Netanyahu recibe una bofetada en la Explanada de las mezquitas

Michel Warschawski

Netanyahu recibe una bofetada en la Explanada de las mezquitas

Se dice que el astuto sabe salir de una trampa en la que el sabio no habría caído. En esta lógica, Benjamin Netanyahu es quizás astuto, pero ciertamente no un sabio. Si hubiera sido inteligente habría escuchado la opinión de los jefes de la policía y de los servicios de información y se habría abstenido de colocar detectores de metales en las entradas de la Explanada de las Mezquitas en Jerusalén.

La Explanada de las Mezquitas es uno de los milagros de Jerusalén: desde hace medio siglo el tercer lugar santo del Islam, después de La Meca y Medina, está ocupado por el Estado de Israel y, dejando aparte algunos incidentes más o menos graves, el statu quo puesto en pie en 1967 aguanta: el rey de Jordania es reconocido como el guardián de los santos lugares de Jerusalén, y el orden es mantenido allí por los Waqf musulmanes. Hay horarios claramente definidos para los no musulmanes y reglas precisas delimitan donde pueden ir y lo que no tienen derecho a hacer (entre otras cosas rezar).

Desde hace varios años se han multiplicado las provocaciones israelíes: manifestaciones de grupos de extrema derecha, visitas mediatizadas de ciertos ministros, rezos judíos… Pero, puesto en guardia por el rey de Jordania, Netanyahu ha sabido poner fin a estas iniciativas, so pena de provocar un terremoto en todo el mundo musulmán.

La decisión de colocar detectores de metal ha sido percibida como una puesta en cuestión del statu quo, provocando la cólera de las autoridades jordanas y la decisión de las autoridades religiosas musulmanas de cerrar la explanada a la gran oración del viernes (más de 100 000 personas participan en ella, a pesar de los obstáculos administrativos y los controles israelíes).

Como era de esperar, la población ha reaccionado violentamente a lo que percibe como una nueva intromisión israelí en este eminente símbolo de su fe, pero también de su identidad nacional (lo que explica la participación activa de los palestinos cristianos en las manifestaciones) y, durante varios días, Jerusalén ha sido un inmenso campo de batalla y de enfrentamientos.

Netanyahu es un aventurero, a menudo irresponsable. Solo tiene miedo de una cosa: ser pasado por su derecha por el jefe de la extrema derecha religiosa y ministro de educación, Naftali Benett, que aspira a reemplazar a Netanyahu a la cabeza de la coalición de extrema derecha. Si hubiera retirado los detectores, como sugerían las fuerzas de seguridad, habría aparecido como débil frente a Benett y los numerosos miembros de su coalición que quieren poner fin a su poder.

Pero Netanyahu tiene una suerte loca: un agente de seguridad israelí destinado en Amman y con inmunidad diplomática ha asesinado a un joven jordano, creyendo -dice- que éste intentaba atacarle. Entonces se ha encontrado un arreglo: el agente de seguridad y la embajadora en Amman han sido repatriados a Israel… y los detectores de metales retirados de las entradas de la Explanada de las Mezquitas. Israel, además, se ha comprometido a investigar el asesinato y, si se da el caso, a juzgar al agente de seguridad; Netanyahu ha recibido a éste como a un héroe. Cada cual tiene los héroes que se merece…

Netanyahu es un politiquero hábil que ha sabido mantener el poder más que David Ben Gurion, padre fundador del Estado de Israel, más que Angela Merkel, pero que está lejos de ser un gran dirigente político. No tiene ninguna visión, y su inteligencia política se limita a un agudizado instinto de supervivencia. A lo que hay que añadir una pasión por la moda de lujo y lazos personales y familiares con el mundo del dinero, más o menos sucio. Las tres investigaciones abiertas por los fiscales sobre los negocios de la familia Netanyahu pueden esta vez poner un punto final a un poder que, a fuerza de durar, tiene olores de podredumbre que comienzan a molestar seriamente a la clase dirigente. Llega un momento en el que ser astuto no basta.

Michel Warchawski. Periodista. Activista israelí antisionista, cofundador y presidente del Centro de Información Alternativa de Jerusalén. Exlíder de Matzpen, Sección Israelí de la Cuarta International.

Traducción: Faustino Eguberri para viento sur

https://m.lecourrier.ch/151762/a_malin_malin_et_demi

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