Rutina y elegancia para el campeón 3.0

Por Alberto Bravo

Los jugadores de la selección española celebran después de ganar la Eurocopa 2012. Flickr

Los jugadores de la selección española celebran después de ganar la Eurocopa 2012. Flickr

Kiev, 1 jul dpa) – “Que otro muerda el polvo”, cantaba Queen por la megafonía del Olímpico de Kiev. Que pase el siguiente equipo, pensaba España, que ya celebraba por entonces la Eurocopa, su tercer gran título seguido, con elegancia y rutina.

España se proclamó hoy campeona de la Eurocopa tras arrollar 4-0 a Italia después de un partido con un solo color: el rojo. El único pigmento que se pudo ver en Kiev.

Un “Paradise” como cantaba Chris Martin, que antes había glosado aquello de “Viva la Vida”, el sentimiento de todo aficionado español al fútbol gracias a un equipo que ya es de leyenda.

Cuando el “Another one bites the dust” en la voz de Freddie Mercury atronaba la megafonía, los jugadores españoles eran ya sólo uno, pero no había euforia. Al menos, no la del Mundial ni la de la anterior Eurocopa. Porque España se ha acostumbrado a ganar.

Entonces, por el campo correteaban Nora y Leo, los tiernos hijos de Fernando Torres, goleador esta noche y máximo realizador del torneo. Y Sergio Ramos se abrazaba a la familia. Y Gerard Piqué buscaba con la mirada a Shakira.

A diferencia de en Sudáfrica, esta vez no fue apasionado, sino discreto, el beso de Iker Casillas con la reportera Sara Carbonero, su novia, que llegó hoy a Kiev tras haber volado a España por la muerte de un familiar. Pero lo que sí se repitió fue esa escena en la que Casillas levantaba la copa recibida de manos, esta vez, de Michel Platini, presidente de la UEFA.

Para entonces, el campo permanecía húmedo con las lágrimas de los italianos, los que hoy mordieron el polvo. Caminaba Giorgio Chiellini, con su lesión muscular, como un héroe de guerra vencido. E impresionaba ver al hercúleo Mario Balotelli gimiendo como un niño. Igual que Andrea Pirlo, a sus 33 años. Sólo Gianluigi Buffon, el gran “capitano” italiano, miraba al cielo con cierto rictus de orgullo, sabiendo que ellos también son héroes.

Pepe Reina, Cesc Fábregas y otros se acordaron del futbolista recientemente fallecido Miki Roqué, así como de Antonio Puerta y Dani Jarque.

Hubo confeti de plata para una selección de oro y la fotografía a cámara lenta de los “tricampeones” y los pases de torero de Sergio Ramos capote en mano, y los fuegos artificiales, y el reconocimiento del vencedor al vencido.

Así se celebró en el campo el nuevo triunfo una selección que ya se ha acostumbrado a ganar. Y fue curioso que no sonora el “We are the champions”. Demasiado aburrido para una selección que necesita nuevas sintonías para evitar la rutina en los festejos.

No hubo éxtasis ni histeria. Más que eso, fue una celebración serena. Es lo que sucede cuando una selección completa un ciclo de dos Eurocopas y un Mundial en cuatro años. Lo nunca visto, lo nunca celebrado antes.

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