Quimeras del desarrollo

Pinceladas

José Retana

José Retana

Es de necesaria discusión, los resultados actuales y el futuro de la liberalización de los mercados, los cambios en las economías nacionales, en los aparatos productivos, la transnacionalización de las economías y la alianza entre políticos y empresarios, en la conducción de los gobiernos.

Es por esa razón, que a continuación trataré de presentar algunas opiniones personales, tomando como base de referencia los artículos, “Más allá del Consenso de Washington, Los dos ejes de la Tercera Vía y Los noventa en América Latina, La época de las oportunidades o de las quimeras”?.

En la última década los organismos internacionales, se han impuesto como objetivo primario apoyar y promover la mundialización de las economías, sin embargo parafraseando al fundador del Foro de Davos, Klaus Schwab, quien señala que “la mundialización ha entrado en una fase crítica. El rechazo se siente más. Se puede temer que tenga un impacto nefasto sobre la actividad económica y la estabilidad política de nuestros países.”

La globalización de las economías y la transnacionalización de los capitales financieros mundiales, han comenzado a generar preocupación entre aquellas agrupaciones o personas que fomentan y protegen su propia existencia.

Indudablemente, que el empobrecimiento y la brecha social en los países, no solo de Tercer Mundo, sino también en los más poderosos (43.1 millones de pobres en USA), se incrementa cada día más, ante la deshumanización de las acciones políticas, que en la mayoría de los casos son inducidas por los organismos internacionales y avaladas por las élites gobernantes, político-empresariales.

Con el argumento de buscar mejoras macroeconómicas, índices, que solo representan valores de carácter numérico, sin tomar en consideración las variables de orden social y humano.

La implementación de estas políticas solo ha buscado la destrucción del estado y no el achicamiento, como generalmente se ha argumentado.

La reformas estructurales han producido que el estado gestor y protagonista de la economía y la producción nacional, se convierta en un testigo mudo de la destrucción de muchas empresas que en muchos casos, no solo han sido eficientes, sino también altamente rentables en su operación. En nuestro país se sigue con la insistencia de desmantelar el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), tal como se hizo con el Consejo Nacional de Producción (CNP), Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), Ministerio de Obras Públicas y Transportes y el Instituto de Vivienda y Urbanismo entre otros.

Incluso se ha intentado meter mano a los único que queda intacto, los parques nacionales y a la generación eléctrica.

Es así, como lo que se impone hoy día, es el favorecimiento, a todo aquello que permita un ambiente más fértil, para que se fortalezca la unidad entre política y empresa privada, la liquidez internacional, el desarrollo de las telecomunicaciones electrónicas, y el aumento de capitales especulativos en el mercado.

Grandes masas de recursos se concentran ahí, en detrimento de los capitales orientados a la producción y al desarrollo de las naciones. El desarrollo de la infraestructura, la inversión en la producción, aprovechando las ventajas comparativas y competitivas de nuestros países, cada día es menor, siendo en la mayoría de los casos, los sectores que más valor agregado generan y que son vitales para el crecimiento de sus ciudadanos.

Los estados de bienestar no son estratégicos, ni vitales para estos estados gestionados por empresarios, el ser humano es un medio más para la economía, dejo de ser el objeto de la economía.

Esta situación ha provocado, una mayor desigualdad en los ciudadanos, donde cada día las diferencias se marcan más fuertemente, al grado de dar origen dentro de los países a ciudadanos con acceso absoluto a los privilegios del mundo cibernético, la globalización y las ventajas que él depara, al frente se desarrollan grandes conglomerados humanos que casi no tienen acceso a la salud, la educación, la atención médica y que cada día se deteriora más su calidad de vida.

Necesariamente estos sectores responderán a mediano plazo, con violencia, desobediencia civil, y son generadores potenciales de caos, si no se aplican medidas correctivas a esta situación. Joaquín Estefanía, exdirector del País, ha señalado “quién protegerá a partir de ahora a esa considerable legión de desheredados”. En el mundo, según el Banco Mundial, existen 2.200.000.000 de seres humanos que viven en condiciones de pobreza. Sin duda fracasó el sistema.

El informe de “Le Monde”, titulado “Bilan du Monde”, en el que se analiza la situación de 174 países, se señala que el PIB mundial se concentra de la siguiente manera, Estados Unidos 30,3%, Europa 32,4%, Asia 26%, mientras que América Latina tiene un 7,3%, Africa 2,3%, y Oceanía 1,5%. De igual manera señala que el salario promedio, de los 20 países más poderosos del mundo, es 37 veces más, que el salario promedio de los 20 países más pobres. Esta diferencia se ha duplicado en 20 años.

