Monólogos con Pelé: Cambiar la historia de un plumazo

Lina Barrantes

Por Lina Barrantes

No logro entender por que, los pocos aportes al debate nacional de don Luis Alberto Monge sistemáticamente se oscurecen por constantes insultos a Oscar Arias, que no obedecen a la realidad histórica.

Busco las razones por las que un hombre como don Luis, ya maduro y curtido gasta sus pocas palabras en atacar a otro costarricense, que ha ocupado dos veces la Presidencia de la Republica, que sin lugar a dudas, tiene un lugar de privilegio en el corazón de los costarricenses –asi como lo tiene don Luis- y un lugar bien ganado en la historia mundial. Nos gusten o no nos gusten sus actos, coincidamos o no coincidamos con Oscar Arias, nadie en el país puede poner en duda su participación determinante en el diseño de la Costa Rica de hoy, y de la de mañana.

Don Oscar nos cuenta hace unos días, como siendo Presidente electo, una mañana de marzo, el Presidente Monge lo invita a visitarlo a su casa y como ahí encuentra al Embajador de los Estados Unidos, Lewis Tambs. Seria informado entonces, de la existencia de un pacto secreto entre el gobierno de Costa Rica, y el de los Estados Unidos, en el cual la Administración Monge, nos compromete, a prestar el territorio, para abastecer a la contra revolución nicaragüense, a mantener hospitales militares, llenar de radares nuestro país, y permitir el funcionamiento de un aeropuerto clandestino en Guanacaste.

Este relato de don Oscar, francamente aporta poco a la historia del país. La presencia de la contra, el dinero de la CIA, y la participación de Costa Rica en el conflicto centroamericano fue un secreto a voces para todos. Hace pocos días un amiga, me contaba como gente vinculada a la contra llego a su casa con una maleta llena de dólares, para comprársela. Esto era el pan nuestro de cada día durante la administración Monge.

Nos cuenta también don Oscar, que en ese entonces instruyó a don Hernán Garrón, su Ministro de Seguridad, para que hiciera cumplir el compromiso adquirido en campaña, con el pueblo costarricense de mantenernos aislados del conflicto centroamericano.

Revisando en mi memoria, me pregunto por que razón, el tema de la paz en la campaña Arias 86, recibió el respaldo de los jóvenes de entonces, y mi respuesta, sin lugar a dudas, es por que obviamente la paz, para nosotros no era un slogan: sabíamos que esa paz estaba en riesgo. Sabíamos que la paz no era retórica. Recuerdo como si fuera hoy, el ambiente en la Universidad de Costa Rica de entonces: era un ambiente de miedo, de angustia, de proximidad con la muerte, de cercanía con la guerra.

El viernes 31 de mayo de 1985, durante el Gobierno de Monge, un destacamento de la guardia civil costarricense, patrullaba la zona de las Crucitas, frontera con Nicaragua, cuando fueron atacados.  El incidente dejo dos compatriotas  muertos y siete heridos. Cinco días antes, en ese mismo lugar, habían sido desarticulados  dos campamentos de la ARDE (la contra nicaragüense) que obviamente operaban desde territorio nacional. Nuestro involucramiento en la guerra centroamericana dejó policías muertos, dejó viudas, probablemente dejó huérfanos. La paz de Costa Rica, estaba mas que en riesgo, en ese momento, la paz no era simplemente retórica.  Costa Rica corría peligro y lo cierto, es que en el Gobierno de don Luis Alberto Monge, Costa Rica no fue neutral.

Aparecemos en los archivos históricos de los Estados Unidos como el pequeño país que la Administración Reagan compró, para ayudarle a sus amigos en guerra.

Oscar Arias detiene esta pesadilla.

Oscar Arias es un hombre como todos, con virtudes y defectos. Con contradicciones y actuaciones que pueden desconcertar a muchos. Personalmente su silencio de 25 años sobre lo que sucedía en Costa Rica cuando fue por primera vez Presidente, me desconcertó por mucho tiempo. Como me desconcertó que de manera tan firme, impidiera que su ministro de seguridad vinculara a los comités patrióticos y a gente honorable como Ana Elena Chacon, con el narco y la manera tajante en que lo hiciera renunciar.

La historia esta escrita. Los archivos del IRAN / CONTRA GATE son públicos. Los esfuerzos del gobierno de Costa Rica en 1986 y particularmente de su Presidente, fueron reconocidos mundialmente. Premios como el Príncipe de Asturias, y el Nobel de la Paz, dan fe de esto. La historia no se cambia de un plumazo. La historia no se escribe en un escritorio, se escribe con hechos, se escribe con realidades. Los esfuerzos por tergiversar la historia al final siempre son futiles, la historia esta escrita para los investigadores, y para quienes la quiera investigar. La mancha en la historia de Costa Rica no podrá borrarse con documentos imprecisos, con venganzas infantiles, y con tirar lodo urbit et orbit. La historia es clara, tanto con respecto a lo del 86, como con respecto a lo del 2009, con los comités patrióticos y con el narco.

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