Alvarado y su intento de un gobierno corporativista

COMPARTIR:

Sin tregua

Claudio Alpízar Otoya

Claudio Alpizar

La alianza que ha establecido para gobernar desde el Poder Ejecutivo costarricense el Presidente Carlos Alvarado con un importante y poderoso sector empresarial, representado principalmente por el exitoso empresario André Garnier, quien inicialmente en mayo del 2018 fue definido como Ministro de Coordinación con el Sector Privado y luego (junio 2019) como Ministro de Coordinación con el Sector Productivo, en ambos casos un Ministro sin cartera, sin ley orgánica, sin funciones establecidas por la ley, sin equipo técnico, sin personal administrativo; en pocas palabras, una instancia personalísima y ad hoc para gobernar, o sea para un fin específico, es sumamente peligrosa para la democracia costarricense.

El gobierno corporativista es peligroso para cualquier democracia, pues no solamente equivoca la función equilibrada de quienes gobiernan, sino que antepone intereses particulares de sectores al interés nacional, al bien común y al equilibrio de las decisiones en el Poder Ejecutivo. Pero aun es más peligroso cuando ese corporativismo termina involucrando también al Parlamento de la República, como también ha estado sucediendo en Costa Rica.

No hay que viajar muy lejos para buscar un ejemplo; basta volver la vista hacia Nicaragua, en donde el gobierno autoritario de Daniel Ortega por largos años mantuvo una alianza armoniosa con el sector empresaria y productivo de ese país. Y ciertamente mediante una relación que envidiaban y ponían de ejemplo muchos empresarios costarricenses.

Ortega tomaba con libertad todas las decisiones sociopolíticas autoritarias y manoseaba cualquier proceso democrático, mientras los empresarios se hacían de la “vista gorda”, pues gozaban de grandes ventajas, beneficios y acceso directo al mandatario. Así desarrollaban todas sus actividades empresariales sin contratiempos.

Este ha sido un buen ejemplo de un Gobierno corporativista, que vio arruinadas sus relaciones cuando aparecieron las multitudinarias manifestaciones sociales por pobreza y abusos de poder, que levantaron a la población indignada y que dejó cientos de muertos.

Los empresarios, creyendo que Ortega se caía, empezaron a reclamar su salida del poder, a pesar de los favores recibidos por muchos años para facilitar sus negocios, pero Ortega no cayó y los empresarios perdieron así las indulgencias del gobernante.

En un gobierno democrático quien gobierna debe hacerlo para el interés general; para el beneficio de las grandes mayorías sin dejar de atender los problemas que padecen las minorías. Esto contraviene a todas luces lo que enmarca un gobierno corporativista, el cual se aparta de cualquier interés de las mayorías mientras que el Presidente se compromete y se “entrega” a un grupito, ciertamente un tema muy peligroso para la promoción de la corrupción en todo el entramado institucional estatal.

Con su intento de crear un gobierno corporativista, el Presidente Carlos Alvarado, en exceso comprometido con un grupo empresarial y comercial que no necesariamente representan a todo el sector privado, ha puesto en entredicho a todo el sector empresarial.

Injustamente ha involucrando a todos los empresarios como parte de la trama de este intento evidente de establecer un gobierno corporativista en nuestro país, más cuando ha acentuado o ignorando los grandes padecimientos que vienen sufriendo muchos ciudadanos por pobreza y desempleo, unido al deterioro galopante de nuestra clase media.

El Presidente Alvarado se ha engolosinado con los “goces de Europa” que algunos le han ofrecido; con la riqueza y la vida de los poderosos; se ha obnubilado por la buena vida, olvidando de donde viene y mucho menos sabiendo a donde va.

La madurez ciertamente no es producto de la acumulación de años, sino de la experiencia acumulada; y algunos viven aun con muchos años de vida en una infancia perpetua.

Alvarado, por falta de conocimiento en sus responsabilidades o por querer buscar una zona confortable, ha obviado no solamente cuáles son sus tareas y las leyes que debe respetar, sino que además ha delegado su obligación de gobernar en ese grupito de empresarios, que son los mismos que denotan todas sus debilidades como gobernante.

En otras ocasiones la delegación ha sido en un grupo de jóvenes imberbes, que con atrevimiento han tomado decisiones torpes e inoportunas.

El gobierno corporativista con ansias de velocidad en las decisiones, olvida con frecuencia que en democracia estas son siempre mucho más lentas que en los sistemas autoritarios.

Es así como descuidan las normas, las reglas y las leyes del sistema, pues consideran que la gobernabilidad es sinónimo de rapidez, y que la discusión, el intercambio, los consensos y los acuerdos con diversos sectores solo atrofian la “ejecutividad” requerida para la toma de decisiones, obviando el veto ciudadano.

El gobierno corporativista prima la verticalidad empresarial sobre la obligada horizontalidad de la democracia, poniéndola en riesgo al desestabilizar la paz social indispensable para el desarrollar de las actividades de las empresas en un ambiente de seguridad y armonía.

Un gobierno corporativizado nos hace daño a todos; a los ciudadanos, a los políticos y a los empresarios, al arrastrar a la democracia a un lodazal muy peligro, de difícil regreso.

No se puede confundir la ejecutividad necesaria en la gestión política con el autoritarismo lineal con que algunos quieren decidir el rumbo y la agenda temática de la nación, constituyéndose en un juego peligroso, pues pueden recibir, cuando menos lo esperen, una contestación social sin precedentes en la historia de nuestro país.

Cuidado, ¿para qué confites en el infierno?, cuando lo mejor es zapatero a tus zapatos.

27
0

Politólogo


COMPARTIR:

Revise también

Naomi Klein

Naomi Klein: «Cada vez que la normalidad vuelve gana el virus, eso es lo que estamos viendo»

Por María Daniela Yaccar Para Naomi Klein la normalidad no es otra cosa que una …

Un comentario

  1. O sea, Covid19 como anillo al dedo para encerrar al ciudadano y desmantelar la institucionalidad estatal y el poco estado de derecho y el medio sistema de distribución de la riqueza….. y llevarlo todo a un sistema puramente privado donde el rey juegue con el hombre de su pueblo…….
    Al final….. Todo es cíclico…. volvemos al los viejos modelos de reynados de las historias bíblicas….
    Ojalá se logre defender algo a favor de los más débiles en estos nuevos modelos de esclavitud…,.

Comentar en Cambio Político

Do NOT follow this link or you will be banned from the site!