El retiro, desistimiento o alto, de aquel candidato

Ocean Castillo Loría

Araya adios

I

Para enero de 2013, la palestra electoral se remecía. El retiro de Rodrigo Arias como precandidato, generaba alegría en las huestes de Johnny Araya. Éste se mostraba prudente. Ya desde ese momento, algunos comentaristas políticos pro Aristas, decían que “La Nación” y canal 7, apoyaban la candidatura de Araya.

Demos un salto en el tiempo…

Corrían los principios de marzo de 2014, éramos parte de los consultores en pro de la construcción de programa de gobierno del PLN. Aquel día, 5 de marzo, desde temprano, comenzamos a recibir llamadas en nuestras oficinas, la pregunta de quienes nos telefoneaban era: ¿Es cierto que Johnny Araya se va a retirar?

Horas más tarde, en conferencia de prensa, Johnny decía que había hecho una serie de valoraciones, en la que contemplaba que la gente quería un cambio de gobierno, además de expresar que el partido no tenía dinero para enfrentar la segunda ronda. Finalmente, en términos prácticos, aceptaba la derrota que desde ese momento (y desde antes), le propinaba Luis Guillermo Solís y el Partido Acción Ciudadana (PAC)

Como dijimos, desde temprano corrían los rumores del retiro (en realidad desistimiento, pues el artículo 138 de la Constitución Política, impide la renuncia, pero para facilidad, en este texto los utilizaremos como sinónimos). Antes de la conferencia de prensa, Johnny se había reunido con el comando de campaña y los que en aquel momento, eran los diputados electos del PLN.

“La prudencia aconseja no gastar millones en campaña, reuniones y movilizaciones. Me abstendré de cualquier actividad electoral. El proceso continuará hasta el 6 de abril, como constitucionalmente está decidido”.

Las cosas habían cambiado…

En un momento determinado la estrategia de campaña, había definido que el enemigo a vencer, era José María Villalta del izquierdista Frente Amplio (FA), el crecimiento de Solís y el PAC, parecía no haber sido percibido por el comando liberacionista, en razón de su velocidad. El otro punto, es que Araya y sus asesores en mercadología política, no lograban construir una imagen empática con los electores.

Otro factor que sumaba a las dificultades, es que históricamente en la Segunda República, ningún partido, ha logrado ganar en 3 elecciones seguidas. Por si fuera poco, la administración de doña Laura Chinchilla (2010 – 2014), recibía críticas por tópicos como la conocida “trocha”, y los problemas respecto a la ruta San José – San Ramón. Araya, que en un momento iba ganando la contienda, vio acortarse la distancia de octubre de 2013 a marzo de 2014.

Es interesante, en la campaña electoral de 2014, los debates jugaron un papel fundamental. Hoy, cuando menos en el PLN, los debates vuelven a tener preponderancia. Pero en aquel ayer, Johnny parecía aplicar una frase que su hermano Rolando, había dicho mucho durante la campaña electoral de 2001 – 2002: “Caballo que va ganando, no vuelve a ver a los lados”. En el caso de Johnny, eso significaba, que en un principio, él seleccionaba los debates a los que asistía. Cuando el comando de campaña (así lo suponemos), vio que se acortaban las distancias, “corrió”, para hacerse espacio en más de aquellos intercambios.

Para la primera ronda, Solís y el PAC, ganaban por menos de un 1 % (0,93 %. 19 mil votos).Con los respectivos redondeos, el PAC lograba 30,6 % versus 29, 7% del PLN. Pero vino la primera encuesta, después de la primera ronda: la del Centro de Investigaciones y Estudios Políticos (CIEP), de la Universidad de Costa Rica: Solís obtenía un 64, 4 % de apoyo y Johnny, un 20, 9 %.

Se sabría (en principio), que los principales protagonistas de la campaña liberacionista, habían reunido los principales estudios estadísticos y habían concluido que las tendencias no eran halagüeñas. Se dice que Johnny, convocó al comando de campaña y a los candidatos a la vicepresidencia, Silvia Lara y Jorge Pattoni. Se dice (de nuevo, en principio), que ahí se tomó la decisión del desistimiento.

El hoy precandidato, Antonio Álvarez Desanti, declaró a la prensa: “Yo debo decirle que no dormí, no dormí nada, mi esposa pasó en vela conmigo. Es difícil asimilar una decisión así, tomada en particular por don Johnny. Pero quiero decirle algo, después de que don Johnny nos comunicó la decisión mi respeto y confianza en él aumentó mucho más”.

Algunos analistas políticos alineados a la oposición al PLN, endurecían su diatriba: decían que el voto crítico, había derrotado a Johnny (recuerdo que en un programa de análisis de canal 9, mucho antes del retiro, uno de estos analistas, al ver que la discusión ponía como centro al PLN, decía enojado “sin ton ni son”: “Ya no quiero hablar del PLN”, otros analistas, lo invitaban a seguir la conversación, pero no lo convencieron. Una de las grandes lecciones de aquella campaña, es que muchos analistas, en vez de analizar, atacan revistiendo sus simpatías partidarias, de análisis político)

En otro orden de cosas, parecía que en la esfera de la cúpula el partido se mostraba unido, el candidato se había preocupado por eso, Álvarez Desanti, era parte del comando de campaña y candidato a diputado por San José, poco después, también don Fernando Berrocal, le facilitaba las cosas.

