Calendario 2020 del dodo

Bazar digital

Carlos Revilla M.

La tierra no es una herencia de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos

Mahatma Gandhi

Carlos Revilla

Como sucede muchas veces, las mismas redes sociales (cuento dentro de estas a Whatsapp) son fuente de información y datos interesantes. No me refiero, por supuesto, a la parte negativa que abunda con fake news y otro montón de cosas, que quizás incluso sean más que la parte positiva, pero eso es un mero detalle. Dentro de las cosas positivas, alguien circuló un calendario DIY (Do It Yourself, hágalo Ud. mismo) del 2020, con un concepto que realmente me gustó. El autor da en cada uno de los doce meses del año un consejo de buenas prácticas ambientales para “ganarte el cielo la tierra” (intencionalmente tacha cielo) y agrega “Mientras nuestros gobiernos se deciden a hacer algo contra el cambio climático tú puedes ir mostrándoles el camino”. Aunque uno de los consejos nos nos aplica aquí por el trópico, el resto si y son muy valiosos.

Además de lo anterior, el autor usa de modelo para ilustrar la portada y todos los meses del año a un pájaro dodo, lo cual es algo muy simbólico, por ser una especie de ave ya extinta, y que por eso se ha convertido en una especia de emblema —no oficial— de los conservacionistas. Al final del artículo les doy todos los detalles para que puedan obtener el bonito calendario (que es un pdf), incluso con instrucciones de la mejor manera de imprimirlo (yo ya lo hice).

Entonces, viendo el calendario y los dibujos del dodo, esa ave tan curiosa que siempre ha fascinado al hombre (y lo sigue haciendo), y siendo que también a mi siempre me llamó la atención, pues que interesante conocer un poco sobre la historia de esta icónica ave, y de paso saber como se llegó a ese desenlace fatal de su extinción, que ocurrió hace ya más de 300 años, y como también suele suceder en estos casos, por acción del ser humano.

Desde niño tengo recuerdos del dodo, aparecía en muchos libros que me regalaban para lectura. Especialmente está la más que mención que se hace en uno mis libros favoritos de todos los tiempos “Alicia en el País de las Maravillas”, donde aparece en el capítulo “Una carrera loca y una larga historia”, con dibujo y todo incluido de Sir John Tenniel. En ese capítulo el dodo organiza una absurda carrera circular, en la que decide que todos han ganado y por tanto, todos deben recibir un premio.

El dodo era un ave no voladora endémica de la isla de Mauricio, situada en el océano Índico (a 900 km de la isla de Madagascar). El dodo, así como otras aves del océano Índico, estaban relacionadas con las palomas que habían perdido la capacidad de volar para adaptarse a una vida terrestre. El pariente genético más próximo al dodo era el solitario de Rodrigues (de la isla Rodrigues, cerca de Mauricio), otra especie de ave extinta no voladora. El pariente vivo más próximo al dodo es probablemente la paloma de Nicobar, una especie de paloma endémica de ciertas islas del océano Índico.

Lo del nombre es interesante. Aunque hay varias versiones de donde proviene, la más aceptada es que se lo pusieron los portugueses, que fueron las primeros europeos en visitar la isla en 1507, y entonces por eso se considera la posibilidad de que “dodo” provenga de la expresión portuguesa doudo o doido que significa “estúpido” en el habla coloquial de ese país, nombre que le pusieron al ave, por su torpeza y la facilidad con que podía ser cazada (el dodo evolucionó sin ningún contacto con seres humanos, por lo que no los veía como una amenaza). También se le ha llamado dronte, una denominación algo más académica, y muy poco usada. El nombre científico del dodo es Raphus cucullatus, y pertenece a la subfamilia Raphinae (también extinta).

Por su temprana desaparición, es difícil tener una descripción precisa del dodo. Las que hay se basan por un lado en las descripciones y dibujos antiguos, y por otro lado en los esqueletos y restos encontrados, uno de los cuales se preserva hoy en su posible postura natural. Como adaptación a la vida en la isla, los dodos perdieron la capacidad de vuelo, y con ello sufrieron también una fuerte regresión en la musculatura y de sus ligamentos en el esternón, además de una transformación en el plumaje, que se volvió filamentoso; la cola se acortó extraordinariamente y quedó provista de solo unas pocas plumas arqueadas y fijadas débilmente. Partiendo de esto, se puede decir que el dodo era un ave de aproximadamente un metro de altura, de plumaje grisáceo y con un peso que, de acuerdo a análisis realizados en 2012, rondaba los 10 kg; sin embargo otras publicaciones estiman un rango de entre 9,5 y 17,5 kg.

