Las fuerzas centrífugas del Dr. Ennio Rodríguez

Alvaro Montero

Alvaro Montero Mejía

El Dr. Ennio Rodriguez, distinguido intelectual y hombre público de Costa Rica tuvo la amabilidad de enviarnos un artículo titulado “Nos amenazan fuerzas centrífugas”. Por más que le doy vueltas a su escrito, no logro entender adónde ubica esas fuerzas amenazantes que, sin embargo, sé que existen. El problema es definir su naturaleza, así como sus verdaderas intenciones y la respuesta que les demos como sociedad y como pueblo. En estas páginas ensayaremos una visión alternativa.

Dice Don Enio:

La sociedad costarricense del siglo XXI sufre un proceso de disociación creciente. Desde1948 nunca hubo fuerzas disgregadoras tan fuertes. El sistema político muestra una disonancia en aumento. Crecen el descontento y la desconfianza”.

¿Fuerzas disgregadoras? Como simple denominación, no es poca cosa. Dicho en lenguaje vernáculo, “se nos desbarata el país”. Pero ya veremos. ¿Aparecieron realmente en 1948 esas “fuerzas disgregadoras”? ¿Eran locales o exógenas? ¿Cuáles fueron y quienes las representaban? Por otra parte, el descontento y la desconfianza no son hechos en absoluto casuales. El abatimiento y la frustración de los pueblos aparecen cuando les arrebatan sus conquistas y cuando no surgen las ideas, la conducción y el liderazgo social capaces de recuperar esas transformaciones. Por complejos que resulten los fenómenos sociales, están sujetos al principio de la causalidad y no son, por lo tanto, resultado del azar.

La sociedad costarricense contemporánea, es el resultado natural de los que pueden ser considerados como los pilares de nuestra nacionalidad. Existe hoy, en efecto, una clara desintegración del sector campesino, sometido de manera violenta a las fuerzas del mercado internacional; también se desintegra toda la institucionalidad construida por el proyecto reformista del siglo XX; se desintegra la estructura del mercado interno, hoy sometido fuerzas exógenas; se desintegra el empresariado nacional, subordinado y marginado; se desintegran los valores espirituales de la solidaridad interna y la autoestima como sentimiento de orgullo nacional, sustituidos por el librecambio y el sometimiento a las fuerzas corporativas de la globalización. También se desintegra la estructura territorial, cuyos componentes materiales pasan poco a poco a otras manos: litorales, minas, territorios de cultivo ¿Son éstas las mencionadas fuerzas disgregadoras a que se refiere Don Hennio?

Agrega el autor:

Hasta la mitad del siglo XX, Costa Rica seguía siendo una sociedad tradicional predominantemente rural y dominada por el Valle Central… donde la posible amplitud de miras de las costas y llanuras poco contribuían a definir la personalidad nacional. Se había forjado una personalidad desconfiada, típica de los serranos de las novelas de Vargas Llosa, huraños, conservadores y resistentes al cambio”.

Esta interpretación de la personalidad costarricense, fundada en la psicología de los viejos montañeses, no es en absoluto aceptable. Costa Rica fue durante el siglo XIX y buena parte del siglo XX, un pueblo abierto a las reformas, al comercio internacional, a la puesta en práctica del pensamiento liberal que, en otros pueblos del continente, impulsó las guerras de Independencia y que, entre nosotros, se tradujo en la construcción sistemática de un Estado de Derecho y que luego, bajo el impulso de las corrientes cristiano sociales, socialistas y socialdemócratas, hizo posible la edificación de un Estado de Servicio Público, un Estado intervencionista y solidario, con amplia influencia política y social en la vida del país.

El Autor escribe:

Esa sociedad, casi sin clase media, vivía una pobreza generalizada y con instituciones como el compadrazgo, propia de las relaciones entre cafetaleros pequeños con los no tan pequeños…. La revolución de 1948 augura una transición hacia una sociedad desarrollista con un Estado que asume nuevas funciones y empieza a funcionar sobre la base de normas y mayor respeto legal, empezando por el sistema electoral”.

Don Ennio se salta a la torera las profundas reformas sociales impulsadas por el gobierno del Dr. Calderón, la Iglesia Católica y el Partido Comunista de aquel entonces. Esas reformas, fueron el antecedente social indispensable, la base insustituible de lo que José Figueres hizo después, aún a contrapelo de la vieja oligarquía empeñada en la demolición de las garantías sociales. Por otro lado es demasiado grandilocuente hablar de Revolución del 48, sin distinguir los 60 días del conflicto armado, de los cambios posteriores que sí merece el honroso calificativo de revolucionarios y que es oportuno mencionar: nacionalización de la banca, creación del ICE, Abolición del Ejército y reestructuración de la Universidad de Costa Rica.

