Aprender a usar Internet a edad avanzada, un desafío posible

Por Ricarda Dieckmann (dpa)

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Nunca es tarde para conectarse con el mundo digital. Foto: Franziska Gabbert/dpa

Las posibilidades que ofrece Internet pueden resultar intimidantes si no se conoce ese mundo, algo que le sucede sobre todo a las personas mayores. Sin embargo, son justamente ellas las que tienen mucho por ganar si se incorporan al mundo digital.

“Fue precisamente durante la pandemia cuando quedó en claro lo útil que es Internet. Entre otras cosas, ayudó a mantener el contacto e intercambiar experiencias con otras personas”, afirma la pedagoga en medios Lisa Gröschel, del Centro de Medios del estado federado de Baden-Wurtemberg, en Alemania.

Los servicios de Internet son útiles para casi todos los ámbitos de la vida cotidiana: con una app de medios de transporte se puede conocer el camino más conveniente para ir al nuevo médico, por ejemplo, mientras que los portales de noticias brindan información actualizada.

“Estar online permite una mayor participación social y una mayor independencia”, resume Janina Stiel de la Asociación alemana de Organizaciones de Personas Mayores (BAGSO).

Sin embargo, para muchas personas mayores no es fácil asomarse al mundo de Internet. Uno de los principales obstáculos suele ser tecnológico. Unos cuantos se preguntan: “¿Es aún posible aprender a mi edad a usar una tableta o un ordenador? ¿Podré entender cómo funcionan los distintos programas y aplicaciones?”.

“Muchas personas mayores tienen miedo de romper algo”, observa la experta digital alemana Roswitha Uhde, que como mentora ayuda a mujeres mayores a usar Internet. “Siempre les digo que es difícil romper algo con un clic y que el Internet no es algo que se pueda borrar”, cuenta.

Para adentrarse en una primera expedición al mundo digital, es importante estar bien equipado. En concreto: es necesario contar con un dispositivo que pueda conectarse a Internet. “Si es mejor un ordenador portátil, una tableta o un teléfono inteligente dependerá de las necesidades e intereses de cada uno”, afirma Stiel.

En su opinión, muchas personas mayores se sienten más cómodas con una tableta porque les permite ver los textos y las imágenes en un tamaño más grande que en el smartphone. Pero si lo que se busca es estar conectado mientras se está fuera de casa, por ejemplo para consultar una ruta de senderismo, puede ser más conveniente un smartphone.

Además de la cuestión de qué dispositivo es mejor, también está la del tipo de acceso a Internet, que dependerá de las necesidades individuales.

Si se va a usar Internet en casa, como por ejemplo para ver programas de televisión en las páginas web de los canales o hacer videollamadas, lo mejor es colocar en el hogar un router de conexión inalámbrica wifi (WLAN) y contratar un plan de tarifa plana de Internet.

Si, por el contrario, solo se va a investigar algo cada tanto en Internet y se quieren enviar y recibir fotos por aplicaciones de mensajería o messenger, por ejemplo, se puede optar por un plan de telefonía celular con un volumen limitado de datos.

Una vez organizado el aspecto técnico, se puede empezar a navegar. “En líneas generales, conviene empezar con algo que le interese a uno”, aconseja Janina Stiel. Si se está interesado en el tejer a mano, por ejemplo, se pueden buscar nuevos diseños en Internet.

De todas formas, aclara que los primeros “pasos online” suelen consistir en crear una cuenta de correo electrónico y aprender a investigar a través de los buscadores.

A muchas personas les sirve ir anotando cada paso, como por ejemplo los necesarios para enviar un e-mail. Instalar e ir probando distintas aplicaciones también ayuda a familiarizarse con el mundo digital. “Las apps permiten estructurar bien el uso de Internet”, opina la pedagoga en medios Gröschel.

Cuando hay dudas, una de las primeras cosas que se le suele aconsejar a las personas mayores es: “¡Pregúntale a tu nieto!”. Sin embargo, Gröschel recomienda no poner allí demasiadas esperanzas, los nietos no son siempre los mejores consejeros.

“La familia no es siempre el mejor lugar al que ir a buscar ayuda cuando hay dudas con el uso de Internet”, opina. Y explica que las personas mayores se relacionan con la tecnología de forma muy distinta a la de los más jóvenes, quienes han crecido con los buscadores y las redes sociales.

“En muchas ciudades hay voluntarios que organizan encuentros de informática abiertos en los que se ofrecen guías para el uso de Internet”, señala Gröschel. Añade que, por lo general, esto permite intercambiar experiencias con pares, ya que quienes comparten su conocimiento y experiencia durante esos encuentros suelen ser personas mayores.

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