La mujer y el cambio

Parehara

Oscar B. LLanes Torres

Oscar B. Llanes

Remontémonos la civilización de los Jesuitas en esta región, llegaron alrededor de 1547 y permanecieron por doscientos años, trayendo la palabra de Dios, los conocimientos de aquella época, introdujeron la misa en latín, las últimas novedades de la creación humana en tecnología, instrumentos musicales y una gran sorpresa “relojes”, no me imagino como eran, pero existen registros al respecto.

Ahora llega el momento de cuestionarnos ¿que encontraron?, Vemos mujeres indígenas con sus niños, con los cuidados extremos, conversando al oído palabras que envuelven ternura y amor, guiando sus desequilibrados pasos infantiles, con manos fuertes conducen y orientan, ellas el centro de la vida familiar, explican los jesuitas franceses que admiraron y se sorprendieron con el papel que tenían las indígenas de la región del recientemente descubierto PARAGUAY, las indígenas manejaban el hogar, los hombres se dedicaban a la caza, la pesca y la agriculturas, adornaban sus viviendas con coloridas plantas, tejían para los atuendos del grupo familiar y se distinguía cada familia por el color que ostentaba un color determinado, enseñaba la hora del trabajo y el descanso, el sagrado encuentro familiar del medio día, el respeto a los mayores, la natural distinción a la mujer, porque ella es la dueña de la comunicación, ella transmite el idioma, el lenguaje, el don de la palabra y en guaraní, los niños permanecían con la madre hasta los siete años, luego se entregaba al preceptor para aprender el idioma del invasor y de los que cargaban la cruz y la espada, y como un día un indígena preguntó si traes la palabra de Dios ¿para que la espada? Y desde entonces se dedicaron nada más a ser portadores del libro sagrado.

La República del PARAGUAY debe a sus mujeres originarias la suerte de conservar el idioma ancestral como su mayor tesoro, hasta hoy se mantiene entre los paraguayos el idioma guaraní como transmisión oral y escrita de sus comunicaciones, en tiempo de paz y en tiempo de guerra, el guaraní es la esencia mayor del pueblo, las mujeres originarias lo conservaron y lo defendieron con orgullo y tenacidad, los atropellos, las torturas, los azotes viles no bastaron para extinguir el idioma guaraní, los foráneos tuvieron que aprenderlo para predicar la palabra divina y hoy las misas en Paraguay también se rezan en el idioma guarani, se recuerda que es idioma y no dialecto, porque el guaraní tiene gramática y el dialecto no lo tiene.

Debemos a nuestras mujeres originarias los mayores cambios, que se procesaron naturalmente con el tiempo integrando al castellano los vocablos del guaraní, que se impone y se agiganta, en el seno familiar se siente la presencia de la que desde siglos viene introduciendo cambios en sus vidas, aceptando las novedades o rechazando por nocivos, se viven con intensidad los cambios que suceden con vertiginosa instantaneidad, ya en la mujer de los cambios en estas tierras, ellas rumian en el tiempo, las integran de conformidad a lo que es nuestro y saber que se las acepta sin restricciones, los cambios por estas geografías tienen su ritmo, su cadencia, su sonoridad, su andar es lento y sin sobresaltos, llegan, se acomodan o se rechazan, se mantienen o desaparecen, la mujer de estas tierras maneja el tiempo, la sucesión de momentos tienen su propio sentido y valor, tiene su propia dimensión cultural, es de lento trajinar el proceso histórico, del uso a costumbre pasan decenas de décadas, a veces siglos, se transmiten con solvencia la serenidad , que es su perfil, nada le atormenta desde que no esté en peligro su prole, trabaja no por la necesidad imperiosa de existir, trabaja para ser ejemplo, por ser motivador el ejercicio de una tarea, la enseña y aprende confía y se alimenta de lo que es sano y virtuoso, nada fuera de su lugar, es siempre la palabra final, porque ella tiene la virtud de la sabiduría y el poder de los cambios, todo en su entorno está expuesto a ellos, si conviene a todos se acepta, si no conviene se los extingue en nacimiento, porque ella es la luz y conoce la sombra, ella guía y orienta porque conoce las dificultades, ella ama y es fruto del amor eterno.-

LAMBARÉ, PARAGUAY 8 de marzo de 2017
“Dia Internacional de la Mujer”

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Diplomático (J) y Profesor Universitario Paraguayo.

Parehara es una palabra en Guaraní, lengua oficial en Paraguay junto al español, que significa mensajero

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