China busca exportar al mundo su modelo de financiamiento verde

Por Daniel Gutman

China busca exportar al mundo su modelo de financiamiento verde

Ma Jun, economista jefe del Banco Popular de China, junto a Rubén Mercado, del Programa Nacional de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Argentina. El alto funcionario del banco central del gigante asiático promovió en Buenos Aires el modelo de Beijing de financiamiento verde. Crédito: PNUD

BUENOS AIRES, 24 jul 2017 (IPS) – De la mano de ONU Medio Ambiente y el BID, el Banco Popular de China (BPC) desembarcó en la capital de Argentina para impulsar al país a adoptar y promover la agenda de las llamadas finanzas verdes, aquellas que sostienen proyectos de desarrollo no contaminantes y que luchan contra el cambio climático.

El BPC, que es el banco central del país asiático y como tal regula la actividad financiera y controla la actividad monetaria del gigante asiático, se ha interesado especialmente en Argentina, porque el año próximo presidirá el Grupo de los 20 (G20) países industrializados y emergentes,

Buenos Aires será en 2018 la primera ciudad latinoamericana en organizar una cumbre de este foro, en el que los principales líderes mundiales discuten temas de la agenda mundial.

“Una vez que las compañías empiecen a revelar su información ambiental, vamos a ver que el dinero empieza a cambiar de dirección. De las compañías contaminantes va a pasar al sector verde. Y eso le cuesta cero a los gobiernos, porque se trata solo de exigirle a las empresas que hagan pública su información ambiental”: Ma Jun.

“China comenzó con el desarrollo de estrategias para impulsar las finanzas verdes a nivel global cuando presidió el G20 en 2016 y Alemania continuó como presidente este año. Esperamos que Argentina siga el mismo camino”, dijo Ma Jun, economista jefe del BPC, en un encuentro con un pequeño grupo de periodistas en la sede en Buenos Aires del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Antes Ma, un destacado profesional quien trabajó en el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y el Deutsche Bank, fue la estrella del Simposio Internacional sobre Finanzas Verdes, que se desarrolló el 20 y el 21 de este mes en la sede en Buenos Aires del BID (Banco Interamericano de Desarrollo).

Allí Ma aseguró a actores del sector público y de compañías privadas de distintos países que China ha venido realizando durante los últimos tres años importantes esfuerzos tendientes a que su sistema financiero apuntale un cambio en el modelo de desarrollo, que deje de lado las industrias contaminantes y se oriente a proyectos que sean respetuosos del ambiente y colaboren en la utilización más eficiente de los recursos.

El alto funcionario del BPC desde 2014 sorprendió a los asistentes al afirmar que China ha tomado desde 2015 la decisión de modificar su modelo de desarrollo debido al enorme impacto ambiental que ha tenido, reflejado en que la estimación de que “un millón de personas mueren en el país anualmente por enfermedades relacionadas con la contaminación”.

El ejecutivo dijo que el financiamiento de inversiones en proyectos ambientalmente sostenibles requerirá durante los próximos años en China de cuatro trillones (millón de billones) de yuanes, que son aproximadamente 600.000 millones de dólares.

Simon Zadek, codirector de investigación sobre el diseño de un sistema financiero sostenible de ONU Medio Ambiente, coincidió con los planteamientos de Ma.

Explicó que esa agencia de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) promueve que “mercados financieros, bancos, fondos de inversión y compañías de seguros movilicen el capital privado hacia emprendimientos compatibles con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU y los compromisos asumidos por los países en el Acuerdo de París sobre cambio climático”.

Añadió que “muchos países han avanzado en esa línea y China es uno de los más inspiradores, más ambiciosos a nivel interno y más activos en promover la cooperación internacional”.

“Los mercados y capitales financieros deben considerar las cuestiones de ambiente y clima ahora, no mañana. Esperamos el liderazgo de Argentina el año próximo en este tema y estamos listos para colaborar si decide hacerlo”, planteó el funcionario de ONU Medio Ambiente.