Pero… ¿Cómo estaba el aglutinamiento en las bases?

Lo cierto es que “en el trabajo de calle”, las cosas parecían bien, el mismo Berrocal, diría a la prensa, que poco antes del retiro, habían estado en el cantón de Alajuelita y habían logrado adhesiones de partidarios del derechista Movimiento Libertario (ML). “Fui el primero en decirle que no estaba de acuerdo. También lo hicieron algunos compañeros y una compañera muy importante”, diría don Fernando a la prensa.

Acabamos de decir que, “en el trabajo de calle”, las cosas parecían bien. Pero para algunos sectores del comando de campaña, esto no era así. Se hablaba de un desánimo en las bases liberacionistas. Inclusive, algunos verdiblancos decían que iban a votar por Luis Guillermo y el PAC.

Gente como Walter Coto, estaba a favor del desistimiento… eso sí, Coto pensaba en un acto que rompiera protocolos, el que Johnny visitara a Luis Guillermo, le reconociera el triunfo y de inmediato, trabajar en el tema de un acuerdo nacional

Queremos hacer notar, a esta altura, que para ese momento, ni la prensa, ni los liberacionistas consultados, hablaban que una de las razones del retiro de Johnny, era el deseo de lograr un acuerdo nacional.

Lo que sí era cierto, y lo resumió muy bien en un interesante artículo el politólogo Aramis Vidaurre Álvarez (“Los 7 pecados políticos capitales de Johnny Araya”), la campaña del candidato liberacionista, había cometido errores, que habían repercutido en las encuestas y en la intención de voto de la primera ronda electoral. Pasamos a presentarlos:

  • La renuncia a mediados de diciembre de 2013, de un conjunto de dirigentes de Cartago, hoy muchos de ellos, siguen en el FA.
  • La campaña de “contráteme”: el eslogan no llegaba a los indecisos. Además Solís aprovechó para decir “las razones por las que no lo contrataría”.
  • Errores de los gobiernos del PLN: Johnny no acuerpó al gobierno como candidato oficialista (de hecho no lo era, Chinchilla era de la línea Arista, aunque poco después de asumir el poder, se separó del Nobel); cuando se dio el escándalo de la avioneta, usada para fines privados de doña Laura, no atinó a argumentaciones certeras.
  • El “casado”: en octubre de 2013, le periódico “La Teja”, le hizo una serie de preguntas cortas a los principales candidatos presidenciales. En ellas se evidenció, la distancia entre el candidato y el pueblo (no sabía ni cuanto costaba una caja de leche)
  • La ausencia de caras nuevas: la mayoría de los candidatos a diputados, ya habían estado en una curul o en puestos en el Ejecutivo, el candidato del FA, aprovechó para hablar de “los mismos de siempre”.
  • Ausencia a debates: faltó a muchos debates organizados por universidades, estando presente en los organizados por los empresarios, la contradicción era clara: Johnny decía “contráteme”, pero faltaba a las “entrevistas de trabajo”.
  • “Las caravanas de la salud”: paternalismo con fines electorales, algunos sectores desposeídos, no sentían que Araya se interesara por ellos, pero “a la hora de pedir el voto, sí había interés”.

II

Parecía que las cosas estaban claras, repetimos: Johnny se retiraba porque:

  • La gente quería un cambio de gobierno.
  • El partido no tenía dinero para enfrentar la segunda ronda.
  • Aceptaba la derrota que desde ese momento (y desde antes), le propinaba Luis Guillermo Solís y el Partido Acción Ciudadana (PAC)

Pero la realidad no era así, había una fuerte incertidumbre. Algunos decían que Pattoni asumiría la candidatura presidencial, otros decían que la cosa no era así. Araya desistía de hacer campaña, pero seguía siendo candidato. Era candidato, pero ya no era la figura que encarnaba la cabeza que guiaría al PLN, hacia la justa electoral de abril.

Algunos analistas, decían que el PLN estaba derrotado desde antes. No había unificación o aglutinamiento, de nuevo, parecía que la cúpula estaba unificada, pero no era cierto, recuerdo a “Aristas” y analistas afines, decir que no se habían conjuntado a todos los partidarios. Inclusive, José María Figures Olsen, parecía colaborar hacia el final de la campaña.

Se intentaban hipótesis que rozaban las teorías propias de la psicología política. Algunos científicos sociales (no necesariamente psicólogos), intentaban meterse en la cabeza de Johnny, recuerdo haber leído cosas como esta: “Johnny veía que el partido no lo apoyaba, por eso pensó: ‘¿Para qué me voy a seguir sacrificando por un partido que no me apoya?, ¿Para salvarlo?, ¿Buscando que no se divida más?, ¿Buscando que el PLN no desaparezca?’”

Y en esa línea continuaban los analistas: “Seguro Johnny pensó: ¿Pero qué me ha dado el PLN a mí?; cuando les pedí apoyo no me lo dieron, cuando les pedí el hipotecar el ‘Balcón Verde´, se negaron, cuando pedí dinero para financiar esto y aquello, me lo negaron”.

