“Me gradué… ahora qué”

Parehara *

Oscar Llanes

Oscar B. Llanes Torres
Diplomático y Profesor Universitario Paraguayo

Era el mes de diciembre del año 1966, día 21, en plena dictadura militar en el Brasil, la ciudad Rio de Janeiro, el centro de las discusiones políticas se encuentra en la Plaza de la República, “Campo de Santana” también así conocida, en frente el poderoso Primer Ejército, en el lado opuesto, siempre, la Facultad Nacional de Derecho -Universidad del Brasil-, última promoción, pues, en el año siguiente ya llevaría la nueva denominación la de Universidad Federal de Rio de Janeiro.

La graduación en su auge emocional, la fiesta, la entrega de diplomas, álbum de fotografías, discursos encendidos, el Paraninfo (Padrino) el inagotable Profesor HAROLDO TEIXEIRA VALLADAO, pequeño de estatura, gigante en la defensa de la democracia y la libertad, el Teatro Municipal en su tradicional porte, solemne, majestuoso, brillante, el escenario repleto de jóvenes inquietos y bulliciosos, curiosos y exaltados, dos oradores, uno por los estudiantes brasileños ALEXANDRE ABDOR, y otro por los extranjeros, este servidor, todos con una temática el deseo mayor de restaurar la democracia, recuperar la libertad, exigir la libertad prensa y de los presos políticos, obligatorio el paso por la censura de los textos que el Profesor Valladao se opuso con el apoyo unánime de los graduandos, “como jóvenes y futuros profesionales del derecho” es nuestra obligación defender la libertad porque el derecho solo se fortalece en ese ambiente de democracia plena.

Alguien me ofreció de regalo un libro rojo y adornado con letras doradas, cuyo título anunciaba el contenido, “Me gradué ….y ahora” obra del gran penalista brasileño Roberto Lyra. Pasaron tantos años, ahora como docente y formando generaciones de futuros hombres amantes del Derecho y de las Relaciones Internacionales, veo en cada rostro expectativa e ilusión, curiosidad con cierta angustia, cuando consultan a los profesionales del derecho en actividad la queja es superlativa, existen muchos abogados, tenemos inflación de abogados, se acercan a mi en un tono de súplica “¿será que me equivoqué de carrera?”, al que respondo, existen sí muchos licenciados en derecho pero abogados muy pocos, porque este, es el que vive la pasión del litigio en los tribunales, que recibe la visita de los castigados por alguna causa, algunas justas otras no tanto, buscan socorro y alivio para sus males, anhelan seguridad y amparo, llegan muchas veces apagados y debes encenderlos, otros encendidos y debes apagarlos, entonces, tenemos que tener fe en la profesión, estudiar cada día con más intensidad, en tus manos y en tu conciencia está el destino, la propiedad y la libertad de las personas, la imagen ante la sociedad que te condena con anticipación, y transfieren al abogado las causales del cliente – paciente, llevando el estigma de un patrocinio que se le endilga gratuitamente, recomiendo siempre, lean el Decálogo de Couture o el Alma de la Toga de Ossorio y Gallardo. y verán, como es grandioso el juego intelectual y lógico del derecho, donde además de las reglas naturales se exige, pasión, emoción, disciplina, talento, estudio y más estudio, probidad y valor, no ceder a las tentaciones ni caer en la vulgaridad, es la profesión que exige cordura y serenidad constante, controlar los exabruptos y adherir al alma el ejercicio de la verdad y la tolerancia, y así con todas esas recomendaciones aún tendrás sorpresas, algunas vibrantes otras desalentadoras pero no te desanimes es la oscuridad natural del túnel al final esta la luz.

En los últimos años solo conviví con estudiantes, algunos inquietos otros pasivos, en donde cado uno enseña su disposición del futuro deseado, sin embargo, hoy tengo en casa un joven estudiante al inicio de la carrera, mi hijo Oscar Bernardo, lo veo con tanto entusiasmo, con una vibración poco común, llega de la Facultad con alegría, cuenta sus emociones académicas con extraordinario contentamiento, adora Derecho Romano, se siente motivado con Derecho Constitucional, es repleto de curiosidad con el Derecho Privado, que dice no lograr captar la esencia de la asignatura, disfruta hijo mío, cada una de ellas con singular intensidad, mi alma se rejuvenece, mi rostro no puede esconder su alegría, y con sincero orgullo formulo una recomendación, respete al Maestro es tu guía.

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* Palabra en Guaraní, lengua oficial en Paraguay junto al español, que significa mensajero.

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