Tres opiniones inquietantes

Desde la avenida 7 *

Luis Diego Vargas Chinchilla

Luis Diego Vargas

Dos noticias inquietaron el ambiente financiero nacional la semana pasada: la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef) reprendió al Banco Popular por pretender ocultar su morosidad, y la morosidad subió fuertemente en Bancrédito. Anteriormente, le sucedió al Banco Nacional, otro banco estatal. ¿Se estará deteriorando la calidad de la cartera crediticia en las instituciones bancarias y financieras costarricenses?“. Editorial del Periódico La Nación. 15 de octubre, 2012.

Una banca menos rentable no pagará a sus gerentes salarios tan espectaculares. Y, sin embargo, esa banca sería socialmente preferible a la que hoy tenemos.“. Luis Paulino Vargas. Economista. Cambio Político

Pero: ¿Hay alguna razón para que invirtamos $300 millones para que el Estado realice operaciones de seguros en el extranjero? ¿Por qué tenemos ventaja comparativa en esa actividad?, y si la tenemos, ¿por qué no la explotan los privados? ¿Qué ganan los costarricenses con eso?“. Miguel A. Rodríguez E. Expresidente, economista. Diario La República, 15 de octubre

De tres orígenes distintos y con tres visiones distintas, todos llaman la atención de algo indiscutible: las instituciones del Estado concebidas bajo la cobija del Partido Liberación Nacional, responden hoy a propósitos y visiones muy distintas a las que les dieron origen. Bancos y empresa de seguros estatales se han transformado sigilosamente en empresas comerciales cargadas de burocracia, todo menos instituciones orientadas a promover el equitativo reparto de la riqueza y todas esas “carajadas” en las que pensaban Figueres, A. Martén, Rodrigo Facio, Daniel Oduber y otros ideólogos del añejo PLN.

Y toda esa transformación ejecutada al mejor estilo costarricense, sin que haya mediado debate o crisis de modelo, sin gota de sangre de por medio, sin que la nueva criatura tenga nombre ni identidad.

¿Tendremos alguna respuesta o reacción de los gerentes de Bancrédito, el Popular o el Nacional, o del Presidente Ejecutivo del Instituto Nacional de Seguros a las manifestaciones que cité y que motivaron esta opinión!? Apuesto que no. Como si dos economistas que no opinan a la ligera y un medio de comunicación que se esmera en hacer periodismo con seriedad no fueran, mas allá de las variados matices ideológicos que los inspira, líderes de opinión que merecen consideración. Estoy seguro que prevalecerá en esta oportunidad y muchas veces mas, la estrategia de no darle pelota a esas opiniones interesadas, esperar a que las denuncias de esos “extremistas” no enciendan un debate en el que haya que tomar posición, defender lo indefendible y hasta perder una privilegiada posición.

Lo mas curioso de toda ese amplio espectro de opiniones es que, volviendo al tema del mejor estilo costarricense: “medio palanganas”, estoy en alguna medida de acuerdo con preocupaciones de estas tres opiniones expertas.

Si la decisión de esta sociedad es que los bancos estatales sean bancos comerciales con estándares de banco privado, aquellos deben observar con el mismo rigor de estos la normativa prudencial e igual deberían evaluar a sus empleados por su desempeño y resultados, sin convenciones colectivas de por medio. También debería definirse cómo se distribuirán los beneficios de ese “patrimonio común” entre toda la población y no entre el pequeño grupo de funcionarios que tienen el privilegio de ser seleccionados nacionales, metan o no goles, de la gran liga del despilfarro estatal.

La verdad es que mejor me suena la idea de que de cuatro bancos sobreviva uno solo, el que mejor sepa hacer “microfinanzas” o “banca de desarrollo” y los otros venderlos a muy buen precio a uno privado para reducir endeudamiento e inflación. Prefiero uno solo haciendo de verdad banca de desarrollo al mejor estilo “solidario” que cuatro jugando de banco privado a la hora de definir beneficios para sus jerarquías, pretendiendo diferenciación regulatoria de banco público y dando atolillo con el dedo a todo el resto de la población.

Ni qué decir del sistema solidario de seguros que ahora se dispone a competir internacionalmente para ganar tanto dinero que los seguros que paguemos acá sean un regalazo navideño subsidiado por las ganancias en aquella aventura titánica. Será mejor cruzar los dedos para que no pierdan ese dinero y para que, si logran ganar, las ganancias no sean utilizadas para un aumentazo salarial y lo sean para quitarnos parte de la pesada carga de los seguros.

Qué torta coincidir en algo con MAR, Luis Paulino Vargas y La Nación! ¿No será que no he entendido a los nuevos ideólogos liberacionistas que no hablan, no explican o solo explican a medias? ¿No será que hace falta encontrar un espacio para la banca y los seguros solidarios en un nuevo modelo que por el momento no tiene ni nombre ni perfil aunque sí muchos partidarios?

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* El privilegio de vivir en el corazón de la ciudad capital, a pocos pasos de emblemáticos sitios y edificios, me permite ser testigo de una actividad urbana cada día mas desconocida para mucha gente y que servirá de inspiración para transmitir experiencias y reflexiones desde esta tribuna.

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