Absoluta solidaridad con Venezuela

¿Y usted qué opina?

Fernando Berrocal

Fernando Berrocal Soto

Venezuela estaba llamada a ser el primer país desarrollado de América Latina.

Un país privilegiado por Dios con las más grandes reservas petroleras del mundo y con recursos inagotables de oro, plata, bauxita y uranio e inmensas llanuras ganaderas y territorios agrícolas bañados por poderosos ríos y afluentes de agua, en bellísimas tierras de extrema fertilidad y riqueza.

Con las becas Gran Mariscal de Ayacucho, creadas por Carlos Andrés Pérez, literalmente miles de universitarios venezolanos pudieron cursar sus estudios de posgrado en las mejores universidades de los Estados Unidos y Europa, en todas las disciplinas del saber humano. El nivel intelectual y técnico de los profesionales venezolanos era el del primer mundo desarrollado.

La Caracas de antes de Chávez y de la confiscación del imperialismo cubano era la Atenas de los pueblos oprimidos del sur de América y ahí, a la par de los venezolanos, compartían sus ansias de libertad y democracia los chilenos perseguidos por Pinochet y los argentinos, bolivianos, ecuatorianos, peruanos y uruguayos perseguidos por las dictaduras militares de extrema derecha.

Entonces eran los años de la noche oscura de los sables en América Latina.

Ni qué decir de su libertad de prensa y del nivel de periódicos como El Universal o El Nacional que, en el plano intelectual e informativo, competían con El Tiempo de Bogotá, el Excélsior de México y los mejores periódicos.

La libertad de prensa y de crítica era absoluta. Aquella Venezuela era fuerza y luz para las ideas de la democracia y la libertad en América Latina.

Liderando la OPEP y la cooperación sur-sur, esa extraordinaria y pujante Venezuela de antes de Chávez avanzaba sin detenerse e irradiaba progreso, pero también generosidad y gran solidaridad hacia sus pueblos hermanos.

Los puentes de la carretera hacia el Pacífico costarricense y la vía a Guápiles se financiaron y construyeron con recursos blandos de Venezuela.

Pero llegó la noche oscura de los sables, los militares y la dictadura imperialista cubana y la arruinada Venezuela de hoy, la del chavismo y Maduro, tiene hambre, un nivel de vida de niveles africanos y 5 millones de exiliados.

Una de las migraciones forzosas, económica y política, más dramáticas de la historia universal, de todos los tiempos.

La gavilla de ladrones que gobierna Venezuela se ha robado $400 mil millones del diferencial petrolero, producto de la bonanza en el precio internacional, y el país está arruinado.

Son una peste depredadora que asfixia la libertad y arruina a los pueblos.

A la dictadura chavista la sostienen los generales corruptos del Cártel de los Soles y las mafias colombianas del narcotráfico. Ese es el último núcleo duro que les queda y cinco mil militares y agentes de inteligencia cubanos, infiltrados en toda la estructura del poder venezolano.

Ese pueblo hermano ha sufrido todo y más con esta brutal tragedia. Es hora de que se larguen los cubanos, los ladrones chavistas y los generales corruptos.

En esta hora definitiva… Gloria al bravo pueblo. ¡Viva Venezuela libre y democrática!

Solidaridad absoluta con ese pueblo hermano, heroico y generoso.

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