¿Qué le había dado el PLN?:

  • Le había abierto las puertas del partido, luego de su militancia en la izquierda marxista. Recuérdese cómo el ex diputado de Pueblo Unido (PU), Sergio Erick Ardón, escribiera que Johnny era uno de los más destacados dirigentes del Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP), uno de los componentes, de la Coalición Pueblo Unido (PU). Según Ardón, Johnny, se destacó como militante, eso lo condujo a ser nombrado en el Comité Político del partido; los más “viejos” en la agrupación, veían a Johnny como uno de los mejores cuadros en formación. El MRP pasaba de una organización clandestina – militar, a una organización más de índole “político – partidista”. Johnny Araya, apoyaba esas transformaciones. Él fue parte del grupo que negoció que el MRP, entrara en la coalición PU. De hecho fue tesorero, “de la cabeza formal del Partido de los Trabajadores, nombre con el que inscribimos para la lucha electoral nuestros colores” (así lo escribió Ardón). En medio de los debates dentro del MRP, Johnny renunció. Según el ex diputado, a Araya, “se le había ofrecido un puesto bien remunerado, como gerente de un negocio de un amigo. Después Rolando lo insertó en el PLN.” Posteriormente, en un espacio pagado en el periódico “La Nación”, aparecía un texto que era firmado por Johnny, quien pedía perdón por su militancia, (de 10 años, escribiría Ardón), en las filas del totalitarismo.
  • Si bien Johnny, llega a la Municipalidad de San José, por PU; la continuidad en sus cargos dentro de la estructura municipal, fueron gracias al PLN, no se olvide que hoy Araya, es alcalde de San José, por otro partido, pero la gente lo conocía por su rol en el PLN.
  • Johnny era parte de un esfuerzo de rescate reformista (en oposición a una socialdemocracia flexible), lo fue, cuando fungió como jefe de campaña, de su hermano Rolando y luego como precandidato en 2009.
  • Le dio el PLN a Johnny Araya, el puesto máximo de elección popular en un régimen presidencialista: la candidatura presidencial. Queda su nombre en la lista de personas que han ocupado ese puesto, unos ganando y otros perdiendo una elección.
  • El PLN no le negó apoyo a Araya, Álvarez Desanti y Berrocal, le dieron espacio para que actuara y reunificara el partido.
  • Sobre la posible hipoteca del Balcón Verde, recordamos lo siguiente:
  1. La decisión de la hipoteca, recaía sobre el Comité Ejecutivo.
  2. Los gastos de la campaña de Johnny Araya, rondaban los 4 mil millones de colones.
  3. Según Bernal Jiménez (en aquel momento presidente del PLN); el partido contaba con mil millones para la segunda ronda, pero algunos decían que esa plata no era suficiente.
  4. Según Jorge Sánchez (ex presidente ejecutivo del INVU, en declaraciones a “Diario Extra”), expresó que se habían despilfarrado millones de colones: “por ejemplo, no es posible que toda la comitiva de Araya alquile carros de lujos (sic.) que cuestan un platal, en toda gira del candidato van hasta 6 carros y el alquiler es carísimo”.
  5. Tanto Sánchez, como otro militante (Juan Echeverría), pedían la renuncia de Araya.

Por otro lado, algunos analistas decían que Araya era un político posmoderno y por lo tanto, eran primero sus intereses personales que los de su partido. Lo cierto es que el PLN se quedaba sin la cabeza dirigente.

III

Luego de todo lo anterior, iba quedando clara otra razón del desistimiento: el deseo de un acuerdo de gobernanza. Johnny, invitaba a los diputados electos del PLN, a generar ese acuerdo, con sus pares del PAC.

Por su parte Bernal Jiménez, hablaba de la conformación de una posible comisión, para que se asumiera lo que restaba de la campaña. Esa comisión, iba a estar encabezada por Jorge Pattoni. Esas ideas, parecían no convencer a la militancia.

Los analistas pro PAC, decían que Liberación padecía la peor división de su historia. Los analistas opositores, se mostraban a favor del llamado acuerdo de gobernanza. Algunos académicos, también inculpaban al Arismo y al Figuerismo, por no haberse unido a la campaña.

Hoy, pese a la lucha interna, el partido busca fortalecerse. La legitimidad del gobierno de Luis Guillermo Solís se ha erosionado. Araya sigue presente en el escenario político, pero por otro partido; eso sí, las sanciones partidarias contra él ya no pesan. Han surgido otros precandidatos en el PLN. El retiro es un refrito periodístico, sacado por un semanario universitario.

Súmese que las elecciones municipales del 2016, no tuvieron tan malos resultados, que de hecho, muchos esperaban (recuerdo a un amigo, furibundo anti liberacionista, decirme: “Liberación sigue siendo un partido fuerte y peligroso”)

Los analistas pro PAC, seguían lanzando loas al candidato Araya, se decían cosas como estas: “Es un valiente, sabía que no iba a ganar las elecciones y no quiso recurrir a la campaña sucia”. Se adicionaba el decir de estos analistas, en el sentido de que los responsables de que Johnny no hubiera podido levantar cabeza eran los gobiernos de Arias (2006 – 2010) y Chinchilla (2010 – 2014); los liberacionistas y algunos analistas internacionales (como Carlos Malamud), hablaban de irresponsabilidad democrática.

Las divisiones dentro del partido, no dejaban de resaltarse, el ex Presidente Oscar Arias, decía que el gobierno de Chinchilla, era pésimo y por eso, no era extraño que los costarricenses no quisieran la continuidad.

IV

En otro orden de cosas, desde afuera, quedaba la impresión de que el PLN solo se movía por el dinero, pero recordamos muy bien, como la gente ofrecía trabajo voluntario para seguir en la campaña.

