Zoilamérica Ortega: “Soy víctima de persecución e intimidación”

El periodista William Méndez Garita entrevista a Zoilamérica Ortega Murillo.

Zoilamérica Ortega: “Soy víctima de persecución e intimidación”

Hasta hace pocos meses atrás solo había leído algunas cosas en la prensa internacional sobre ella y la posibilidad de entrevistarla ni siquiera pasaba por mi mente.

Sin embargo, confirmo la teoría de los seis grados de separación, pues pasó de ser una noticia a una persona real hablándome sin tapujos sobre la intimidación de la que es objeto, desde hace muchos años atrás.

Mis datos más lejanos de Zoilamérica Narváez-Ortega Murillo se remontan a finales de la década de los noventas, cuando surge una denuncia internacional en donde acusó a su padrastro, el comandante Daniel Ortega, actual presidente de Nicaragua, de haber cometido actos de “violencia sexual” en su contra.

Recordemos que la madre de la entrevistada en este artículo es la primera dama Rosario Murillo, quien ocupa el cargo de vicepresidenta de ese país.

No hace mucho tiempo atrás, en junio del 2013, tras años de hostigamiento político en su país, no tuvo más opción que pasar la frontera de Peñas Blancas, en compañía de su hijo de 8 años, escapando de Nicaragua, con la esperanza de que sería por poco tiempo y de que así “amainara” la tormenta que vivió en su amada patria; la misma de Rubén Dario y Augusto Cesar Sandino.

Horas antes de ingresar a Costa Rica su entonces compañero, Carlos Ariñez, había sido detenido con uso excesivo de la fuerza y deportado a nuestro país. Esta imágines fueron subidas a las redes sociales.

Ese fue uno de muchos actos o formas de persecusión política e intimidación en su contra y su familia, así como en contra de la organización de derechos humanos que tenían en ese país a manos de agentes del gobierno nicaraguense. Para ese momento, su derecho a disentir, a expresarse, a la vida política o el activimo ciudadano, a movilizarse por su propia nación, en fin, sus derechos humanos básicos cada vez eran más limitados, por no decir sercenados.

Regresar a Nicaragua no es una opción, dadas las serias dudas sobre la manipulación del sistema jurídico por parte de actores políticos lo que ha debilitado la división de poderes en menoscabo de las garantías de justicia imparcial. No menos importante es la concentración de poder en pocas manos que anuló los límites entre intereses personales, partidarios e institucionales, que en palabras del escritor nicaraguense Sergio Ramírez Mercado “…una situación de control de poder absoluto, familiar…”.

La siguente entrevista muestra el dolor, el sufrimiento y la vejación de la que ha sido víctima y continúa siendo por oscuras y tenebrosas formas, al igual que la preocupación por retornar a su país, con riesgo y peligro por su propia vida y la de sus seres más queridos.

WILLIAM MÉNDEZ GARITA: Ya han pasado cuatro años desde que huyó de Nicaragua. ¿Por qué no ha vuelto?

ZOILAMÉRICA ORTEGA MURILLO: Le voy a describir la cadena de acontecimientos que me indican que no puedo volver a Nicaragua. Entre la deportación de Carlos –mi ex compañero- y mi salida de Nicaragua fui cercada y perseguida por individuos vestidos de civil, los cuales no dudaron en mostrar que debajo de su ropa tenían puestas las camisetas del Frente Sandinista.

Mis colegas de trabajo y mi hijo son testigos de que fui seguida permanentemente en los últimos días de mi estadía en Nicaragua. Retenes policiales rodeaban el acceso a nuestra casa. Por seguridad, mis hijos mayores se vieron obligados a trasladarse a otro lugar. Durante esos días ellos continuaron siendo perseguidos en Nicaragua, se mantuvo el retén policial y no han dejado de ser intimidados. Mi hija salió del país casi inmediatamente. Su hermano se quedó casi un año intentando terminar sus estudios, pese a ser víctima de diversas agresiones.

El conductor que me llevó a la frontera, al regresar a Managua, fue interceptado por personas desconocidas que lo golpearon. Cuando pasé Migración mi pasaporte estaba desactivado y tuve que esperar varias horas, hasta entrada la noche, para poder pasar la frontera.

Unos días después, estando yo en Costa Rica, un periodista nicaragüense me llama para decirme que tiene información de que existe un dispositivo de alerta migratoria, para que en el momento en el que yo ingrese nuevamente al país sea detenida.

WMG: ¿Detenerla? ¿Qué se le atribuye haber hecho?

ZOM: “Sí. Me detendrían bajo acusaciones falsas con la intención de abrirme un proceso judicial al ingresar el país. Soy víctima de persecución e intimidación.

WMG: ¿Qué vinculación ha tenido durante este tiempo con el Estado Nicaragüense?

ZOM: Quiero empezar diciendo que esta distinción que hacen ustedes, entre Estado y Gobierno, en Nicaragua no existe. Cuando yo he necesitado trámites administrativos eso ha sido dificilísimo. A unos meses de estar en Costa Rica, debía extender un poder legal para cerrar temas pendientes allá. Cuando me presenté a otorgarlo en el Consulado, se me indicó que cualquier trámite mío requería una autorización de la Secretaría del Frente Sandinista, lo cual me obligó a comunicarme con mi mamá, como todos saben, esposa del presidente y funcionaria de alto rango del Gobierno.

El trámite se realizó de manera absolutamente atípica, obligando a la persona a la que yo extendía el poder a comparecer en su oficina. Algo tan sencillo como registrar un poder legal fue un calvario. Yo nunca he podido obtener mis antecedentes penales. Para apostillar mis documentos académicos tuve que esperar meses a que un funcionario finalmente se atreviera a hacerlo.

