Holanda, entre la presión popular y la búsqueda del oro perfecto

Por Simon Cambers

Equipo femenino de Hockey sobre cesped de Holanda. WikiCommons

Equipo femenino de Hockey sobre cesped de Holanda. WikiCommons

Londres, 9 ago (dpa) – Así como la mayor parte del planeta vibra por el fútbol o en Nueva Zelanda no hay nada más importante que el rugby, Holanda respira hockey sobre césped por los poros, razón suficiente para que la final olímpica femenina de mañana en Londres ante Argentina tenga una importancia capital en el país.

Pese a que las albicelestes tienen un gran nivel desde hace al menos una década y son las actuales campeonas del mundo al vencer a las holandesas en la final del Mundial de Argentina de 2010, las chicas “oranje” son siempre el gran rival a batir en cada certamen.

El prestigio naranja viene labrándose desde hace 40 años, lapso en el que fueron oro en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984 y Pekín 2008 y ganaron seis de los 12 Mundiales organizados hasta la fecha.

Tanta pasión popular por el deporte, seguida de un éxito indiscutible, hace que la selección holandesa sufra una intensa presión ante cada certamen. Si el oro o el título no llegan, la reacción de la prensa no se hará esperar.

“Creo que las expectativas son algo que crea el público. Nosotros intentamos ser un equipo muy humilde”, relativiza Max Caldas, argentino de nacimiento y seleccionador holandés desde 2010.

“Respetamos mucho a los demás equipos. Preparamos los partidos de la misma manera, siendo Bélgica o Argentina el rival, porque todos merecen nuestro respeto”.

La semifinal ante Nueva Zelanda fue para que los hinchas se quedaran sin uñas. Terminó definiéndose por penales después de 70 minutos de tiempo reglamentario y dos suplementarios en los que las oceánicas pusieron en muchas dificultades a las campeonas olímpicas, que debieron remontar dos desventajas para llegar al tiempo extra.

“Nosotros lo veníamos diciendo antes de que comenzara el torneo: los mejores cuatro ya no son los mejores cuatro. Había de seis a ocho equipos que tenían la oportunidad de ganar el oro, y Nueva Zelanda era uno de ellos. No me sorprendió que el partido fuese tan cerrado”, dijo Caldas.

En otros deportes, especialmente en el fútbol, los equipos holandeses fueron propensos a las luchas intestinas y a las individualidades que buscan un reconocimiento personal más que grupal. No parece ser el caso de las chicas del hockey, que conforman un grupo unido que busca siempre la perfección ante cada reto.

Hasta el momento, Londres 2012 no está siendo todo lo bueno que esperaban internamente pese a estar a sólo un encuentro de la medalla de oro.

“La razón por la que probablemente no estoy tan feliz es porque todavía no jugamos un partido completo, en el que juguemos todo el encuentro realmente bien”, reflexionó Caldas.

“Eso es algo que todavía tenemos en rojo. Necesitamos pasarlo a verde y espero que podamos hacerlo en el próximo partido. Estoy muy feliz de estar en el partido por la medalla de oro pero como entrenador siempre quieres jugar realmente bien. Esa es la razón por la que estoy un poquito enojado”.

En Holanda, no alcanza ser campeón en hockey sin alcanzar la excelencia.

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