En varias reuniones, la gente se acercaba para ofrecer sus casas, sus carros, pago de teléfonos para llamadas. Recuerdo que en Curridabat, una señora me decía: “¿Por qué Johnny no pone su carro propio para giras y se paga la gasolina?”, los dirigentes partidarios se quedaban sin respuesta.

Sí, las bases querían seguir en campaña, de bajo perfil, “por el honor”, pero seguir en campaña. En una de las llamadas a mi oficina, una partidaria me decía: “Está bien, no hay plata, pero… ¿Por qué renunciar a los debates?, ¿Cobran por ir a los debates?; que vaya Johnny, que pruebe que el PLN tiene mejores ideas que Luis Guillermo y que espere resultados”.

Se cumplían aquí las palabras de Bernal Jiménez: “estamos sin candidato, pero al pie del cañón”. Quienes no conocen a las bases del PLN, hablan de un partido carcomido por la corruptela, carente de mística y coraje. Esto es falso, lo que sí puede ser cierto, es que importantes sectores de la cúpula partidaria, sí sufran estos males.

Un punto aquí, es que Araya no estaba preparado para enfrentar a Solís en segunda ronda. De hecho, en la noche del primer domingo de febrero del 2014, el discurso de Johnny, hacía énfasis en la oposición a las tesis del FA, más que a las del PAC.

Eso sí, desde Chinchilla, el PLN se había cobijado de un conservadurismo religioso, que lo ponía a la defensiva en una visión más progresista en lo que refiere a una agenda de derechos humanos. Araya siguió en esa línea (no en balde en las elecciones municipales del 2016, Johnny y su nuevo partido para esa contienda, el Alianza por San José, hicieron mancomunidad con cristianos afines al Partido Renovación Costarricense); el PAC mostraba (y ha mostrado) tesis distintas.

Hoy el PLN, apuesta a volver al poder. Sin Araya. Hoy, a través del combate en la palestra electoral, el PLN, busca relegitimar la democracia, que se quedó prácticamente sin polo opositor, para la segunda ronda del 2014 (aquí pese a lo dicho, cabe una aclaración jurídica: la renuncia de los candidatos presidenciales, una vez inscrita la nómina presidencial, se impide, pues el proceso electoral debe ser activo, democrático y que, garantice la libertad de elección. Politológicamente, podría decirse que el desistimiento genera inactividad y golpea la democracia)

Vale la pena repetir: para marzo de 2014, la democracia electoral costarricense, se quedó prácticamente sin polo opositor, para la segunda ronda de ese proceso. No en balde, el hoy Presidente, Luis Guillermo Solís, dijo: “es como estar peleando con un fantasma”.

V

Cuando se cumplió un año del desistimiento, Johnny Araya, escribió un artículo en el periódico “La Nación” (“El 5 de marzo y el acuerdo nacional”) En él decía, que: “…los cálculos electorales de algunos sectores en el seno mismo de nuestro partido…no veían con buenos ojos un triunfo en el 2014” (¿No eran esos cálculos electorales, los que habían afectado en su momento a Corrales o al mismo Rolando Araya?)

Dice Johnny, que para el 3 de marzo de 2014, tuvo a la mano, “cuatro encuestas de opinión que expresaban de una manera contundente una inclinación mayoritaria por el entonces candidato Luis Guillermo Solís”.

Continúa Araya: “Los diferentes estudios de opinión de reconocidas empresas encuestadoras nos mostraban que los costarricenses, que no habían votado por el PLN ni por el PAC en la primera ronda, estaban, prácticamente en bloque, defendiendo su voto a favor de un cambio en el partido gobernante”.

Dice Johnny, que durante varias ocasiones, en la campaña, había hablado de la necesidad de un “Acuerdo Nacional (con mayúsculas)”. Por cierto, que en algún momento, su hermano Rolando (que tiempo atrás andaba en la misma idea), contó que él había convencido a Johnny de enarbolar esa tesis.

Prosigue el hoy alcalde de la capital: “Frente a la contundencia de los resultados de las encuestas mencionadas, vislumbré la opción de hacer un alto en la campaña (no un retiro o renuncia a mi candidatura, como muchos interpretaron) para trabajar de inmediato en la construcción de ese gran acuerdo”.

Aquí caben varias observaciones:

  1. Ya hemos probado que el tema del acuerdo (o Acuerdo, en mayúsculas), no era parte en el “radar”, de los dirigentes del PLN, para justificar o justificarse el desistimiento.
  2. Johnny, habla de “trabajar de inmediato”, en ese acuerdo, pero luego de la conferencia de prensa, desaparece de la palestra política, inclusive, recordamos que se tomó un tiempo no corto, de vacaciones, no se trata de criticar la necesidad de descanso del político (cosa lógica y comprensible), sino, de preguntarse: ¿Cuán inmediatamente iba a ponerse a trabajar, para lograr el acuerdo?

Volvamos a la exposición de Araya: “Mi propuesta no la aceptó Luis Guillermo Solís y no fue bien entendida por muchos costarricenses, especialmente por partidarios de Liberación Nacional… reconozco que la forma en que yo hice aquel planteamiento no fue la más correcta”.

