El silencio de los disidentes

Luis Alvarez

Luis Alejandro Álvarez Mora

Esta segunda década del siglo XXI pone a los gobiernos en encrucijadas no vividas con anterioridad en la historia. El surgimiento de las redes sociales como medios para comunicarse se ha convertido en un medio todavía no dimensionado por quienes ostentan el poder. La “Primavera Árabe” y el movimiento de los “Indignados” en Europa han sido un ejemplo vivo de ello, y éstas también han sido un mecanismo utilizado por personas que buscan obtener el voto, en especial de los jóvenes, pues hoy en día están “conectados” casi de forma permanente debido al surgimiento de los teléfonos inteligentes. El Presidente Obama, siendo candidato, hizo un manejo excelente de estos medios, lo cual se estima influyó en su elección.

En Costa Rica la hoy Presidenta, siendo candidata, buscó seguir la misma línea y una vez electa anunció que su administración mantendría una comunicación bilateral con los ciudadanos, sus administrados, a través de Facebook y Tweeter. El tiempo ha tenido que pasar para hacer notar que las palabras se las lleva el viento, para desventura de los disidentes.

Casa Presidencial, contrario a la percepción que tiene una amplia mayoría de la población, firmemente cree que la gestión administrativa lleva un rumbo que no debe de cambiar, pero quienes no comparten la postura oficial ejerciendo el derecho a la libre expresión y ante la inexistencia de otros medios, han buscado las redes sociales para manifestar su posición y cuestionar la línea oficial, la mayoría de forma respetuosa a la Majestad del cargo que ostenta la señora Chinchilla Miranda, representante de la nación, otros sin embargo de forma que contradice las normas de urbanidad y respeto que deben de prevalecer entre los seres humanos cuando nos comunicamos y en el portal de Facebook de Casa Presidencial se ha optado por no permitir que muchos de éstos últimos hagan comentarios.

Desafortunadamente muchos disidentes, quienes de forma razonada, fundamentada y respetuosa cuestionamos la línea oficial, hemos sido silenciados por las Autoridades de Gobierno sin un fundamento jurídico que sustente esta mordaza cibernética que contradice lo establecido en los artículos 28, 29, y 33 de la Constitución Política, así como la Declaración de los Principios sobre Libertad de Expresión adoptada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, cuyo quinto principio señala que “La censura previa, interferencia o presión directa o indirecta sobre cualquier expresión, opinión o información difundida a través de cualquier medio de comunicación oral, escrito, artístico, visual o electrónico, debe estar prohibida por la ley. Las restricciones en la circulación libre de ideas y opiniones, como así también la imposición arbitraria de información y la creación de obstáculos al libre flujo informativo, violan el derecho a la libertad de expresión.”

Es un insulto a la inteligencia de las personas que comprenden como funciona una red como Facebook que el vocero de Casa Presidencial manifieste que ha sido la misma red la que ha cerrado la posibilidad de comentar en su portal oficial. ¡Esto no es cierto! No se vale estar justificando un acto que a todas luces es irregular cuando ese acto en cualquiera de esos planos y cualquiera de sus formas contraría la legislación y los derechos de los ciudadanos.

Esperamos que los momentos complejos que está viviendo esta administración: la trocha, la ruta a Caldera, la crisis de la CCSS, el abuso de las asesorías en momentos de crisis fiscal, cartas de “recomendación” de altos funcionarios, entra otras, lleve a una reflexión profunda, y genere un cambio no solo en cuanto al fondo sino en cuanto a actitud para enfrentar las diversas situaciones que molestan e inquietan a los habitantes.

Hubo necesidad, en vista del atropello sufrido, de acudir a la Sala Constitucional, cuya labor es áltamente compleja, pues a partir del análisis que debe de realizar ante lo acontecido, resolverá en relación a la ejecución clara, precisa, eficiente y eficaz de los derechos constitucionales. Los derechos que consagra la Constitución Política no pueden quedar en letra muerta.

Viviendo en un estado de derecho como el nuestro, éste ha sido un muy mal síntoma de parte de los personeros de esta administración, y que atenta contra uno de los pilares de la democracia: la libertad de expresión.

Por el bien de la patria, de todos los ciudadanos y ciudadanas, presentes y futuros, quienes transitoriamente ostentan el poder no deben de buscar el silencio de los disidentes.

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comentarios

Una respuesta a El silencio de los disidentes

  1. Sylvia Román 10-07-2012 en 6:44 pm

    Excelente Luis, muy bien dicho!

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