Alemania: Tercera “Gran coalición”

Manuel Kellner

Alemania: Tercera "Gran coalición"

Se acabó el suspense: la militancia del socialdemócrata SPD, convocada a pronunciarse, ha optado por aceptar que su partido participe por tercera vez como socio minoritario en un gobierno dirigido por la CDU/CSU (conservadores cristianos) bajo la canciller Angela Merkel.

Tras una vigorosa campaña llevada en el partido sobre todo por los Jusos (Juventud Socialista, organización de la militancia del SPD de menos de 35 años) con el eslogan de NoGroko (contra una nueva gran coalición) y su dirigente Sven Kühnert, el resultado no estaba garantizado por adelantado. Para la dirección del partido, se trataba de una decisión existencial: con una victoria del no habría habido un gobierno minoritario de Angela Merkel, y muy probablemente elecciones federales en un lapso de tiempo bastante corto, y el SPD, en declive catastrófico en los sondeos, llegando incluso a estar por debajo del 16 %, habría corrido el riesgo de otra derrota electoral espectacular.

Más o menos las tres cuartas partes de la militancia del SPD han participado en la votación que ha terminado con casi 240.000 votos a favor del si y 123.000 por el no. Es decir, el 66 % contra el 34 % de la militancia que ha participado en la votación ha apoyado el proyecto de la 3ª Gran coalición. Esto puede parecer una mayoría confortable, y la dirección del SPD ha reaccionado expresando su alivio. Pero al mismo tiempo todos y todas las comentaristas, y la dirección del SPD en las entrevistas en vivo, subrayan que el partido sigue dividido sobre las decisiones que hay que tomar. Una gran parte de la militancia que se ha pronunciado por el si, probablementeno lo ha hecho estando muy convencida del proyecto de coalición como tal, sino para evitar una crisis quizás mortal para su partido. Y Sven Kühnert ha subrayado que “la crítica sigue estando en vigor”.

En efecto, no es evidente que el SPD vaya a superar su crisis electoral participando en el gobierno. Andrea Nahles, antiguamente situada en la izquierda del partido y actualmente en el centro, ha sido designada como jefa del grupo parlamentario en el Bundestag y jefa del partido. Su papel será defender el perfil del partido, puesto que no será miembro del gobierno. Pero cómo ser puede imaginar sacar adelante este proyecto sabiendo que los seis puestos del SPD en el nuevo gobierno actuarán con total disciplina, sometidos a la canciller cristianodemócrata Angela Merkel, que, como política hábil, sabrá reclamar todo el éxito para ella misma y su partido, mientras que todas las medidas antisociales e impopulares serán imputadas al SPD por su electorado.

Olaf Scholz, situado muy a la derecha en el SPD, ha sido designado ministro de finanzas, sucediendo a Wolfgang Schäuble del CDU. Ahora bien, en este terreno, no habrá cambio de línea política, sino continuidad de la política neoliberal así como una disciplina presupuestaria de hierro tanto a nivel interno como en el seno de la UE. Las pocas y pequeñas promesas de mejora en el ámbito social recogidas en el acuerdo negociado con la CDU/CSU están supeditadas a que haya dinero para financiarlas. Y en cuanto a la política respecto a las personas refugiadas, en los acuerdos de la coalición el SPD no ha obtenido casi nada. En lo que se refiere a la política climática, los acuerdos en sí significan incluso un retroceso respecto a la política de la antigua coalición puesto que los objetivos climáticos, ya en gran medida insuficientes, se retrasan a las calendas griegas.

Hay que poner de relieve la declaración de Dietmar Bartsch -portavoz parlamentaria del partido Die Linke (La Izquierda) junto a Sahra Wagenknecht y que se sitúa en la derecha gubernamentalista de su partido- diciendo que con la decisión del SPD para la prosecución de la Gran coalición, “el proyecto de la coalición roja-roja-verde ha muerto”. Así pues, a medio plazo, ni siquiera la gente más fervientemente partidaria de un gobierno de coalición del SPD, los Verdes y Die Linke, lo contempla como una opción realista.

Bernd Riexinger, portavoz del partido Die Linke, junto a Katja Kipping, ha llamado a un nuevo impulso, una nueva ofensiva de la izquierda. Es cierto que es lo más importante. Pero cómo hacerlo es algo controvertido en el partido. Sahra Wagenknecht y Oskar Lafontaine proponen un nuevo “movimiento de izquierdas” a imagen de la France Insoumise de Mélenchon, a la vez que hacen concesiones a la demagogia de ultraderecha del AfD declarando las “fronteras abiertas” como un “eslogan neoliberal”, y esto para “defender los intereses” de los y las asalariadas y la gente marginada alemana. Las corrientes de derecha y de izquierda en Die Linke están de acuerdo en rechazar esta política, que pondría al propio partido en peligro.

Por otra parte, hasta nueva orden, no hay signos de que alguna capa medianamente importante de la militancia del SPD (o de otros partidos) se muestre inclinada a seguir la vía propuesta por Wagenknecht y Lafontaine. Una oposición seria en el seno del SPD debería poner en primer plano una ruptura clara con la política de la agenda 2010 de Gerhard Schröder. Si la gente partidaria del NoGroko jugaremos o no tal papel, es algo que todavía está por ver.

Colonia

Manuel Kellner es miembro de la Internationale Sozialistische Organisation, sección alemana de la IV Internacional y del partido Die Linke así como redactor de la Sozialistische Zeitung (SoZ) en Colonia.

Traducción: Faustino Eguberri para viento sur


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