Vale la pena detenerse de nuevo:

  1. Luis Guillermo no aceptó la propuesta, pero… una vez más, hemos demostrado ya, que esa no era una idea central en las argumentaciones del retiro de Araya. Además, recordamos que, en principio Luis Guillermo y el PAC, no confiaban en el paso de Johnny, quedando la sombra de si no era parte de una estrategia electoral (en esta línea, el politólogo Aramis Vidaurre, a quien ya hemos citado, escribió un análisis en tono de hipótesis intitulado: “¿Retiro real o estrategia política?”)
  2. No fue bien entendida, especialmente por partidarios del PLN, porque por la vía de la memoria, hemos expuesto, que muchos dirigentes querían seguir en la campaña, de manera modesta.
  3. Es positivo que Johnny, reconozca que no tuvo buena comunicación respecto a la idea en cuestión. Y aquí cabe otro apunte: es común que los hermanos Araya (Rolando y Johnny), argumenten problemas de comunicación o comprensión del electorado. Rolando alegaba lo mismo (“La gente no me entiende”), en la campaña del 2002; de esto, se aprovechó un excelente comunicador como lo es el Dr. Abel Pacheco. No podemos olvidar, como en una reunión en el Tenis Club, entre noviembre y diciembre del 2001, Rolando se esforzaba por imitar el estilo de don Abel.

VI

El 8 de marzo de 2014, el periódico “La Nación”, publica gracias al periodista Ronny Rojas, una crónica sobre el retiro, desistimiento o alto de Johnny Araya. Conforme a este reportaje, ya Desanti pensaba que la realidad electoral del PLN, no podía esconderse más.

Al día siguiente, de la aparición de la encuesta del CIEP, en el Semanario Universidad, Desanti llamó a CID – Gallup, a quien el PLN, le había contratado la realización de otra investigación estadística.

En el mejor escenario, el resultado era: Solís: 70 %; Araya: 30 %. La pérdida, se daría en todas las provincias. Casi al mismo tiempo, el reportaje dice que Desanti, obtiene los datos de la encuesta de Demoscopía: 75% Solís; 25 % Araya.

El periodista Ricardo Castro, de la revista “Poder”, le brinda a Desanti otras cifras, de un estudio de Borge y Asociados: Solís opiniones favorables: 76 %, desfavorables 15 %. Araya: 37 % de criterios buenos, 53 % de opiniones negativas.

Desanti, le presentó la información recolectada al comité de imagen. La idea de esa estructura, era pasar a un tono más confrontativo. De acuerdo a la crónica, antes de conocer los números, Johnny estaba optimista. Ya para ese momento, las Iglesias Evangélicas, le habían dado apoyo.

Al saber de los porcentajes, Araya habló por primera vez de retiro. Desanti decía que el candidato pensaba en la condición en la que iba a quedar el partido. Luego de tratar de ver alternativas, Desanti comienza a concordar con Araya. En ese momento no se decide nada.

Araya le diría a Rojas, que con la publicación de la encuesta en “Universidad”, terminó de tomar la decisión. En la lógica de las gerencias de campaña, el siguiente en enterarse fue Rolando González Ulloa, quien le dijo a Álvarez Desanti, que no estaba de acuerdo, pero comprendía.

Johnny le informó a la familia, dejando claro que no le consultó a nadie. Álvarez, también le comunicó la decisión a la formula vicepresidencial: Jorge Pattoni y Silvia Lara. Johnny tuvo una reunión con el comando de campaña y la fracción legislativa electa.

La violencia en los criterios, llegó cuando Araya le comunica el desistimiento al Directorio político del PLN. En principio, se dijo que continuaran en campaña los vicepresidentes, pero estos apoyaban a Johnny. El Directorio (según el decir de Álvarez), insistía en seguir en campaña.

Álvarez les preguntó: “¿Van a hipotecar el Balcón Verde?”

Veamos algunos puntos, respecto a lo que se sabía y lo que revela esta crónica:

  1. Johnny, convocó al comando de campaña y a los candidatos a la vicepresidencia, Silvia Lara y Jorge Pattoni. Pero ya la decisión estaba tomada. Solo se comunicó a ambos sectores de manera separada.
  2. Algunos decían que Pattoni asumiría la candidatura presidencial, otros decían que la cosa no era así. Como puede verse, el Directorio Político, contempló la posibilidad de que los vicepresidentes, continuaran en campaña.
  3. Ya se había contemplado la hipoteca del Balcón Verde y se había rechazado.

Al final, en el PLN, lo más visible, terminaron siendo las visitas del candidato a la vicepresidencia Jorge Pattoni, que recorrió todo el país, haciendo un llamado al voto del PLN, inclusive, contrario a las versiones iniciales, manifestaba que él no se había mostrado de acuerdo con el desistimiento.

VII

Las sanciones que cayeron sobre Araya, por parte del PLN, estaban justificadas en el hecho de que tenía una obligación moral para con sus copartidarios. Araya representaba a los que lo eligieron. En esa lógica, se supone que Johnny debió haber consultado con los órganos del partido la decisión.

Hubo partidarios que decían que la sanción era merecida, en tanto, ellos habían sido fieles a la campaña, el que había cometido infidelidad con el partido era Johnny…

El tema de la sanción no dejaba de ser uno de los insumos, en los que se basaba José María Figueres Olsen, para hablar de la renovación del PLN, el fallo de la Sala Constitucional sobre el tema, debilitó el argumento.

Por su parte, cuando aún mantenía actividad partidaria, Johnny llegó a declarar, que no era conveniente que Figueres Olsen fuera Presidente del Partido Liberación Nacional. Las razones, eran que Figueres estaba en la lógica de ser precandidato, además de que el hijo de don Pepe y su contrincante en aquel momento (Francisco Antonio Pacheco); no eran los indicados en enviar las señales de renovación que requería el partido.

