis resultados para dar mi dictamen final, cuando de repente la vocecita esa que viene desde adentro me dijo: “Castrosalazar no perdás tiempo, no tratés de acomodar nada… honestidad ante todo…Costa Rica y Suiza solo tienen en común tres letras del abecedario…ve que Costa Rica tiene más letras en común con Nicaragua, El Salvador y con Honduras y mucho más en común con Costa de Marfil…” Y me quedé con la duda si tenemos “más parecidos” con esos países con los que compartimos más letras del abecedario que con Suiza…sobre todo con las realidades que han aflorado estos días…

En todo caso, y sin ser patriotero, Costa Rica y Suiza son dos países que recomiendo altamente visitar. Y por supuesto recomiendo visitar Berna y no San José.

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