Rio+20: “…y a mí con postalitas”

Mauricio Castro Salazar
mauricio.castro@costarricense.cr

Quiero reconocer lo bien que le fue a Costa Rica en Río+20 —en el sentido que todo el mundo le reconoció sus éxitos en reforestación y políticas ambientales y el Summit como tal aceptó que el Pago de Servicios Ambientales es una necesidad y prioridad y le reconfirmaron las donaciones de recursos por los que ya venía trabajando— y quiero también hacer notar que mientras se reunían representantes de 190 países para discutir y acordar el documento final y el borrador que se preparaba iba a gran velocidad reduciendo párrafos, páginas y contenido —o sea compromisos— en otra parte del planeta los ricos del mundo se ponían de acuerdo para salvarse entre ellos, para evitar quiebras financieras…sin importarles nada de lo que sucediera en Río+20….ni la prosperidad del mayor número, ni la equidad social y mucho menos el deterioro ambiental del planeta.

Ya de vuelta en mi casa en La Mina, en Santa Ana, y de comprobar que no se aprobaron más fondos frescos para la promoción del desarrollo sostenible en Río+20, me puse a revisar algunos datos relacionados con la ayuda para el desarrollo o donaciones, con los millones que están en riesgo por la crisis financiera y con los que se usan para “rescates”. Los considero relevantes y los quiero compartir con usted:

La banca alemana y francesa tiene en riesgo en España e Italia, por sus problemas económicos, cerca de 730 mil millones de Euros…y sostienen que para hacer un rescate de la banca española se podrían requerir hasta 62 mil millones de Euros. Estamos hablando de un riesgo de pérdida de casi 950 mil millones de dólares y de un rescate de 80 mil millones de dólares.

¿Cuánto es eso? 50 mil millones de dólares más que lo que el mundo OCDE —o sea el rico “más México….”— donó entre el 2005 y el 2009…Los ricos del planeta donaron en ese período aproximadamente 900 mil millones de dólares.

Si le hacemos números solo a la ayuda, al rescate, que se dice le darán a la banca española será aproximado al 65% de toda la ayuda mundial al desarrollo dada en el 2009 (ahora –por la crisis—la ayuda internacional se redujo sustancialmente a “niveles cercanos a nada” por lo que sería muchísimo más, casi equivalente al 100% de toda la donación mundial, de TODA, con mayúscula) ¿Y ese rescate será préstamo o será donación? en todo caso es plata fresca, la misma que requieren los centroamericanos y africanos para no migrar o las pequeñas islas para no ahogarse en el mar o los que viven zonas de montañas para que el derretimiento de los glaciares no los mate…

Esta situación: unos peleando por “fonditos” y agradecidos por la firma de papeles, compromisos retóricos que llegan al corazón y por recibir algunos milloncitos y otros discutiendo por “plata gruesa” regalada o casi regalada; me recuerda un cuento popular ecuatoriano que corría de boca en boca: había una monja que le hacía algunos favores a un cura…y era recompensada con postalitas de santos, que ella recibía con devoción, agradecimiento y satisfacción. Pero un día llegó una vecina, amiga del mismo cura, con un carrazo, con pieles y con joyas, la religiosa deslumbrada le preguntó: ¿y ese carro? “El padre Juan me lo regaló…”

¿Y esas pieles? “El padre Juan me las regaló…” ¿y esas joyas” “El padre Juan me las regaló…” y así con cada atuendo que llevaba la vecina. La monja salió corriendo donde el padre Juan y tomando todas las postales recibidas a cambio de sus favores dados se las tiró de un solo al Padre Juan y señalando a la vecina y sus bienes, le dijo: “…y a mi con postalitas.”

¿No le parece que con estos números de rescate entre bancos de países ricos los pueblos en desarrollo nos hemos comportado como la monja que aceptaba las postalitas antes de darse cuenta de los regalos a la vecina?

Mientras jóvenes y funcionarios de diversas partes del mundo han pasado días discutiendo sobre el futuro de la humanidad en Río+20, y todos con ilusión señalan que el futuro debe sustentarse en la prosperidad económica, la equidad social y la armonía ambiental, y sin que nadie ofreciera la fórmula financiera para lograrlo —recursos extraordinarios, plata fresca— más que darle contenido al famoso fondo verde ya aprobado anteriormente y mencionado cada vez que se habla de nueva plata, estimado en 30 mil millones de dólares, pero aún solo lleno de intenciones —monto que es menos de la mitad de lo que se le ha ofrecido a los bancos de España para salir de la crisis— los países ricos del mundo (Estados Unidos y la Unión Europea) ponen plata para rescatar bancos y proteger sus negocios.

¿No cree que lo que deberíamos es coger los documentos suscritos en las diversas cumbres mundiales, en las asambleas de Naciones Unidas y en las conferencias de las partes de las principales convenciones globales que contienen ofrecimientos monetarios no cumplidos y miles de compromisos de acciones y mostrándoles las noticias publicadas sobre los grandes rescates financieros tirárselos a los países ricos y decirles, al igual que la monja le dijo al cura: “…y a mi con postalitas”?

Desde La Mina

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