Caminando por el agua: el aquajogging es sencillo y multifacético

Por Francoise Hauser (dpa)

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Alivio para el sobrepeso: en el agua sólo se entrena con un diez por ciento del peso corporal. Foto: Kirsten Neumann/dpa

Propicio para principiantes y deportistas de alto nivel, independiente de la temporada, sin riesgo de lesiones: el aquajogging es un deporte para todos. E incluso se queman más kilocalorías que en tierra.

Su nombre, en realidad, ya lo revela: básicamente no es otra cosa que caminar por el agua, ya sea en contacto con el piso por la parte menos honda de la piscina o en la zona más profunda.

La primera variante muchas veces no es realmente practicable, porque a menudo habría que transitar por el sector destinado a los niños. La mayoría de la gente se inclina por la versión de aguas más profundas.

El equipo necesario es manejable: traje de baño y, en aguas profundas, un cinturón de flotación, que frecuentemente puede probarse previamente en la piscina antes de invertir en uno propio.

El cinturón proporciona impulso para que el cuerpo flote en el agua y se pueda adoptar la postura correcta y erguida sin mayor esfuerzo. Una alternativa son los llamados flotadores para las piernas: manguitos de espuma que se fijan a los pies.

El desarrollo de los movimientos es más bien sencillo. «Imagínate que estás caminando afuera y el movimiento es solo de mayor concentración y más lento», apunta Jan Fitschen. El ex campeón europeo de los 10.000 metros trabaja actualmente como entrenador de caminata.

Lo importante en el aquajogging es que se permanezca erguido y que uno no se incline involuntariamente hacia adelante. La variedad está permitida: a veces se camina por un carril con las piernas rígidas, otras, se trabaja con movimientos más rápidos o más lentos. Entremedio, una serie de aquagym o un circuito levantando las rodillas.

«Al principio también se puede hacer jogging y nadar en el agua», recomienda el ex corredor profesional. Según agrega, para la práctica de este deporte se requiere «poca instrucción y prácticamente ningún equipamiento».

El aquajogging es exigente: «Caminar por el agua es mucho más exigente para el cuerpo que por tierra, porque la resistencia en el agua es 800 veces mayor que en el aire», aclara el profesor Rüdiger Reer, secretario general de la Asocación de Médicos Deportivos Alemanes (DGSP, por sus siglas en alemán).

Reer, asimismo director del Departamento de Medicina del Deporte y de Ejercicio de la Universidad de Hamburgo, explica que durante media hora de aquajogging se queman aproximadamente 400 kilocalorías, mientras que en un desplazamiento por tierra son unas 300.

Gracias a la flotabilidad del agua, solamente se entrena con una fracción del propio peso corporal. «El exceso de peso, por tanto, únicamente desempeña un papel de alrededor del diez por ciento», manifiesta Reer. «Esto protege las articulaciones y los tendones».

Al mismo tiempo, el aquajogging ofrece un entrenamiento en extremo multifácetico, que pone a prueba la fuerza y la resistencia y no solamente involucra las piernas, sino también los brazos, los hombros y la espalda.

La limitación: para prevenir la osteoporosis, también deberían realizarse movimientos en tierra, porque para ello los huesos necesitan el estímulo del impacto, que no se hace presente bajo el agua.

Existen pocos motivos médicos que hablen en contra del aquajogging. Reer especifica que, en caso de un infarto cardiaco que sea relativamente reciente, de enfermedades neurológicas o de una hernia discal aguda, no debería practicarse esta actividad. «Y en caso de duda, por supuesto, consultar al médico».

Pero quien piense que con toda su delicadeza, el aquajogging es un deporte puramente recreativo, se equivoca: «No conozco ningún deportista de alto rendimiento que no haya practicado alguna vez el aquajogging», comenta Jan Fitschen.

Una variante popular es que tras el entrenamiento de carrera al aire libre, se añade una serie de aquajogging, casi como una medida regenerativa. «La presión del agua tiene el efecto de una especie de masaje y relaja la musculatura tensa».

Todo esto suena extraordinario, pero sin embargo existe un «peligro» en el aquajogging: la dejadez. «El agua ofrece tanta resistencia como fuerza se utilice», explica Fitschen. Si, sin notarlo, se vuelve más lento el movimiento, el efecto del entrenamiento disminuye.

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