Dice el Dr Rodríguez:

Se adoptan los postulados en boga de la industrialización por sustitución de importaciones y la integración económica regional, el Estado acomete no solo grandes obras de infraestructura, sino también fortalece sus programas sociales, con singular éxito en electricidad y salud. Surgen así una naciente clase media y nuevos grupos empresariales, muchos surgidos a la sombra del Estado”.

Estamos de acuerdo, aunque habría que examinar, como lo hizo en su oportunidad Rodolfo Cerdas, si el proceso de la llamada industrialización no fue un proyecto que aprovecharon las corporaciones de aquel entonces, para convertir al llamado empresariado local, inicialmente de comerciantes, en un simple sector mercantil intermediario. Aunque es necesario reconocer que aparece un modesto grupo industrial local que aprovecha la apertura del Mercado Común Centroamericano y que podría denominarse como “empresariado nacional”. Durante ese período se deja de lado al empresariado agrícola, pequeño y medio, que sin ningún estímulo adicional ni leyes como la que se dictaron para promover el desarrollo industrial y las nuevas inversiones, tuvo que asumir la tarea de alimentar al país y a las nacientes poblaciones obreras de las áreas urbanas.

Continúa don Ennio:

Las sociedades modernas se caracterizan por el predominio de normas y leyes que definen las relaciones sociales … donde… las decisiones pasan a ser determinadas por idoneidad y competencia y cada vez menos por influencias o compadrazgos”… “Costa Rica transitaba por esa ruta… cuando la sorprenden las crisis del petróleo de los setentas y afloran las limitaciones del modelo de crecimiento, hasta hacer crisis en agosto de 1981, luego de un endeudamiento externo galopante ….”

Ignoro de qué mundo habla don Ennio. Porque no ha existido jamás, en el desarrollo del capitalismo, ningún momento como el actual, en que las grandes decisiones de la política y la economía, local e internacional, se tomen con mayor irrespeto por las leyes, incluida la ley internacional, un mundo en que las nuevas entidades corporativas del capitalismo desarrollado prescinden por completo de los viejos ideales liberales de la “idoneidad y la competencia” para sustituirlos por las decisiones verticales del complejo militar-industrial junto al mandato inapelable de los grandes bancos y en Costa Rica, por la arrogante dirección de la “Dictadura en Democracia”.

Quizás si nos atenemos a las limitadas y modestas relaciones económicas internas, podríamos atribuirles algún mérito a las “normas y leyes que definen las relaciones sociales”. Es más bien en el proceso de globalización contemporánea, cuando aparecen nuevos actores dominantes de la economía internacional, que sustituyen las “leyes y las normas”, por el estilo brutal y depredador que emerge de su incontrastable poderío en las relaciones económicas mundiales ¿Serán éstas las mencionadas fuerzas disgregadoras de que nos habla don Hennio?

Desde su inicio, las crisis mundiales son empleadas para acrecentar el predominio y la concentración de riqueza por parte de esas fuerzas dominantes en la economía global. La crisis del petróleo de los años 70, muestra fehacientemente cómo las grandes corporaciones petroleras, las llamadas Siete Hermanas, la Shell, la BP, la Standard Oil etc, hacen el negocio del siglo cuando, bajo la cobertura de la crisis, colocan en el mercado mundial sus inmensas reservas a precios impensables poco tiempo antes. Así logran las mayores ganancias de su historia.

Sobre la deuda externa, valdría la pena discutir si Costa Rica no fue uno de los pocos países donde, con independencia de los brillantes negocios que fraguaron algunos altos funcionarios durante el gobierno Daniel Oduber, se invirtió positivamente una buena parte de esa deuda en empresas estatales como las de CODESA, al final rematadas a vil precio por un procónsul del AID, mediante cuantiosos negocios y comisiones de por medio.

Continuaremos.

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Nota del editor: La respuesta del Dr. Alvaro Montero se publicará en cuatro entregas en los días subsiguientes, siendo esta la primera entrega.

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comentarios

Una respuesta a Las fuerzas centrífugas del Dr. Ennio Rodríguez

  1. José Rafael Calvo Fajardo 11-09-2012 en 9:18 pm

    Cuando yo leí el artículo de don Enio, no sabiendo nada de él, me dije: “un típico neoliberal”. Sigo creyendo así a pesar de la elaborada respuesta de don Älvaro, con la que estoy de acuerdo. Solo que quisiera comentar esto: la fuerza que disgrega al país es mas bien centrípeta que centrífuga; se trata mas bien de una implosión causada por la imposición aquí de esa voluntad caudillista extremada que adoptó el Consenso de Washinton y el TLC, evidentemente impopulares según las marchas colosales que provocaron, no obstante lo cual perdieron el referendo. Es verdad que a nuestra sociedad le falta cohesión social, pero a pesar de eso es víctima de una fuerza centrípeta. Como he vivido en el Ecuador, coincido en que el carácter tico no se parece en nada al carácter serrano: !harasme el favor!

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