América Latina busca nuevos caminos para combatir pobreza rural

Por Orlando Milesi

América Latina busca nuevos caminos para combatir pobreza rural

Parte de los expertos de la academia, organismos internacionales y exautoridades gubernamentales en el área social que participaron en el Taller de Lanzamiento de la Alianza para la eliminación de la pobreza rural en América Latina realizado en la sede regional de la FAO en Santiago de Chile. Crédito: Orlando Milesi/IPS

SANTIAGO, 30 ago 2017 (IPS) – Expertos de América Latina advirtieron sobre el grave riesgo que significaría abandonar el combate al hambre que aún padecen 33 millones de habitantes de la región y propusieron nuevas alternativas y miradas que incluyen vincular la protección social con el crecimiento económico.

Más de 25 especialistas de alto nivel se reunieron en Santiago de Chile el 28 y 29 de agosto en el Taller de lanzamiento de una Alianza para eliminar la pobreza rural, promovida por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Fondo para el Desarrollo Rural (Fida).

Tras debatir “propuestas concretas y factibles” para enfrentar el problema, anticiparon que llevarán en las próximas semanas sus iniciativas a los gobiernos de esta región que sobrepasa los 640 millones de habitantes.

“Hay un conjunto de espacios nuevos para políticas que cumplan otros propósitos, como protección social y cambio climático, pero que a la vez permitan generar rutas de salida de la pobreza para los más pobres”: Alain de Janvry.

“La Alianza es un colectivo que comenzó a generar conocimiento y propuestas y a interactuar con los distintos países de la región para posicionar nuevamente el desafío de la pobreza rural”, planteó Carolina Trivelli, exministra de Desarrollo e Inclusión Social de Perú y directora general del Instituto de Estudios Peruanos.

“Necesitamos una narrativa muy potente para poner a la eliminación de la pobreza rural como un tema de los países y de la región. Hoy es un desafío poco atractivo para muchos porque no se nota y los pobres rurales están allá lejos”, explicó la especialista a IPS.

Además, “han disminuido y entonces parece que no hay que ocuparse de ellos. Pero es al revés. Sí hay que preocuparse porque (la pobreza rural) tiene consecuencias no solo en la vida de los pobres sino en la economía de los países, en la desigualdad y en la posibilidad de crear países más integrados”, amplió.

La exministra peruana, quien redactará las conclusiones del Taller, subrayó que “hoy los pobres rurales no son los mismos de hace 20 años, por lo tanto las intervenciones para ayudarlos no pueden ser las mismas”.

“Se requieren políticas que lleguen a los distintos tipos de pobres rurales, en distintos territorios, pero que a la vez sean políticas muy inteligentes que permitan potenciar lo que ya hay”, afirmó.

Según Trivelli, “hay muchos programas sociales que llegan a las personas en pobreza en las zonas rurales, pero podemos añadirle un componente productivo o de desarrollo económico que permita usar la plataforma de protección social para dinamizar las oportunidades económicas de los pobres rurales”.

Alain de Janvry, del Departamento de Economía Agraria y de Recursos Naturales de la estadounidense Universidad de Berkeley, reafirmó estas consideraciones con un ejemplo.

América Latina busca nuevos caminos para combatir pobreza rural

“La pobreza rural en América Latina es cada vez más indígena. Un 40 por ciento de la pobreza rural en la región corresponde a indígenas”, afirmó David Kaimowitz, director de recursos naturales y cambio climático en la Fundación Ford, durante su presentación en el Taller de lanzamiento de la Alianza para eliminar la pobreza rural en la región. Crédito: Orlando Milesi/IPS

“Hemos hecho un estudio de una transferencia que se hizo en México, después del NAFTA (sigla en inglés del Tratado de Libre Comercio de América del Norte) y en compensación al bajo precio del maíz debido a la competencia importado desde Estados Unidos”, contó el académico a IPS.

“Se dio una transferencia en efectivo a todo el mundo productor de maíz y granos básicos. Estas transferencias eran específicamente a productores, al hombre jefe de familia que maneja una parcela. Hubo una multiplicación por dos: cada vez que se le entregó un peso lo usaron para generar un segundo peso. El segundo peso vino por la forma en que usaron el primer peso en una inversión productiva”, relató.

Según De Janvry, “el potencial que se está explorando es que la protección social puede tener impactos positivos en torno a iniciativas económicas y eventualmente a generación de empleo, ingresos y crecimiento económico. Una estrategia de ganancia”.

“Eficiencia económica y productividad”, calificó el especialista estadounidense, que resaltó el impacto intergeneracional de la iniciativa.

“El hecho de ir educando a los niños y darles mejor salud les permite no caer en la pobreza por definición, porque han tenido padres pobres que no les han educado y no les han cuidado. Al contrario, darles la posibilidad de salir de la pobreza por la educación y por una mejor salud”, destacó.

De Janvry abogó por impulsar la pequeña agricultura, la agricultura familiar y repensar las políticas de protección en zonas rurales, “pero también por identificar algunos grupos duros y críticos en la pobreza rural como la pobreza indígena , los problemas de discriminación y la relación con preservación de recursos naturales, como mitigación del cambio climático”.