VIII

Ya lo hemos dicho: El retiro es un refrito periodístico (el periodista Álvaro Murillo, dice que no es un refrito, solo consiguió datos iguales), sacado por un semanario universitario. Ya esta historia había sido contada por una crónica del periódico “La Nación” (para el que trabajó en el pasado el periodista Murillo). Quizás lo primero de lo positivo del “refrito”, es que la historia es confirmada.

La justificación en inicio del texto del Semanario, es el interés histórico del desistimiento y el accionar actual de muchos de sus actores (basta observar los 5 primeros párrafos del reportaje para constar ese objetivo):

  • Johnny Araya: es alcalde de San José.
  • Antonio Álvarez Desanti: Precandidato del PLN.
  • Rolando González Ulloa: precandidato del PLN.

El interés de quiénes estaban o no estaban en el desarrollo de esa coyuntura, es crucial para la veracidad histórica.

De lo que no hablan los periodistas que analizan el tema, es que los medios tienen líneas editoriales. En el caso del Semanario Universidad, la línea es (para decirlo en términos generales): “anti partidos tradicionales” (PLN y PUSC)

Ahora, hay una gran diferencia entre aquella crónica “La Nación” y este refrito del “Semanario Universidad”: se confirma que los directores de “Telenoticias” y “La Nación” y los dueños de esos medios, estaban en la casa de Antonio Álvarez Desanti, cuando se decidió el desistimiento (aquí el refrito, deja de ser “recalentado”, para decir lo menos)

Hay otro punto de diferencia (el “refrito” parece menos “refrito”): no era cierto, que no había plata para continuar: “teníamos ofrecimientos de 200 millones de amigos que nos ayudaban y había posibilidad de conseguir más”, manifestó el ex tesorero de la campaña.

Pero siguen las distinciones, según lo dijo el ex tesorero, la idea del desistimiento provino de Álvarez a Araya, según la crónica de “La Nación”, la idea fue propia del hoy alcalde de San José. En esto, sí hay otros testimonios que apoyan la versión publicada por el diario de Tibás.

En principio, los periodistas involucrados no querían dar explicaciones del por qué, estaban presentes en la reunión. Esto los ponía en una situación complicada en tanto, ciertos sectores de la prensa, se han dedicado a jugar de fiscales de la ética, pero cuando a ellos se les pide cuentas, el silencio es la respuesta.

Esto, nos hace entrar someramente, en el tópico de los políticos y la prensa, decía Daniel Oduber, que los medios que le publican una entrevista a un político, luego le publican 7 notas en contra. De ahí que en la tensión: políticos y prensa, los primeros hablan cuando quieren y la prensa lucha para que hablen, cuando ella quiere.

Políticos como don Pepe Figueres, usaban mucho la radio, para tener contacto directo con la gente. Cuando no quería referirse a un asunto espinoso, le decía a los periodistas: “eso son majaderías”. Oduber, a veces la ignoraba y contestaba cuando era oportuno.

En el caso de Liberación Nacional, la cuestión tiene sus particularidades. Poco tiempo después de la revolución de 1948, que había ganado don Pepe Figueres, un grupo de poderosos empresarios, liderados por representantes del periódico “La Nación”, visitó a Figueres Ferrer, para ofrecerle apoyo a cambio de derogar las garantías sociales, creadas durante el gobierno del Dr. Calderón Guardia.

Figueres “los mandó por un tubo”. Desde ese momento, el periódico era enemigo del PLN. Un ejemplo de esta realidad, fue la campaña de 1965 – 1966, cuando tacharon a Daniel Oduber de comunista. El ex Presidente, le ganó sendos juicios, al diario.

En esa lógica, el periódico y el grupo al que pertenece, se ha caracterizado por vínculos con partidos políticos opositores al PLN, tal fue el caso de la Unificación Nacional y más adelante con el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC).

Como lo escribiera en su momento, la periodista Adriana Núñez: “Documentados están los reiterados ataques que sufrieron… muchos de los presidentes liberacionistas tales como el mismísimo artífice de la Segunda República, don José Figueres Ferrer, Daniel Oduber Quirós o Luis Alberto Monge Álvarez; entre otros, quienes en vida se vieron en la necesidad de enfrentarse una y otra vez a la cúpula de dicho medio y a sus enviados, aunque después de muertos recibieran – en el mismo periódico – elogios y nominaciones como personajes relevantes de la historia nacional”.

Otro ejemplo, es la primera candidatura presidencial de José María Figueres Olsen. Nos dice la periodista Núñez: “…´La Nación´ no solo compartió información con otros medios de comunicación – incluido el estelar noticiero de un canal de televisión nacional – sino que diseminó afirmaciones realmente temerarias sobre él. Tomó partido en contra de sus aspiraciones… por aquellos años, hubo incluso una investigación del Colegio de Periodistas de Costa Rica que – con el testimonio de los comunicadores los cuales tan importantes medios involucraron en su erróneo accionar – pudo concluir que efectivamente se estaban llevando a cabo prácticas periodísticas peligrosas y censurables, con tal de impedirle al candidato del PLN acceder a la primera magistratura del país”. Como bien lo dice, la periodista Núñez, la agenda del periódico mencionado y “Telenoticias”, es altamente semejante (anti PLN).

