Tópicos: Una reivindicación legítima
Claudio Alpízar Otoya
Politólogo
Hace algunos días el ex Ministro de la Presidencia durante la Administración 2006-2010, Rodrigo Arias Sánchez, publicó en otro diario nacional un artículo reivindicatorio de los resultados de aquella Administración; luego leí otro en el Diario Extra del exministro de Trabajo, Francisco Morales, en una línea similar. Es la primera vez, desde el ocho de mayo de 2010, que ex altos funcionarios de esa Administración, que no fuese el propio ex Presidente Oscar Arias Sánchez, dan la cara para defender los logros de esa gestión.
Lo anterior, además de ser destacado merece ser aplaudido puesto que hasta ahora parecía como si el único funcionario de ese gabinete lo fuese el Presidente Arias. En buena hora que los ex Ministros Arias y Morales se pongan, lealmente, al lado de quien fue su superior durante ese gobierno. Esa muestra de lealtad pone en mayor evidencia a quienes habiendo sido nombrados por don Oscar en sus puestos de Vicepresidentes, Ministros, Vice Ministros, Presidentes Ejecutivos, diputados y un largo etcétera; luego de dejar el cargo o manteniéndolo aún, han dado la callada por respuesta ante los constantes ataques de que han sido víctima don Oscar y su Gobierno y, por el contrario, dejaron solo a aquel que confió en ellos.
El otro aspecto que merece ser destacado de los artículos de los ex Ministros tiene que ver con la sucinta enumeración de logros inobjetables de aquella gestión. En efecto, la Administración Arias -luego de un período de incertidumbre y falta de confianza en el rumbo del país- gracias a la claridad de su proyecto y a la determinación de sus propósitos, permitió que los costarricenses recuperásemos la certidumbre sobre el destino hacia el cual enrumbaba el barco de la patria.
En mi caso como un simple ciudadano, más que una enumeración de obras o de logros, quiero destacar algo que el ex Ministro Arias Sánchez sugiere sin decirlo de manera taxativa: lo verdaderamente importante de la anterior administración fue definir un objetivo estratégico claro para orientar al país, algo que aún alcanza par darle un poco de aire al desasosiego que produce la Administración Chinchilla. Ese objetivo expresa una convicción reiterada que me identifica con el pensamiento del ex Presidente Oscar Arias: Costa Rica tiene las condiciones para alcanzar el desarrollo, abatir de manera sostenible la pobreza y salir, por derecho propio, del mundo subdesarrollado y pobre para ubicarse en el mundo desarrollado y rico. Esa es la convicción que siempre nos ha transmitido don Oscar a lo largo de toda su carrera política, y sin duda, debe ser de inspiración permanente en el país.
No mencionan don Rodrigo y don “Chico” –seguramente por delicadeza o tacto político del que yo carezco- el hecho público de que el primero en advertir el problema fiscal asociado a la crisis que afecta a la economía mundial desde el segundo semestre del 2008, fue el propio Presidente Arias Sánchez. Nunca ocultó don Oscar que era necesaria una reforma fiscal que paliara los efectos de la desaceleración del crecimiento económico interno afectado por la recesión internacional y por el obligado incremento en el gasto público durante los años 2008, 2009 y 2010, a fin de compensar la reducción del crecimiento del empleo y la demanda del sector privado.
Tanto no ocultó el gobierno anterior el efecto de la crisis sobre las finanzas públicas, que su Administración dejó redactado un proyecto de reforma fiscal listo para ser remitido a la Asamblea que, sin embargo, el actual Ministro de Hacienda, don Fernando Herrero guardó en una gaveta de su escritorio y tardó un año en redactar uno nuevo, hoy, aún incierto en su aprobación.
Es obvio que tanto el actual Ministro de Hacienda como la señora Presidente, doña Laura Chinchilla, tenían todo el derecho de no adoptar como propio el proyecto redactado por la Administración anterior y durar un año en producir otro; aunque no era lo correcto por ser su elección en el 2010 una relección del PLN para gobernar, con ello lo único que lograron fue el consiguiente agravamiento de la condición fiscal del Estado. Sin embargo, el ejercicio de ese legítimo derecho supone también que el actual Gobierno debe asumir la responsabilidad por esa tardanza.
Finalmente, señalo lo que estimo una delicadeza del ex Ministro Arias que atribuyó -seguramente con razón- a todos los costarricenses el éxito de la gestión Arias Sánchez (2006-2010) y, en consecuencia, no mencionó un hecho histórico innegable: el gobierno del pasado cuatrienio tiene su origen y su razón de ser en Liberación Nacional. Con esta mención no trato de negar el concurso de todos los demás actores que contribuyeron a aquellos éxitos sino a destacar una verdad irrebatible: Liberación Nacional, a la altura gloriosa de sus sesenta años ha demostrado que es la organización política que más ha aportado positivamente a Costa Rica. Y que esperamos seguirá aportando, construyendo, creando y dando, como lo merecemos todos los costarricenses, lo mejor de si en beneficio del bienestar de la gente y su participación ciudadana que es, desde su nacimiento hasta hoy, la razón histórica de partido Liberación Nacional.



