Ucrania: un conflicto esencialmente geopolítico

José Luis Callaci

Analisis de José Luis Callaci

Se coincide en que el conflicto surgido en Ucrania se ubica en lo que Rudolf Kjellén definió como geopolítica. Por tanto abordarlo solo desde una limitada visión jurídica o incluso ideológica, conduce a confusiones y a desviar la atención sobre las verdaderas causas que lo originaron.

Inglaterra arrebata en 1933 a Argentina, a través de un acto de piratería, las Islas Malvinas heredadas de España luego de la independencia. Expulsa a la población local, la reemplaza con súbditos de la corona y mantiene esas islas y el archipiélago que las circundan con la fuerza de las armas. No hace mucho los ingleses, apoyados por sus aliados, pretendieron validar una consulta sobre autodeterminación realizada entre los escasos 2.500 ingleses asentados en esa posesión colonial. Hoy, de manera airada, el gobierno inglés se manifiesta en contra del referendo en Crimea. Son antecedentes muy recientes y valiosos, que ayudan a comprender conductas que son parte de una historia de dominación de los más fuertes contra los más débiles. Kosovo y Crimea, son casos diferentes aunque visto desde un punto de vista estrictamente jurídico pudieran guardar alguna relación. En Kosovo se produjo un apoderamiento por la fuerza de la OTAN de un territorio perteneciente a la extinta Yugoslavia. Validaron allí un referendo que favorecía los intereses geopolíticos occidentales y dejaron un país fragmentado; un cementerio y una bomba de tiempo nuevamente a punto de explotar. Fue una gran experiencia que serviría para los futuros conflictos, según el entonces secretario de la OTAN Javier Solana.

Crimea es tierra de rusos que siempre perteneció a Rusia. Cuando Nikita Jruschov (ucraniano por cierto) decidió pasar la península a jurisdicción de Ucrania en 1954, cosa que no producía grandes controversias ya que en ese entonces era un solo país, la consulta a los crimeos/as brilló por su ausencia. En el reciente referendo esa misma población aprobó con un aplastante 97 % su deseo de volver a pertenecer a Rusia.

Las razones que se esgrimen en el presente conflicto es parte de ese “destino manifiesto” que quieren imponerle al mundo no importa si se cometen crímenes sistemáticos, constantes y salvajes. Ante la carencia de argumentos se recurre a ocultaciones y mentiras dentro de una trama de intrínseca perversidad; en que todo se vale: invasiones, golpes de Estado, apoyo a dictaduras, desintegración de países, desestabilización de gobiernos democráticos y un sinnúmero más de etcéteras.

Lo que sucedió en Ucrania, no fue otra cosa que un golpe de Estado que ha llevado a un grupo minoritario, violento y radical, neonazi y anti ruso, a dirigir las riendas del país. Es la causa inobjetable que trajo como consecuencia el referendo de Crimea. El propósito de esta intromisión en los asuntos internos de Ucrania no es casual, fue programada hace tiempo como parte de las guerras indirectas globales sugerida por el entonces Consejero de Seguridad Nacional Zbigniew Brzezinski. Golpear a Rusia en sus propias narices para aislarla y debilitarla bloqueando su salida al Mar Negro fue siempre uno de los principales objetivos. Ignorar estos hechos es grave y más aún si la intención es encubrir responsabilidades de quienes nos están llevando, en su febril ambición de dominar el mundo, al borde de una nueva conflagración mundial.

Vivimos un proceso de globalización en inglés, en donde los conflictos pueden ser distintos pero no distantes porque nos afecta a todos. Las pueriles razones para justificar la intervención de occidente en Ucrania se están convirtiendo en verdaderos boomerangs. ¿Qué le queda a la manipulación? Tal vez intentar convencer que los rusos quieren mantenerse independientes porque son extraterrestres que vinieron a conquistar el planeta tierra o, como ya lo hicieron fallidamente en el pasado, volver a decir que comen niños… y también niñas. Lo fantasioso a veces suele producir menos efectos perniciosos que el seguir ofendiendo, una y otra vez, al más común de los sentidos y a la propia inteligencia humana. Sin embargo las guerras, las más de las veces, se inician con mentiras que son creídas. ¿Quién aquí está mintiendo?.

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