En cuanto a su alimentación, al parecer el dodo sentía predilección por el coco y el fruto del calvaria o tambalacoque, que eran abundantes en la isla. De hecho, a este pequeño árbol se le conoce como “árbol dodo”, ya que su crecimiento se atribuía a su paso por el sistema digestivo del animal. Estudios indican que este árbol genera un fruto que el pájaro dodo podía digerir para luego expulsar semillas que favorecían su germinación; pero esto ha sido desmentido recientemente, al descubrirse que esto no es un factor determinante, haciendo pruebas con pavos que se ha descubierto también pueden realizar esta tarea.

Dodo

El ser humano llegó a su hábitat en el siglo XVI. Las primeras noticias que se tuvieron en Europa del ave parecen datar de 1574; en 1581 un conquistador español llevó un ejemplar a Europa. La llegada del hombre acarreó la propagación de nuevas especies en la isla, incluyendo cerdos, macacos cangrejeros, perros, gatos y ratas, la aparición de nuevas enfermedades y la propia destrucción de los bosques, de los cuales dependía en gran medida subsistencia, atentaron en contra del dodo. Se estima que el saqueo de sus nidos por parte de las nuevas especies tuvo un efecto más devastador que el de la caza. Como consecuencia se produjo la completa extinción de esta ave un siglo después de la llegada de seres humanos a la isla.

Sir Thomas Herbert, el introductor de la palabra “dodo”, dedicó al animal en 1627 un dramático epitafio: “Tienen un semblante melancólico, como si fueran sensibles a la injusticia de la naturaleza al modelar un cuerpo tan macizo destinado a ser dirigido por alas complementarias ciertamente incapaces de levantarlo del suelo”. El último ejemplar fue visto por última vez en 1662, y se estima que debió de existir hasta 1690.

La historia de su descubrimiento y extinción, su extraño aspecto y la idea de que era un pájaro tonto, han convertido al dodo en un referente cultural importante y al que se hace mención desde diversos campos.

Veamos algunos ejemplos de los muchos que hay:

El dodo ha hecho numerosas apariciones en diversas obras literarias, la más importante, que ya mencioné la del libro de Lewis Carrol.

También en la obra filosófica Sobre la voluntad en la naturaleza de Schopenhauer, donde se refiere al ave como “Didus ineptus”, señalando que su extinción se debió a la incapacidad de su voluntad (esencia) para desarrollar alguna forma natural de protección, puntualizando que ante la falta de un cuerpo apropiado, el ave debió de haber desarrollado una inteligencia de nivel suficiente como para sobrevivir, como ocurre con los roedores.

En las novelas de la detective literaria Thursday Next, de Jasper Fforde, los dodos clonados son una mascota habitual, por ejemplo, en El caso Jane Eyre.

En el libro Animales fantásticos y dónde encontrarlos, de J. K. Rowling, aparece entre el listado de animales míticos y se dice que su verdadero nombre es «diricawl» y que tiene la habilidad de desaparecer en un estallido de plumas y reaparecer en cualquier otro punto, lo que hace que se crea que está extinto cuando no es así.

En 1938, se creó un dibujo animado de los Looney Tunes surreal y alocado llamado Yoyo Dodo que protagonizó Porky y desde entonces es conocido como un personaje de dibujos exitoso. También han aparecido dodos en televisión, cómics y en películas, como es el caso de la película de animación Ice Age, donde los personajes principales se enfrentan por una sandía a una manada de insensatos dodos.

El escudo de Mauricio incorpora un dodo en su parte izquierda.

El dodo es el símbolo del Zoológico de Jersey, en Inglaterra, especializado en la conservación, reproducción y reintroducción de especies en peligro de extinción.

 
Ahora si, sobre el calendario 2020 del dodo. Este se puede bajar directamente del vínculo http://marferrero.com/wp-content/uploads/2019/12/calendario2020ok.pdf. Recuerden que es un pdf y entonces necesitan un visor de ese tipo de archivos, que ahora prácticamente cualquier computadora o teléfono inteligente lo tiene. Las instrucciones para imprimirlo se pueden leer en http://marferrero.com/?p=476.

De más está darle las gracias a Mar Ferrero por este bonito y útil calendario, que fue su creación, y me inspiró para escribir estas someras notas sobre el dodo. Y por supuesto recomiendo visitar su blog que tiene otro montón de cosas interesantes.

Y finalmente, a mis lectores les deseo ¡que tengan un próspero y feliz año 2020!

Doso

Dodo

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