El cementazo…

Fernando Berrocal

Fernando Berrocal Soto

O el importador del cemento chino es un ángel que se propuso salvarnos del monopolio de dos poderosas transnacionales y ahorrarle al país millones de millones de dólares, o éste es un caso de tráfico de influencias y corrupción, de los más grandes y graves conocidos, con caravanas de alegría incluidas.

Si es lo último, como todo parece indicar y si el ángel y su espléndida fuente de recursos, son conocidos: ¿Quiénes son los arcángeles y quienes los vivillos del mundo político y los ingenuos, en esta trama absolutamente bochornosa?

Esto lo sabremos mucho mejor a medida que avancen las investigaciones de la Comisión Especial de la Asamblea Legislativa, que investiga el delito de tráfico de influencias: ¿Cuántos arcángeles y vivillos influenciaron para favorecer y se favorecieron personalmente, en este mega negocio de $30 millones? ¡De los ingenuos, líbranos Señor!

Por fin, unos cuantos Diputados y Diputadas, de todos los partidos políticos, dijeron… ¡Basta! Aquí llegamos hasta el fondo y que caiga quien caiga.

La gran pregunta es: ¿Para qué era el gran negocio?

Ya lo verán: todo esto se configura, cada día más, como el último coletazo del huracán Otto, el mismo que destruyó gran parte de la Zona Norte y cuya reconstrucción en obra pública costaría una millonada de colones en cemento. ¡Elemental Watson, como diría nuestro héroe de siempre Sherlock Holmes!

¡Ah, ¡la Comisión de Emergencias, cuantas pillerías, negocios multimillonarios y hasta incendios en tus instalaciones, se han cometido en tu nombre! ¡Cuántas plumas de pajarraco no se han vuelto plumas de plata! Y este pobre país…expuesto todos los años a grandes inundaciones, tormentas, rayerías e inviernos de miedo. ¡Cuántas similitudes con otros casos y tanto pillo suelto!

Pero este cementazo si que la sacó del estadio nacional, aunque esté rodeado de “tan buenos propósitos”, como librarnos del lucro de dos transnacionales y reducir en el mercado el precio del cemento, según afirma el señor Presidente.

La ciudadanía lo pide a gritos: ¿Quiénes son los arcángeles y si están o no en la Casa Presidencial? y… ¿Quiénes son los vivillos y si están o no en la Asamblea Legislativa? Y… ¿Quiénes los ingenuos en esta gran fiesta, pagada por un banco del Estado? y… ¿Quiénes tienen responsabilidades en el Banco de Costa Rica?

Los Diputados (as) que investigan el caso, para dicha de Costa Rica, están demostrando coraje, aplomo y mucha dignidad. Hay que decirles que no aflojen, que no acepten presiones…y que no se rajen. El país se los agradecerá.

Lo intereses privados nunca se deben superponer con los públicos, ni los públicos con los privados en actos ilegítimo. Esa frontera es infranqueable. Ahí, en esa superposición y mezcla de intereses, cuando se traspasa esa frontera y se genera un beneficio impropio, surgen todos los delitos de corrupción.

Y el señor Fiscal de la República… muy bien, gracias, gozando de buena salud, leyendo y enterándose por la prensa y todavía sin pensionarse. ¿Por qué no se dará una vuelta por Guatemala y aprende algo de la CICIG y de la Fiscal Aldana?

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