WMG: Usted me dice que un trámite legal de otra dependencia administrativa se hizo en el despacho de la primera dama…

ZOM: Eso fue lo que ocurrió.

Zoilamérica Ortega: “Soy víctima de persecución e intimidación”

WMG: ¿Con qué intención se hizo eso?

ZOM: Con la intención de controlar y dominar. Yo he sido cercada y han tratado de controlarme en todos mis actos y movimientos para que no vuelva a hablar de la violencia sexual de la que fui víctima y de cualquier tema relacionado con el Gobierno.

WMG: ¿Esa intención, a las que llama control y dominación, se extiende hasta Costa Rica?

ZOM: Durante mis primeros años aquí se me cerraron oportunidades laborales y claramente la constante era que esas instituciones tenían vínculos con Nicaragua. Más de uno me indicó que eran directrices provenientes de Managua. Colegas míos han sido abordados por sus emisarios para tratar de intimidarlos, señalándome a mi como una persona peligrosa. La otra constante ha sido aislarme y hostigarme.

WMG: ¿Usted le tiene temor al poder del régimen imperante en Nicaragua?

ZOM: Yo no tengo ninguna evidencia de que la guerra en mi contra se haya terminado. Al contrario, en algún momento viajé a Estados Unidos y mi pasaporte continuaba desactivado.
“Una vez estuve en la frontera con Nicaragua, casi ingreso, pero no lo hice. Me eché para atrás, pues tuve la enorme sorpresa de que la policía me esperaba justo antes de la oficina de migración de mi país.

WMG: ¿Cómo sabían que usted iba a ingresar?

ZOM: Eso viene de sus informantes.

WMG: ¿Y su paso por Costa Rica?

ZOM: Tengo una residencia de condición restringida. Emocionalmente no he estado en capacidad, hasta ahora, de tramitar otro estatus. Hace algunos días fui al Consulado de Nicaragua y sin siquiera preguntarme cual era el trámite que requería, me dijeron que no tramitarían nada mío.

WMG: ¿Es Nicaragua un lugar seguro para usted o corre riesgo o peligro su integridad y su vida?

ZOM: Esta campaña que se ha desatado en mi contra, provocada por ese régimen “mesiánico”, hizo creer a sus fanáticos que yo era un tipo de “enemigo”, una amenaza y un peligro para sus líderes. No tengo dudas de que cualquiera de ellos aceptaría actuar en mi contra con tal de demostrar lealtad a sus cabecillas. Se ha tildado de traidores a quienes en algún momento han dicho que creen en mi historia y los han expulsado del partido y perseguido.

Evidentemente Nicaragua no es un lugar seguro ni para mí ni para mis hijos.

WMG: ¿Cómo le va en Costa Rica?

ZOM: Tengo relación con instituciones fuertes acá que han privilegiado mi experiencia y capacidad y que no temen a las amenazas ni el hostigamiento. He descubierto la bondad y generosidad del costarricense cotidiano, quien conociendo o no mi historia, me ha cobijado y atendido y me ha ayudado así a ir construyendo un hogar para mi familia.

William Alberto Méndez Garita además de periodista es abogado y politólogo. Colaborador desde hace muchos años de Cambio Político.

Los expertos opinan

 
Montserrat Antich

Montserrat Antich
Psicóloga

Desde el punto de vista psicológico se considera que el temor puede generar un estado de tensión nerviosa, alerta permanente, incertidumbre, preocupación, recelo por la propia seguridad, la de su familia y personas cercanas, frustración, enojo, sensación de pérdida de control y obviamente una tendencia a la acción evitativa y buscar soluciones para protegerse y proteger a su familia.

Si por la persecución, abuso y violencias vividas la persona se ve forzada a migrar se debe sumar a los factores psicológicos anteriormente mencionados, el duelo por el desarraigo de su país y la distancia con sus familiares y amigos, la inseguridad por su futuro y el proceso de adaptación al nuevo país, sus leyes, su idiosincrasia, su cultura, su situación migratoria, el desempleo, etc. Un temor de este tipo prolongado puede generar también enfermedades por los altos niveles de tensión que la persona acumula y el correspondiente cansancio emocional, físico y mental.

Una persona con dichas vivencias presenta un cuadro psicológico y emocional realmente complicado y requiere atención, asesoría, acompañamiento y apoyo tanto psicológico, legal y social para poder acceder a una nueva vida productiva con oportunidades que le permita recobrar la seguridad, la tranquilidad y la felicidad

Jorge Urbina

Jorge Urbina Ortega
Experto en política internacional

Desde hace siglos, los poderes territoriales y espirituales han protegido a quienes huyen por causa del miedo, que es el motivo principal por el que millones de seres humanos buscan refugio en tierras extranjeras. El miedo creíble, razonable y fundado, son categorías que el Derecho nacional e internacional consideran para fundamentar la decisión de ofrecer protección a quien la necesita.

La Convenció de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados destaca la naturaleza humanitaria del refugio, y define al refugiado como la persona que “debido a fundados temores de ser perseguida… se encuentra fuera del país de su nacionalidad y… no quiere acogerse a la protección de su país”.

El temor y el miedo que provoca en una persona, el uso arbitrario de los poderes y recursos del Estado para hostigarla y reducirla a la indefensión, son causa suficiente para ofrecerle protección por parte de los organismos internacionales que garantizan los derechos de los injustamente perseguidos.

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