De José Calvo: Subdesarrollo

José Calvo

José Calvo

La semana pasada especulé un poco sobre lo que veo como única alternativa para la crisis económica global que padecemos: una austeridad universal que afecte no solo a los obreros con el desempleo, sino también a los gobernantes y a los banqueros. Una solución islandesa que disminuya el consumo a niveles que en los países ricos se considerarían de subdesarrollo.

Mi opinión de hoy es que nosotros no sufriríamos mucho en ese mundo, porque ya estamos subdesarrollados; a excepción de la clase gobernante de políticos y empresarios, que viven y consumen como en Estados Unidos.

He contado en otra parte de una hermana perteneciente a una organización femenina que decidió imprimir su propia agenda y tuvo muy mala experiencia: las leyendas eran oscuras e ilegibles, las fotos también, y estaba traspapelada. Cuando le regaló una a una visitante europea esta le dijo en son de burla: “vamos a ver, ¿Febrero viene después de Abril?” Y cuando mi hermana apenada le dijo “dámela y te la cambio”, ella le contestó “no, no, déjame esta que me gusta. Esto es subdesarrollo”.

Entre nosotros es común creer que solo el agricultor campesino es ineficiente, pero todo es ineficiente aquí. Cuando vamos a 5 km por hora entre los 400 mil vehículos que circulan por las estrechas y agujereadas calles de San José. Eso es subdesarrollo. Cuando hay muchos accidentes en una intersección porque los semáforos están dañados: eso es subdesarrollo Cuando llegás a una intersección que tiene el alto en la calle, y en la avenida: eso es subdesarrollo. Cuando el turista se tiene que bajar del carro a preguntar por cuál de dos vías coge. Eso es subdesarrollo. Cuando vas por una supercarretera de Escazú a Cartago y una intersección sin marcar te lleva al centro de San José Eso es subdesarrollo. Cuando después de 40 años no se ha podido extender la avenida segunda para darle una segunda calle a San José. Eso es subdesarrollo. Cuando después de 40 años la carretera de circunvalación no se ha terminado y ya va a quedar en el centro de la ciudad. Eso es subdesarrollo. Y también lo es cuando se atribuye a una testigo la culpa de su asesinato por haber ido a la ciudad que le habían prohibido, como si solo allí la pudieran matar.

Y ¿qué es lo que está haciendo esta gran presa? Pues una patrulla policial que va a 10 km a horcajadas sobre la doble raya amarilla. O un patrullero que está parando carros en la hora pico para revisar documentos; y tal vez cobrar mordidas. Y ese pick-up con el cajón lleno de gente es de la policía. Eso es subdesarrollo.

Pero también es subdesarrollo cuando te roban la finca en el Registro de la Propiedad con la firma de un abogado que tiene fe pública. Y cuando llegas con el paquete de requisitos para un trámite y siempre falta un documento más. Y cuando en el país llevamos decenas de años hablando de la ventanilla única sin haber podido disminuir los requerimientos para el trámite. Y cuando en la Caja se pierde siempre tu expediente y hay que esperar horas a que alguien lo encuentre y lo traiga pudiendo digitalizarlo. Y cuando todo se tiene que resolver por medio de un juicio y lo perdés sin recurso porque el abogado dejó vencer el plazo. Y cuando el presidente de la república escoge a los diputados que lo van a acompañar. Y cuando almuerza en secreto con los jueces superiores. Y cuando el juez superior es también el asesor presidencial. Y cuando se diseña una ley de tránsito con multas que solo la clase gobernante puede pagar y la presidenta dice que están calculadas sobre el precio de una vida humana.. Y cuando no hay forma de arreglar un puente que no sea con una platina. Y cuando el aeropuerto internacional se retarda muchos años y el contrato pasa de una a otra empresa cada vez más caro. Y cuando el país enfrenta una demanda porque se le acabó el contrato monopolístico para que Riteve haga una revisión vehicular innecesaria. Y cuando el país hace un referéndum para decidir si aprueba un tratado internacional que viola nuestra soberanía en varios lugares y la Corte de Justicia no lo ve. Y cuando una jueza suprema almuerza con el presidente durante la cocción del referéndum. Y cuando ese presidente llegó por una modificación a la constitución para permitir la reelección, con el argumento de que negársela a él equivalía a negársela a todos los 4 millones de habitantes que podrían aspirar a la presidencia por segunda vez. Y cuando los gastos de los negociadores nacionales del tratado en cuestión fueron pagados por el !“socio”! comercial. Y cuando la negociadora principal ostenta la ciudadanía americana. Y cuando te dan la cita médica para entre dos años pero tenemos un buen turismo médico para los extranjeros. Y cuando un presidente social demócrata “moderno” cree que la ayuda del Estado en la creación de empleo de su plan escudo es meterle a la Caja 30 mil burócratas copartidarios sin idoneidad; o fomentar la producción agrícola local dejando el mercado a la libre. O cuando se ordena a la Caja no reponer el personal que se retire. Eso es subdesarrollo.

