México: Moody’s y López Obrador

Alberto Carral

Moody’s y López Obrador

Moody’s Investors Service, al lado de Standad and Poors y Fitch, es una de las tres grandes compañías globales de calificación de valores. Mediante una escala estandarizada de letras y números, Moody´s otorga una calificación a la solvencia de los prestatarios, que son emisores de acciones, letras del tesoro, bonos y otros instrumentos financieros. Dicha escala mide la pérdida que puede sufrir el inversor en caso de que el prestatario incumpla sus obligaciones o, dicho de otro modo, valora el riesgo de impago del emisor[1].

Si bien en sus orígenes Moody’s se especializó en la calificación del riesgo de insolvencia financiera de empresas e instituciones gubernamentales, con el paso del tiempo logró auto adjudicarse el derecho de calificar sumariamente a gobiernos y de emitir sentencias maximalistas sobre temas eminentemente políticos, con la finalidad de influir en la conducción de una larga lista de países, llegando a provocar verdaderas crisis cuando ciertas decisiones soberanas no han favorecido sus intereses espurios[2]. Sin duda alguna, esta empresa privada forma parte de la estructura que ejerce el verdadero poder —el del dinero— en todo el planeta.

Igual que el Federal Reserve Bank —conocido como “La Fed”—, Moody’s surgió después de la debacle bursátil de 1907 como parte del entramado institucional del que se dotó el capital financiero mundial para blindarse frente a las oscilaciones de los mercados y, también, por supuesto, para apropiarse del mundo. Como La Fed y otras entidades supranacionales (Trilateral Commission, Bank for International Settlements, Council on Foreign Relations, etcétera), la élite capitalista utiliza esta agencia de calificación de inversiones para someter a las naciones del mundo a sus dictados y caprichos.

Se dice que “quien hace la ley hace la trampa”, y vaya que en este caso es así, pues, en los últimos 50 años, Berkshire Hathaway —una de las empresas que fungen como propietarios institucionales de Moody’s— se ha revalorizado un 1,826,163% con respecto a su precio, algo así como 68 veces más que lo logrado por Standard and Poors en el mismo lapso[3]. Como todos ustedes comprenderán muy bien, este impresionante “éxito” sólo ha sido posible por el uso faccioso de su poder con el propósito de favorecerse a sí misma, algo que no extraña a nadie dado que uno de sus principales accionistas es nada menos que Warren Buffet, destacado miembro del Califato de Wall Street, ese reducido grupo de especuladores y bandidos con rasgos de mesianismo sólo comparables a algunos de los miembros más temibles del Estado Islámico.

Pues bien, en los días recientes, Moody’s ha dicho tres cosas importantes en relación con México: 1) que la posibilidad de triunfo del candidato presidencial de Morena, Andrés Manuel López Obrador, está más fuerte que nunca debido, en buena medida, al mal gobierno y al descrédito generalizado de Peña Nieto[4], 2) que el eventual triunfo de AMLO —quien es el principal y virtualmente único líder opositor en el país— sí tendría un fuerte impacto negativo en los mercados financieros, pero de muy corta duración, y 3) que el verdadero riesgo para México es que no se ratifique el TLCAN, porque el PIB podría tener una caída de 2 puntos en el primer año y de 4 durante el segundo[5].

Entonces, que nadie se asuste ni se deje engañar por la propaganda con la que el gobierno peñista ha inundado la televisión, el radio y la prensa, ya que, por lo dicho, los magnates de Moody’s, y de Wall Street en general, no le tienen tanto miedo a López Obrador como a Peña Nieto y a su grupo de ladrones e incompetentes. Tal vez haya sido por eso que José Antonio Meade —uno de los candidatos a la presidencia impulsados por el Cartel que detenta el poder en México— realizaba verdaderos malabares durante la reciente 18 Conferencia anual de esa agencia calificadora celebrada en México en estos días, mediante los cuales intentaba convencer a sus directivos de sus grandes logros y virtudes. Los integrantes de la banda agazapada en la cúspide del estado criminal mexicano están muy nerviosos porque perciben el gran riesgo de perder el poder en el 2018, y por eso se insultan, se acusan y se pelean a muerte entre sí. Están desesperados porque se les hunde el barco y no hay botes salvavidas.

ALAI, América Latina en Movimiento

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