En síntesis, es una época donde las relaciones de poder, se han modificado, su concentración, se acelera y el enriquecimiento y la brecha social, se amplia las desigualdades y la polarización social, es desenfrenada.

Se debe de iniciar el debate y buscar opciones políticas de carácter programáticas, donde esta situación se desacelere a favor de una sociedad más equitativa.

Algunas iniciativas han sido abortadas por las élites y algunos medios de comunicación, por esa razón, no han alcanzado resultados positivos.

En la elaboración de una nueva propuesta jugarían un papel muy importante las agencias internacionales de desarrollo, de carácter supranacional, que conjuntamente con entidades nacionales (ONGs), buscarían las modelos que implementarían nuevas políticas de inversión social, que permitirían alcanzar a esa masa de desposeídos, la posibilidad de insertarse en el mercado global de la manera más democrática posible.

Este razonamiento demandaría, una incorporación de los nuevos actores sociales en confrontación, en busca de una nueva definición de alianzas políticas que permitan llegar a una agenda programática, consensuada que dé cabida a los grupos que manifiestan una clara inconformidad con el régimen internacional vigente. De esta manera se corregirían las enormes desigualdades sociales existentes, pero dentro de una nueva lógica en el funcionamiento de los mercados mundiales.

Pero hay que estar alertas, la incorporación de este nuevo modelo de desarrollo permitiría la llegada a las naciones más pobres, de poderosas empresas trasnacionales con privilegios, y trato preferencial, a cambio de ello no se continuaría con los procesos de privatización del estado y sus instituciones.

La llegada de esas empresas permite una mejora abismal en los índices macroeconómicos de ese país, pero sin grandes resultados positivos en el bienestar de sus ciudadanos. Ejemplo la llegada de Intel a Costa Rica en la década de los 90s, ¿generó resultados sustantivos para la sociedad costarricense? Y ahora que la mayor parte de sus operaciones se fue de Costa Rica ¿ Se ha sentido su partida?

En conclusión se puede determinar, que los esfuerzos por modificar el orden internacional actual, es con el fin de palear los resultados negativos, que en el bienestar de las grandes mayorías ha generado las políticas liberales y fondomonetaristas, que han comenzado a visualizarse como causa de una potencial crisis social de grandes dimensiones, que podría estar gestándose en los países y sectores más excluídos, de las gollerías de un sistema avasallador.

¿O se trata de impulsar un esquema reformista para suavizar la crisis y desmovilizar los agentes políticos y civiles?, que eventualmente podrían generar y liderar las críticas que conducirían a una crisis o colapso del sistema.

Las enormes desigualdades, en los sistemas económicos, la caída de los estados de bienestar, el aumento del desempleo, la reducción de los índices en el nivel salarial, generarán indudablemente un desenfreno en el caos y en la agitación social. Por lo que los valores democráticos deberán necesariamente colapsar generando una crisis mayor en el sistema.

Los procesos de inmigración económica se acelerarán, los movimientos en su contra, por lo tanto se endurecerán, la intolerancia y la violencia, serán el común denominador. Paralelamente los mercados internacionales que responden actualmente a los modelos de economías de escala, se verán restringidos al colapsar el sistema de demanda de bienes y servicios. Ante esta disyuntiva los megapoderes y el imperio del poder universal, legitimado por los capitales generados por la mancuerna política y empresa privada, podrían perjudicarse en su accionar. Es por esa razón que se ofrece nuevas propuestas de ajuste en el manejo de los mercados internacionales, pero sin un programa claro en el manejo de las políticas públicas de carácter social. En síntesis, el imaginario colectivo, el poder mediático, los líderes políticos, las élites y los organismos supranacionales, acompañados de las megaempresas de políticos-empresarios, deben necesariamente replantearse las acciones futuras de un orden económico que ellos mismo han creado.

Costa Rica no es la excepción, hay que poner cuidado a las propuestas y discursos de los candidatos, que ya se asoman para la próxima contienda electoral. Mucho cuidado. Al menos ya hay un grito de esperanza, con la llamada de atención que ha efectuado el exprecandidato presidencial Sigifredo Aiza.

Veremos si su mensaje es escuchado. O cajita blanca.

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Consultor internacional, estudió Ciencias Sociales, Administración de Empresas, y Administración de Proyectos. Trabaja temas de opinión pública y nuevos movimientos sociales en América Latina.

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