Ya no funciona

José Calvo

José Calvo

Se atribuye a Benito Juárez haber dicho que “mi libertad termina donde empieza la de los demás”. Es una verdad muy evidente, y aunque algunos la quieren ignorar dejándose una tajada mas grande del pastel (eso es lo que promete el mercado a los “exitosos”), a la larga no les puede resultar. Pienso que las fallas antiguas que se han vuelto tan evidentes ahora, se deben principalmente a esa limitación. Este mundo con siete mil millones de personas es muy diferente al de Benito Juárez que si acaso tendría mil millones. Y el que viene pronto con veinte mil será mucho peor en materia de derechos, porque siempre habrá algunos vivos que quieren explayarse más, y porque para disfrutar de alguna semblanza de armonía, nuestros descendientes próximos tendrán que renunciar a muchas de las cosas que ahora tenemos.

El código de conducta de los pasajeros cuando todos los asientos están ocupados, es muy diferente de cuando la nave lleva casi todos los asientos vacíos, y tendrá que ser muy diferentes cuando haya que llevar un pasajero en el regazo. Pero llegará un momento en que a la nave no le quepa un pasajero más Entonces es muy poco probable que se permita a alguien ocupar dos asientos, sin importar los argumentos que exponga para hacerlo.

Tenemos el efecto destructivo del hacinamiento, junto con la misma conducta antigua en que cada cual defiende sus derechos, y un poquito mas. Hablamos de democracia cuando el gobierno está más y más concentrado en unas pocas manos. Y padecemos de una gran confusión similar a la de las lenguas en la torre de Babel. Una confusión que no desaparecerá nombrando una aristocrática comisión de notables, sino oyendo la voz popular. Pero hay que empezar por dejarlos de engañar.

Pero hay otro fenómeno envuelto en la falla casi simultánea de todos los sistemas: el ciclo de vida. Todo pasa y todo llega a su fin, y hay un día en que nos empezamos a dar cuenta de lo que nos falla porque las cosas se juntan y fallan en grupo. Y aún el coche del pastor en el poema de Wendell Holmes, tan bien hecho que nada le podía fallar primero, se convirtió un día de pronto en un puñillo de polvo.

Se atribuyen a incapacidad de doña Laura Chinchilla las muchas fallas que vemos ahora en nuestra sociedad: que la trocha, que el hueco, que la merma de las exportaciones, que la crisis de la Caja, que las sinvergüenzadas de sus ministros, que la delincuencia rampante, que un ogro en la comisión de derechos humanos, que el contrato de Riteve, que el déficit fiscal, etc. etc. etc. Y no es posible castigar la mala conducta de los subordinados si uno la comparte, como si hay que recurrir a la falta de ética para conseguir la consultoría de la ética.

Pero hay que reconocer que a esta señora le tocó un hueso muy duro de roer por la crisis mundial que se agrava y se niega, y es seguro que peor le va a tocar al siguiente, quien no podrá fildear la tormenta ni con la ayuda del hermanillo; si es que llega ese. Pero igual con cualquier otro, pues el buen gobierno no requiere ningún talento especial, sino el ambiente adecuado. Y cuando el paradigma está agonizando, ni un genio se puede desempeñar bien.

En el ensayo Collapse, que comenté la vez pasada, se supone que algunas sociedades pueden evitar el colapso si advierten temprano sus señales y toman las medidas para contrarrestarlo. Pero “¿dónde están las nieves de antaño?” ¿Dónde Ur, Babilonia, Egipto, la China de los mongoles, Roma, España?. Todos colapsaron, y no por el límite ambiental sino por el ciclo de la vida: la muerte es inevitable. Y es casi seguro que los colapsos serán ahora mas frecuentes que en el pasado, porque todo ocurre con mayor celeridad. La Unión Soviética colapsó hace apenas 20 años, y ya están colapsando la Unión Europea y los EEUU; y el mundo globalizado con ellos. “My country right or wrong”, y “we support our trops”, es sin duda la actitud anglosajona imperial que dividió a los demás, pero el colapso es como una infección que los ha contagiado. Qué seguirá nadie lo sabe, aunque se puede presumir que no será una sociedad de consumo, pues si podemos ver lo que ya terminó.

Arthur C. Clarke tiene una novela sobre el futuro de la humanidad que se llama La Ciudad y las Estrellas, donde Lys, que representa la ciencia materialista y la tecnología, vive encerrada en una burbuja sin sentido, ignorante de todo lo que la rodea. Mientras que Diaspar, que representa la armonía con la naturaleza y el uso de nuestras facultades para sicológicas, si sabe de la existencia sin esperanza de Lys, que está al final de su historia cuando se tiene que dar cuenta de que el mundo no está limitado por su burbuja.