El Simposio se realizó pocos días después de la Cumbre del G20 de este año, realizada en la ciudad alemana de Hamburgo, el 7 y 8 de este mes.

Durante la cumbre quedó en evidencia la ruptura entre los demás gobernantes y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien no cree que exista el cambio climático y retiró a su país del Acuerdo de París, que en diciembre de 2015 estableció los compromisos de todos los gobiernos para reducir el recalentamiento planetario.

En Hamburgo sesionó el Grupo de Estudio de Finanzas Verdes (GEFV), instituido en 2016 durante el año de la presidencia china del G20 y que encabezan Ma y Michael Sheren, asesor principal del Banco de Inglaterra, mientras que ONU Medio Ambiente oficia de secretaria.

Dos son las cuestiones centrales que el GEFV impulsa actualmente para que la industria financiera considere a la a la hora de decidir el financiamiento a proyectos de infraestructura o productivos: la implementación de un análisis de riesgo ambiental y el uso de datos ambientales disponibles públicamente.

Ma aseguró que el banco central chino empezó a hacer análisis de riesgo ambiental hace dos años “y ha comprobado que no es beneficioso invertir en industrias contaminantes. Los costos son mayores y las ganancias son más bajas, debido a que las regulaciones ambientales son cada vez más estrictas”.

Para el economista jefe del BPC, “la otra prioridad es que los mercados financieros pueda distinguir quién es verde de quién es marrón”, como se define al modelo de desarrollo predominante, basado en agotar los recursos naturales y no preservar los ecosistemas.

“Una vez que las compañías empiecen a revelar su información ambiental, vamos a ver que el dinero empieza a cambiar de dirección. De las compañías contaminantes va a pasar al sector verde. Y eso le cuesta cero a los gobiernos, porque se trata solo de exigirle a las empresas que hagan pública su información ambiental”, agregó Ma.

La iniciativa tienen como una parte importante de su estructura el impulso de la emisión de los llamados bonos verdes, que financien proyectos de energías renovables, ahorro de energía, tratamiento de aguas contaminadas o residuos sólidos, construcción de edificios verdes que emitan menos contaminantes y reduzcan su consumo de energía y transporte verde.

La promoción de las finanzas verdes, de todas maneras, no prevé la llegada de fondos especiales para ese fin a los países del Sur en desarrollo.

Es más, el “enverdecimiento del sistema financiero” requiere fundamentalmente del sector privado, especialmente allí donde los Estados tienen menor capacidad fiscal, de acuerdo a las conclusiones del GEFV del G20.

Para Rubén Mercado, economista del PNUD en Argentina, los gobiernos pueden facilitar la concreción de emprendimientos que sean beneficiosos en términos ambientales cambiando políticas y sin necesidad de gastar fondos adicionales.

“Lo central es la cuestión de los precios relativos. En Argentina durante años hemos subsidiado a los combustibles fósiles. Quizás lo que necesitamos ni siquiera es subsidiar a las formas de energía verde, sino simplemente reducir los subsidios a los combustibles fósiles para que aquellas se desarrollen”, dijo.

Ma hizo un planteamiento similar, al indicar que “no hay que gastar dinero, solo tienes que eliminar los subsidios” que tradicionalmente se otorgan a los productores de combustibles fósiles, que obstaculizan las inversiones hacia energías limpias.

En el Simposio en Buenos Aires se dio a conocer un estudio sobre las economías de Alemania, China e India que reveló que en el último año han invertido en energías renovables tan solo 0,7, 0,4 y 0,1 por ciento de su producto interno bruto, respectivamente.

“La demanda masiva de financiamiento verde simplemente no puede ser cubierta por el sector público”, dijo Ma.

“En países como China, 90 por ciento está siendo cubierto por el sector privado. Globalmente, mi impresión es que en los países de la OCDE (Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos, que agrupa a 35 grandes economías) la capacidad fiscal es probablemente más alta y los gobiernos podrán tener un rol más importante”, explicó.

“Pero en economías más débiles, el sector privado tendrá que aportar más que en China”, aseguró.

Editado por Estrella Gutiérrez

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