Ahora bien, los directores de “Telenoticias” y “La Nación” y los dueños de esos medios, estaban en la casa de Antonio Álvarez Desanti, cuando se decidió el desistimiento, con lo que quedan de manifiesto, los puentes de comunicación entre los medios de prensa y la clase política.

El Semanario Universidad, le preguntó a Johnny Araya, si los dueños de los medios estuvieron presentes, y el ex candidato se lo confirmó… Muchos periodistas lo sabían… pero no lo dijeron… desde la teoría periodística, la justificación es que quizás no podían corroborarlo.

Con el reportaje se desnuda que los grupos de interés (La Nación y Telenoticias es decir canal 7), tuvieron una relación cercana y estrecha con la campaña del PLN y Johnny Araya. Hoy, “La Nación”, está cercano a la campaña de Desanti (Figueres Olsen denunció esta realidad)

Aquí la pregunta es: si en principio, “La Nación” y Canal 7, se oponían al PLN: ¿Cómo ahora se visualizan como parte de la comunicación, en tanto grupos de interés, con el partido que en el pasado adversaban?

La hipótesis es: dado que desde la segunda administración de Oscar Arias se había venido profundizando el modelo monetarista o neoliberal, cosa que también se dio durante el gobierno de Laura Chinchilla; y esa profundización interesaba a Canal 7 y “La Nación”, entonces, se generan vínculos entre esas empresas y el PLN. En el gobierno de Chinchilla, el ex director del periódico mencionado, Eduardo Ulibarri, fue embajador ante la ONU y Luis Liberman, ex vicepresidente de Prensa Económica S.A., fue vicepresidente de la República.

Es decir, ni “La Nación”, ni canal 7, creían que el PLN y Johnny Araya estuvieran en la línea de lo que don Luis Alberto Monge (QDDG) llamara “el rescate del Liberación histórico”. Que era el Liberación, que esos medios, siempre adversaron.

El reportaje del Semanario, se cuida de no decir, si en la mencionada reunión se decidió o no, el retiro del entonces candidato del PLN… más bien parece, que la reunión se da para que esos medios le dieran un buen trato a la noticia del desistimiento.

Luego de publicado el reportaje del Semanario, el actual director del periódico “La Nación” y el director de “Telenoticias”, escribieron sobre el tema. En el caso del primero, confirma la presencia de los dueños de los medios citados.

Ronny Rojas le consultó sobre el tema a su jefe, de cara a escribir la crónica que ya hemos resumido. El director Armando González, dice que ni siquiera le confirmó a su subalterno, el que la reunión se hubiera realizado, en razón de “secreto profesional” (según el director, como Araya le reveló la información al periodista Álvaro Murillo, de “Universidad”, ya no hay secreto que guardar)

En la línea del testimonio de González, la reunión se efectuó, para informar de la decisión ya tomada del desistimiento. La cosa parecía tener cariz eminentemente informativo, claro está, el periodista, no daría argumentos para alimentar la hipótesis: “dado que desde la segunda administración de Oscar Arias se había venido profundizando el modelo monetarista o neoliberal, cosa que también se dio durante el gobierno de Laura Chinchilla; y esa profundización interesaba a Canal 7 y “La Nación”, entonces, se generan vínculos entre esas empresas y el PLN.”

Lo cierto es, (y esto lo ha dicho Rolando Araya), que en algún momento, la misma “Nación”, “levantó” la candidatura de José María Villalta del FA, y cuando vio que “el fenómeno estaba tomando vuelo”, lo golpeó al grado de publicar una entrevista con la entonces candidata a diputada, Patricia Mora, en la que resaltaba la idea, de controlar a la prensa.

A ese momento, se planteaba la creación de una Comisión Investigadora en la Asamblea Legislativa sobre el reportaje del Semanario. Al final, esto no se dio. La puerta de una posible actividad politiquera quedó cerrada.

En el caso de Ignacio Santos, nos resulta de interés, que escribiera que entre las razones expuestas por Araya para el retiro, sí se encontraba el tema del acuerdo nacional.

IX

La campaña del 2014, fue atípica. Mostraba podríamos decir, en todo su esplendor la crisis de los partidos políticos, el des alineamiento partidario, la representación política expuso sus erosiones y el multipartidismo salía fortalecido.

Uno de los elementos por los cuales el electorado quiso un cambio era (y es), el deseo de un retorno al contenido social de la democracia. El PLN había abrazado una socialdemocracia flexible, con lo que se colocaba en una visión liberal o neoliberal respecto al Estado (éste es ineficiente y burocrático, lento, corrupto); en ese deseo de retorno del contenido social de la democracia, el electorado recorrió opciones:

  • El “Calderonismo”, con el Dr. Hernández, que con sus indecisiones de retiro y retorno y retiro en el PUSC, hizo naufragar esa opción.
  • El FA, con José María Villalta, que al ser “desenmascarado” por el ML, como un partido marxista – leninista o pro socialismo del siglo XXI, generó miedo en el electorado.
  • El PAC con Luis Guillermo Solís, que se miró como una opción más al centro en relación al FA, lo que agradó al electorado.

Lo que aquí es claro, es que la gente no creía que el PLN y Johnny Araya, estuvieran en la línea de lo que don Luis Alberto Monge (QDDG) llamara “el rescate del Liberación histórico” (quizás en la lógica de las diferencias ideológicas, el reportaje del Semanario, rescata que, al quedar clara la derrota de Johnny en primera ronda, se dio un brindis en la casa de Oscar Arias) . Valga decir que, ese rescate se intentó en la campaña 1993 – 1994, con la oposición de José María Figueres Olsen al PAE III. En ese caso, el “rescate”, fracasa con el Pacto Figueres – Calderón.