El mismo crecimiento de un paradigma le va a agregando elementos impredecibles que lo hacen obsoleto. La “democracia era posible en America” en los tiempos de Tocqueville, cuando estaba en manos del gobierno municipal. Pero la conversión en potencia mundial trajo consigo al FBI y a la CIA, y la moral de ese régimen es incompatible con la de la democracia; empezando con que el establecimiento militar-industrial empeoró exponencialmente la mala distribución de la riqueza. Ese paradigma, que se extendió por el mundo como el American way of life, es el que está en una crisis; de la que solo podemos salir con la substitución. Y ese es el que nosotros imitamos, pues allí está inscrito el que ya tiene 10 mil millones de dólares y quiere 20, y el niño de escuela pública que quiere un celular de medio millón.

No se trata del déficit fiscal, ni de la carga fiscal, ni de la deuda, ni de exportar mas, ni de la austeridad, ni del control de las finanzas, ni del “emprendedurismo”, ni del TLC Se trata de que el paradigma se escocheró, de que ya topó. Ese crecimiento conspicuo era insostenible. Todo eso ya se acabó.

La vida en el paradigma nuevo es impredecible, pero tendrá que respetar el límite ambiental, limitar el consumo, resolver honradamente los problemas de la población y la mala distribución de la riqueza posible, y abandonar el mecanismo de distribución basado en la corrupción y la delincuencia. Y hay que limitar. No solo para ser felices, sino para meramente sobrevivir, tenemos que aprender a vivir sin las cosas innecesarias: el carro del año, la matrícula en Harvard, los Nikes, las vacaciones en Disneylandia, el comercio internacional disruptivo de la producción local como fuente de riqueza, el salario “de calidad”.

Como preguntaba un filósofo español a propósito de la crisis, ¿Qué tiene de malo limpiar los ríos? Si la crisis de los años 30 se resolvió empleando a la gente para pelear una guerra, limpiar los ríos es una salida mucho más razonable, y mejora la calidad de la vida, además de que proporciona empleo para que la gente viva. La tierra hay que cuidarla porque de ahí (y del trabajo humano) es de donde sale todo. Y ¿Que de donde va a salir la plata para pagarles? “La plata se imprime”, como le dijo Lord Keynes a Roosevelt. Pero claro que de todos modos tenemos que renunciar al carro del año, a los Nikes, al pisito, la matrícula en Harvard, y a las vacaciones en Disneylandia: digamos, a las cosas superfluas. La ciencia y la tecnología pueden segur dándonos su bonanza, sin necesidad de que Bill Gates haga 20,000 millones de dólares de fortuna.

Hace años visité el balneario nicaragüense de Ponelolla y admiré que tenían tres niveles de riqueza, desde el de cinco estrellas para el que se quería dar el taco, hasta el que podía pagar el pueblo; sin que este fuera sórdido, sino confortable Es posible lograr un promedio agradable; un aureas mediocritas.

Que la plata se imprime es algo que saben muy bien todos nuestros gobernantes, que lo hacen para transferir la riqueza de los más pobres a los más ricos. Y por eso es que pagábamos 2 colones por la consulta del médico hace 70 años, y pagamos 40,000 ahora. Y por eso es que un peón ganaba entonces 2 colones y ahora gana 3000, cuando por la falsificación del dinero debería ganar 40.000. ¿Qué sociedad es esa donde la gente se muere de sus males sin tratamiento mientras la consulta del médico vale 40.000 (como la medicina patentada), y donde hay un montón de médicos jóvenes que no se pueden emplear porque los que están “en propiedad” hacen ese trabajo en horas extra al doble del costo?.

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comentarios

2 respuestas a Ya no funciona

  1. Marzha Navarro 20-07-2012 en 9:22 am

    EXCELENTE!

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  2. Marzha Navarro 20-07-2012 en 10:07 am

    Marta S. Espínola Querida Marzha…corresponde a otro ilustre pensador: Frases de Jean Paul Sartre.”Mi libertad se termina donde empieza la de los demás””Los cobardes son los que se cobijan bajo las normas””El hombre nace libre, responsable y sin excusas””Cuando los ricos se hacen las guerras, son los pobres los que mueren””Trata de amar al prójimo, ya me darás el resultado”.Tomado de la obra Filosofía Jurídica y Política de Miguel Omar Cevedo Marín.

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