A menos que sea estrategia para arruinar la institución social y darle mas negocio a sus hospitales privados, o mantiene el libre comercio de granos para darle el negocio a sus amigotes graneleros. ¿Pero para qué seguir? Usted sabe ya bien lo que es subdesarrollo. Y aunque no acepte algunos de los ejemplos citados, tendrá que aceptar la mayoría; a menos que usted también cante el himno a la islita paradisíaca, o crea todavía que don Oscar Arias nos va convertir en el primer país desarrollado de Latinoamérica; entregándonos atados de manos a la imposición de la metrópoli por sus socios comerciales. El periódico se ufana porque la mitad de los ticos tienen acceso a Internet por medio de su celular, pero no dice que la otra mitad no tienen acceso por ningún medio. Por eso es el subdesarrollo.

Veamos otros ejemplos de “la realidad nacional”. Hay entre Vista de Mar y la ruta a Rancho Redondo una comunicacioncilla estrecha, congestionada, y llena de huecos, a través del riachuelo Purral. Hay otra en el Alto de Guadalupe a 5 kilómetros de distancia, para un riachuelo que se podría vadear sin puentes. De modo que si esa comunicacioncilla está cerrada como ocurre a menudo, no queda mas remedio que manejar los 10 kilómetros para la vuelta. Eso es subdesarrollo. Y había un puentecillo estrecho y en ángulo recto entre Vista De Mar y Coronado a través de un yurrito que ni nombre tiene, donde los carros chocaban a cada rato y lo destruyeron hace dos años, sin que se vea esperanza de reparación, aunque afecta mucho al comercio de la zona que perdió la mitad de la clientela. Si fuera comercio internacional lo habrán reparado de inmediato y de dos carriles, en vez de solo reforzarle la baranda. Eso es subdesarrolko.

Admito que en los últimos ejemplos está presente nuestro extremado faccionalismo que hace a las municipalidades hostiles con las otras, y fortalece un gobierno central despótico, cuyos administradores defienden el centralismo por encima de la ley, pues como decía Alexis de Tocqueville en La Democracia en America, esta se debía allí a la fuerza del gobierno local: También lo decía Zambrana, según lo reporta su biógrafo don Armando Vargas. ¡Que bien que la Academia de Historia lo ha hecho miembro! Así será mas notoria la inquina que por haber rescatado del olvido las figuras de nuestros héroes, don Armando sea continuamente atacado por un historiador colegiado neoliberal, que no ha escrito nada de valor, pero le reprocha no ser un historiador colegiado. Los colegios calzan de perlas con nuestro fraccionalismo. La estructura del país es centrípeta entonces: por eso no hay Internet fuera de San José.

Y no hay que tocar los contratos cruzados de las empresas de los ministros emprendeduristas, ni el escamoteo de los impuestos de sus empresas, porque eso es global, como lo prueban los tratos de los Bush y de Dick Cheney.

Pero a pesar de todo, el subdesarrollo no es tan malo, considerando las penalidades que el desarrollo impone a los suyos en tiempos de crisis; mucho mas desagradables que a nosotros. Como decía un filósofo español ¿qué puedo perder yo si no tengo nada? Además el subdesarrollo tiene mucha mejor distribución de la riqueza.

Hace mas de 40 años leí en La Nación el relato de un economista tico a quien el Banco Mundial mandó a que escribiera un plan de desarrollo para una islita del Pacífico. El hombre encontró allí un paraíso en que los nativos, bellos y sanos, se dedicaban a la pesca y al cultivo del taro para comer, y no querían ningún cambio. Su recomendación fue que aquello no se tocara. Yo estoy seguro de que el hombre no hizo carrera en el BM por falta de emprendudurismo, y de que el banco se salió con la suya interviniendo en la isla, construyendo plantas industriales y reorganizando el gobierno. La isla se habrá sobre poblado, exportará fosfatos o harina de pescado e importará su alimentación, y tendrá un TLC con los EEUU: Y habrá delincuencia, corrupción y déficit fiscal. Pero aún así no habrá salido del subdesarrollo. Alí todos vivirán ahora “botando el tapón”, pero no los dejarán emigrar porque son “de color”.

Es verdad que a todos nos gusta consumir, pero ahí no está la felicidad sino el impedimento. El rey no se pudo curar el spleen poniéndose la camisa del hombre feliz porque ese no tenía camisa. Y entre mas pronto renunciemos a la oferta de la moto, el Hyundai, y el BMW que de todos modos no podremos tener, mas pronto le quitaremos el poder a la pequeña clase que lo detenta. Entonces podemos exigirle a gobierno la construcción de un buen sistema de transporte público.

Mi opinión es que, de tener que prescindir del desarrollo económico por la crisis, nosotros no sufriríamos tanto como en Europa y los EEUU, porque la mayoría no tiene nada. Más bien ganaríamos una gran tranquilidad al no tener que fingir que lo tenemos, y estaríamos en mucha mejor posición para adaptarnos a la vida más sencilla de la alternativa. Crearíamos un transporte público con Carabaguíaz o con Araya , en vez de ir en la presa y pagar el 100% de impuestos por el carro para que se lo repartan los políticos. Usaríamos ropa de polaco en vez de Hilfiger. Iríamos a la escuela pública en vez de la Lincoln. Conoceríamos nuestro país aunque fuera comiendo huevos duros en vez de ir a Disneyland. Tal vez hasta nos haríamos honrados, y desaparecería la delincuencia y la corrupción (que son la misma cosa), al no tener por norma competir o morir.

El ser humano tiene un enorme potencial, y el mercado de consumo no lo representa en absoluto, porque si no podemos decir cuál es nuestro propósito, es un absurdo creer que sea el consumo. El consumo conspicuo tiene en cambio todos los visos de una manía.

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