Mártir de Cerro Corá

Parehara

Oscar B. LLanes Torres

Oscar B. Llanes

Hace 147 años en el distante paraje de Cerro Corá, de la República del Paraguay, llegaba a su fin la tragedia guaraní, la contienda conocida como la Triple Alianza, guerra cruenta como todas, jóvenes sangre paraguaya sirvieron como adobe tan lejanas tierras, el sepulcro de su líder y el Comandante Mariscal Francisco Solano López, era brutalmente sacrificado con sus soldados. Una lanza asesina traspasaba el frágil cuerpo del joven Solano López, 42 años, cabeza visible del orgullo nacional vilipendiado por los gobernantes de tres Estados fronterizos conducidos por una Monarquía corrupta en el Brasil, en la Argentina un liderazgo enfermo y de mentalidad caduca, el Uruguay por políticos deshonestos, ambiciosos y traidores, que se sentían amenazados por el éxito de un Estado disciplinado, laborioso, industrial, con éxitos educativos, progreso en la agricultura, ganadería, exportación de productos y los primeros barcos mercantes del Estado que cruzaban los mares, jóvenes estudiantes viajaban a Europa a recibir Instrucciones Superiores, inclusive, el propio Mariscal López realizó cursos castrenses en Francia, de quien manejaba el idioma con destreza y habilidad, allí conoció al amor de su vida, la irlandesa la señora Linch, quien la acompañó hasta su postrer estancia en el campo de batalla, donde enterrara a su esposo y sus hijos, todos fueron humillados, arrodillados, vilipendiados por los aliados como el demonio de América, que hasta hoy sufrimos los desmanes y maltratos, psíquicos y morales por una generación que no entienden el daño causado por sus antepasados, que por única gloria tiene su propia vergüenza, el maltrato al Estado Paraguayo que convive con su desgracia provocado por la envidia, la ambición de los aliados, es que la estabilidad y el amor de su pueblo por su líder, el progreso de una sociedad homogénea, que en su infinita soledad de sucesos molestaba a los delincuentes de varios signos financieros, que encontraron en los necesitados y perversos gobiernos el terreno fértil a sus anhelos de lucros sin importarle el sufrimiento y la mortandad, el PARAGUAY no solo fue diezmado, fue asaltado, fue violado, fracturaron el alma del pueblo guaraní pero no la extinguieron, la fuerza del idioma guaraní, su mayor fortaleza, la mantuvo en pie y permaneció su orgullo sin mácula, se restauró dejando una herida que no cicatriza, qué no desaparece, cada 1° de marzo desde 1870 se revuelve en el alma de cada paraguayo su dolor, su impotencia, su tristeza sin fin, la angustia dejó en el rostro de cada nacional una marca con rictus de mal sabor, con la mirada perdida en el horizonte sin retorno, cabizbajo que cuando se yergue recupera su vitalidad, su vigor, su estima, la bandera a media asta no puede permanecer por siempre, el desaliñado pendón tricolor jamás perdió su brillo, resalta con más fulgor a cada día, a cada hora, recordando siempre la frase “Muero con mi Patria”, que dijo el joven prócer nacional, con brío y valentía entregó su propia vida en pro de la defensa del Paraguay, gesto que perduró en el tiempo y jamás se agotará, porque representa que la perennidad del Estado Paraguayo al morir, la patria quedó intacta, porque no hubo rendición, y como decía, el poeta Francés, Víctor Hugo, “Napoleón Tercero debería tener vergüenza del mártir paraguayo Solano López”.

Por la mente de cada paraguayo, pasa la triste y doliente escena, corre por su espíritu el eco de e dolor y desespero de los gritos de niños sacrificados con uniforme de soldados, con sus mangas llegando a las rodillas, enormes atuendos que cubrían escuálidos cuerpos de adolescentes que fueron sacrificados, que con sus padres, madres hospitalizadas fueron incendiados por un postizo jefe militar francés, familiar del Emperador del Brasil, el lamentable y maniaco-depresivo Conde D EU, que hurraba de felicidad ver el calcinamiento de los cuerpos y el edificio ardiendo como símbolo de una gloria de su malsana y nefasta presencia en Piribebuy – Paraguay.

Hoy tengo el alma cargada de dolientes pensamientos, no quiero ser dominado por el rencor, por el odio o por el desamor, alimento el espíritu con premoniciones de mejores mañanas para los cuatro Estados, que traten de convivir en armonía, en paz, en solidaria fraternidad, que las barreras físicas y espirituales desaparezcan por siempre de cada habitante de los sucesores de aquellos fatídicos días , que se pongan enormes lápidas, que guarden eternamente las dolorosas y tristes escenas de desesperados instantes, que sufrió mi amado pueblo por las manos asesinas que sangrarán en imaginarias gotas hasta que se recuperen lo robado, se entreguen las reliquias, se limpien el alma de un pueblo castigado por la lealtad y socorro a un hermano desagradecido.

LAMBARÉ, PARAGUAY

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Diplomático (J) y Profesor Universitario Paraguayo.

Parehara es una palabra en Guaraní, lengua oficial en Paraguay junto al español, que significa mensajero

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