Para la campaña 1997 – 1998, Corrales hizo ese intento, pero pierde las elecciones contra Miguel Ángel Rodríguez (algunos analistas hablaron en aquel momento inclusive, de “fraude mediático” a favor del PUSC)

En la justa de 2001 – 2002, Rolando Araya, trata una modernización de la socialdemocracia, a partir de las visiones de los futurólogos Alvin y Heidi Toffler. Las disputas se abrieron cuando Rolando escogió como candidato a la vicepresidencia a Fernando Naranjo. En los corrillos partidarios del PLN, se decía que el mismo don Luis Alberto, se oponía a esa escogencia.

Podría interpretarse lo sucedido a Araya en el 2014, como el castigo al PLN, por liderar un proyecto político de corte neoliberal, desde 1983 hasta el 2014, inclusive. Eso sí, los opositores venían “matando” al PLN, cuando menos desde lo que se denominó el “escándalo de los ex presidentes” en el PUSC.

Hoy y de cara al 2018, el PLN debe tener una dirección clara, una ideología ubicada del centro hacia la izquierda del espectro ideológico y una organización pulida para el combate político, un combate que no necesariamente, terminaría el primer domingo de febrero.

Se trata de obtener el poder, para el bienestar del mayor número. Desde esa perspectiva, los planes y programas deben ir dirigidos a combatir la polarización social, a generar seguridad de empleo, seguridad en el futuro, tender puentes para la convivencia social, fortalecimiento de la identidad nacional, reconstrucción de la confianza en la política, fortalecimiento de la institucionalidad democrática y honestidad en las acciones del sector público y privado.

La oposición (oposiciones al PLN), prometió (prometieron) el cambio: una economía que garantizara equidad distributiva, estabilidad en las condiciones económicas de las familias y perspectivas confiables de mejoramiento futuro. Un manejo mucho más eficiente, honesto y transparente de los asuntos públicos. Una democracia realmente participativa.

En el caso del FA, la gente sospechó que podía lograrse el cambio pero con traumas sociales, esto lo alimentó la campaña de “des enmascaramiento” del ML, ubicando al partido izquierdista como agrupación marxista – leninista o en todo caso, afín al socialismo del siglo XXI.

Así las cosas, el PAC representaba “el cambio sin amenaza”…

Luego de este episodio, el PLN ha sobrevivido, pero creemos que su reconstrucción, no ha sido completada (en esto compartimos la visión del precandidato Rolando González Ulloa)

En otro orden de cosas, ya hemos citado el artículo de Johnny Araya: “El 5 de marzo y el acuerdo nacional”. En ese texto el autor escribe: “¿Cuál sería la realidad de nuestro país si mi propuesta de Acuerdo Nacional hubiera sido aceptada?”. Y continúa: “creo que tendríamos un panorama mucho más favorable que el actual. Considero que en otro momento y con otras circunstancias, mi iniciativa sigue siendo válida. Debemos de construir espacios de concertación en torno a la definición de prioridades de una agenda nacional”.

Esto debe ser analizado cuidadosamente: los espacios de concertación ya han sido utilizados en el pasado y deslegitimados: ¿En que paró el Foro sobre Deuda Interna, durante el gobierno de José María Figueres Olsen?; ¿En que paró el proceso de Concertación Nacional, en el gobierno de Miguel Ángel Rodríguez?

La idea de la concertación no es mala, pero en el pasado, no ha llegado a buen puerto.

Hoy, hay sectores que vuelven sobre el tema de una Constituyente (Alex Solís y sus acompañantes) y otros optan por volver a hablar de acuerdo nacional (Rolando Araya y el partido provincial “Todos”)

Para hablar de acuerdo nacional, creemos que debe haber casi un consenso sobre el modelo de desarrollo que debe seguirse: en ese sentido, no se puede seguir contraponiendo competitividad y solidaridad.

Para hablar de acuerdo nacional, debe concordarse en que, el falseamiento de bases muy importantes de nuestro desarrollo, son responsabilidad de los programas monetaristas o neoliberales.

El reportaje del Semanario, deja claro que Araya volvería al PLN, si Álvarez Desanti es el candidato. Parecería pues, que Araya no estaría en una línea reformista, como la que discursivamente plantea Figueres Olsen y se mira más clara en Aiza y González. Aún más, no se observan rasgos comunes, entre los planteamientos de Álvarez y los que intentaba presentar Johnny en su momento.

Esta campaña es fundamental, en el intercambio entre reformistas y socialdemócratas flexibles. Los primeros deben volver a probar (ya lo han hecho el pasado), que el concepto del “Liberación histórico”, no es hueco.

En esa línea, deben recuperarse las clases medias, los pequeños y medianos productores; claro está, también a la juventud. Para ello, la intelectualidad debe volver al PLN. En ese marco, el partido debe percibir que el problema está en que el electorado no siente que la agrupación sea abanderada del retorno del contenido social a la democracia.

Así, Liberación debe volver a sus raíces: intervención estatal, regulación y control en las distintas esferas del poder político.

Si no lo entienden las cúpulas, corresponderá la rebelión a las bases…

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