“Ahí hay un conjunto a de espacios nuevos para políticas que cumplan otros propósitos, como protección social y cambio climático, pero que a la vez permitan generar rutas de salida de la pobreza para los más pobres”, sostuvo.

Para Trivelli, las nuevas propuestas de políticas para eliminar la pobreza rural, “exigen nuevas arreglos institucionales” porque “no hay un ministerio que se ocupe de los pobres rurales, eso es tarea de sectores y niveles de gobierno y es también materia de trabajo de muchos actores del sector privado”.

“Las industrias extractivas, por ejemplo, que están situadas en el mundo rural, y hay que involucrar a estas instituciones, a distintos ministerios, entidades públicas, niveles de gobierno, empresas privadas y las organizaciones de los propios campesinos y pobladores rurales para generar estos acuerdos”, dijo.

Pero los planes de la naciente Alianza enfrentan restricciones claves, como el contexto de una década económica que la Comisión Económica para América Latina el Caribe (Cepal) prevé difícil para la región.

”El contexto macrofiscal de la región no es el más positivo. Claramente la disputa por recursos públicos es cada vez más feroz, y por eso es muy importante la narrativa”, reconoció Trivelli.

A su juicio, “tenemos que hacer un muy buen caso de por qué los gobiernos deben invertir en eliminar la pobreza en vez de hacer un montón de otras cosas para las cuales también hay un montón de grupos de interés y de presión”.

Durante el lanzamiento de la Alianza, Julio Berdegué, representante regional de la FAO para América Latina y el Caribe, instó “a no bajar la guardia” en el combate a la pobreza en la región afirmando que el 27 por ciento de población rural en extrema pobreza “no es residual”.

“No podemos evadir la relación entre pobreza y desigualdad” aseveró, al recordar que la población más afectada por la pobreza extrema es la indígena, las mujeres y los aislados territorialmente.

Berdegué calificó a la naciente Alianza como “un bien público regional que supera a FAO y el Fida”, que movilizará la riqueza y la experiencia de América Latina “para dar el mejor apoyo a los gobiernos de la región interactuando con ellos y sus organizaciones comprometidas con el fin de la pobreza rural”.

Mediante el Plan de Seguridad Alimentaria, Nutrición y Erradicación del Hambre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), la región fue la primera del Sur en desarrollo en comprometerse a erradicar el hambre para el 2025, como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que pretenden alcanzar esa meta cinco años después a nivel mundial.

Lauren Phillips, especialista en políticas públicas en el Fida, dijo a IPS que el trabajo junto a la FAO y otras instituciones que se integren en la Alianza “apunta a proponer soluciones mejores para la eliminación de la pobreza extrema en la región lo que es muy importante para las personas mismas”.

“Estamos pensando en focalizar algunas ideas claves donde ya existe evidencia sobre la posibilidad de las políticas públicas para lograr beneficios y también en algunos países”, aseguró.

Para Phillips, “tenemos que pensar un poquito estratégicamente donde están las posibilidades de hacer mayor trabajo…tenemos que pensar también sobre la situación política de los países y donde tenemos evidencias de los cursos que necesitamos para avanzar en estas semanas”.

“Tenemos que pensar siempre en lo que es realista y donde están las capacidades de los gobiernos”, insistió la experta. “En algunos Estados sabemos que los gobiernos necesitan más apoyo técnico para lograr la implementación en particular de las políticas públicas”, detalló.

A su juicio, “es un grandísimo desafío que tenemos todas las regiones en desarrollo, también en América Latina. Quizás la capacidad de hacer estrategias existe, pero implementarlas siempre es más difícil por la falta de recursos y de capacidades”.

Soluciones innovadoras para inclusión productiva
 
Arnoldo de Campos, exsecretario de seguridad alimentaria y nutricional en el Ministerio de Desarrollo Social de Brasil y consultor de la FAO para inclusión productiva y desarrollo rural, considera que en la región “hay un conjunto de herramientas” para avanzar en el combate a la pobreza rural.

“Creo que se trata menos de crear nuevas herramientas sino utilizar las existentes de manera conjunta, más eficiente y más integral”, afirmó a IPS.

“Por ejemplo la cuestión de la inclusión productiva. Al mismo tiempo hay que tratar de las cuestiones de acceso a los servicios básicos…salud, educación, un mínimo de ingresos y condiciones de vida. ¿Cómo una persona va a planificar su vida productiva si hay que buscar la comida del día?, preguntó.

Para De Campos, “hay que hacer una articulación e integración de herramientas, por ejemplo, muy buenas que tenemos de protección social en nuestra región”.

“Pero tenemos que traer juntos las herramientas de inclusión productiva: asistencia técnica, crédito, apoyo a los pequeños negocios, soluciones innovadoras que las capacidades que existen muchas veces en estas familias puedan ser potenciadas, mejoradas, calificadas”, explicó.

Editado por Estrella Gutiérrez


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