Aquellos años ochenta

Cuaderno de Vida

Gustavo Elizondo Fallas

Gustavo Elizondo

Como preámbulo a este escrito, deseo aclarar que no pretendo faltar al respeto a la memoria de don Rodrigo Carazo, a quien considero un náufrago de la historia, a quien circunstancias adversas y sus obcecadas decisiones llevaron al fracaso de su proyecto político y si algo se debe rescatar, es que no se le puede achacar corrupción a sus actos, simplemente fueron eso, pésimas decisiones bajo la calentura ideológica de la defensa de la soberanía. Lo que si no se puede tolerar es que políticos populistas y dirigentes sindicales que no vivieron esta época dura de los años 80, vengan ahora a tratar de magnificar estas decisiones y querer que ahora el presidente Alvarado tome una decisión similar a la entonces tomada por don Rodrigo, cerrarle la puerta a los organismos financieros y bancos internacionales, en especial el Fondo Monetario Internacional, para llevar al país a un “default” con consecuencias iguales o peores a los vividos en esta malograda administración.

Quienes no fueron parte de la generación pérdida, de quienes recién concluyendo la secundaria, con buenos antecedentes académicos no tuvimos la posibilidades de continuar con estudios universitarios, quienes no tuvieron que hacer fila en los estancos del CNP para poder comprar la cuota de leche, frijoles o huevos asignado por persona, los que no vivieron el deterioro en los índices sociales llegando a una pobreza de más del 50% de la población, quienes no estaban o eran muy pequeños cuando el dólar subió de ₡8,60 a ₡42 en un solo día y a ₡60 en menos de 3 meses, con una la inflación de más de un 80 %, quienes no vivieron esas y otras consecuencias, que no vengan ahora a decir que el país, en medio de esta terrible crisis de la pandemia, puede sobrevivir sin necesidad de un acuerdo con el FMI; a esos que bajo la misma calentura ideológica que afectó a don Rodrigo, afirmen esto, queremos conocer sus propuestas para evitarlo, pero con soluciones realistas que nos sea usar las reservas del Banco Central, opción que ya fue desechada por el riesgo que conlleva.

Los acuerdos de los diálogos llevados tanto por el Ejecutivo como por la Asamblea de Trabajadores del Banco Popular, son elementos que puede usar el gobierno, con el apoyo de la Asamblea Legislativa, para presentar al FMI alternativas más equilibradas que la inoportuna y fallida propuesta inicial presentada por la Administración Alvarado y que tanta roncha produjo, pero la opción de inyectar los recursos del organismo internacional para abaratar la deuda pública y con ello reducir el déficit fiscal, no parece tener otra salida que la negociación que por supuesto nos va a exigir decisiones fuertes en la contención del gasto público y la recaudación de ingresos, preferiblemente con mayor eficiencia tributaria, sin descartar algunos gravámenes sobre pensiones y salarios privilegiados.

La meta país debiera ser un acuerdo que no comprometa la reactivación económica afectando la producción, que se mantenga hasta donde sea posible la inversión pública, que no se comprometan despidos en el sector público que al final de cuentas afectarán la economía de las familias y sobre todos, que aporten aquellos que más tienen evitando subsidios generalizados como la canasta básica y más bien procurando la asistencia social dirigida, para aquellas familias que de verdad lo ocupan. Es tiempo de medidas responsables y de guardar los intereses politiqueros en la Asamblea Legislativa, son momentos donde ahora más que nunca, nos jugamos el futuro del país.

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Un comentario

  1. Mauricio Castro Salazar

    gracias por recordarnos Gustavo, a veces la memoria colectiva es ligera

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