Prometeo (la película)

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Carlos Revilla

Carlos Revilla M.
crevilla@cambiopolitico.com

Como ya les he contado, mi género preferido de literatura es la Ciencia Ficción, y por supuesto su derivación las películas de ese tema. Bueno, pues en estos días se estrenó una película del director Riddley Scott titulada “Prometeo” (Prometheus en inglés). Me interesó mucho ir a a verla porque además su director tenía unos 30 años de no dirigir una película de ese género, aduciendo que no encontraba un tema que fuera lo suficientemente bueno y retador.

Recordemos que Scott es el director de la famosa saga de Ciencia Ficción “Alien”, con aquella primera película —ya un clásico del género—. “Alien: El octavo pasajero”.

No pretendo ser un crítico de cine, ni nada parecido, pero si trasmitirles los sentimiento que me dejó la película luego de irla a ver al cine.

Primero lo primero, ¿Quién fue Prometeo, nonbre que le da el título a la pelícla? sin extenderme mucho, fue un dios de la mitología griega, muy especial por cierto, pues fue el que se robó el fuego del Olimpo y se lo dio a los hombres. Por haber hecho esto, Zeus lo castigó a estar encadenado eternamente a una roca (probablemente en el Caucaso), y como tortura adicional hizo que un águila llegará cada dos días para morderle el hígado que se le regeneraba a diario. Como dato extra les cuento que Prometeo fue liberado por Hércules en una de sus doce famosas tareas.

El simbolismo del título es claro, como vamos a ver en una breve reseña de la película:

Prometeo, la película

Buscamos nuestro origen y podríamos estar encontrando nuestro fin.

El equipo de científicos y exploradores a bordo del Prometeo están en nada menos que en un viaje para encontrar respuestas a algunas de las preguntas más profundas de la vida. Dos científicos jóvenes y brillantes, Shaw (Noomi Rapace) y Holloway (Logan Marshall-Green), que poseen motivaciones contrastantes, lideran la expedición. Shaw es una creyente: quiere conocer a estos “dioses” para acercarse a sus creencias religiosas más tradicionales, mientras que Holloway está buscando desmitificar este tipo de nociones espirituales. En su trabajo como arqueólogos han descubierto pistas en forma de pictogramas en cavernas de civilizaciones antiguas de todo el mundo, que todas apuntan hacia el mismo lugar en el espacio distante, por lo que han persuadido a la corporación Weyland Industries para que financie la misión.

Ninguno de los dos científicos estaba preparado para los horrores inimaginables que se irían a encontrar. “Cuando Shaw y Holloway conciben la misión, esperaban descubrir una especia benevolente que quizás y podría ofrecer respuestas a algunos de nuestros mas grandes misterios”. En otras palabras estaban esperando conocer a los dioses. Pero estos seres prueban ser todo menos compasivos. Son una peligrosa raza de super seres.

El equipo del Prometeo piensa que se está dirigiendo al paraíso a obtener respuestas a las preguntas supremas. Pero io que encuentran es un mundo sombrío, perverso y aterrador —una estación de paso para estos seres. El ambiente frío e impecable es más parecido al infierno que al cielo.

Como ven el tema es muy sugestivo, demasiado diría yo, y agregaría que también muy pretencioso, por lo que no es fácil tratar el tema. Y precisamente ahí es donde radica el problema de la cinta.

Y el problema principal es que la película nos queda debiendo, con un tema tan rico en posibilidades, religiosas, filosóficas, etc., se queda corto y se dedica casi que solo a lo visual, eso si, con increíbles efectos especiales. Pero del tema casi nada, y lo poco que hay es muy superficial.

Y también peca en otra cosa, aunque ya muy normal en las películas al estilo Hollywood, pues como se dice popularmente “nos deja enchilados” esperando una segunda parte, que por cierto ya se anuncia, dado el éxito de taquilla que ha tenido la cinta desde su estreno hace un par de semanas. Esto porque al final no se contesta ninguna de las interrogantes que nos plantea la película y de alguna forma esto queda para después.

Mención aparte es la relación con la serie de películas de “Alien”, que como ya mencioné son también de Scott. No voy a estropearles la película hablando de esto, pero si que de alguna forma la película es una precuela de “Alien” que bien pudo llamarse “Alien: El comienzo”.

Prometeo es una película clásica de ciencia ficción con los componentes que hicieron del género, ya para la década de los ochenta, algo distinto y vibrante gracias -entre otros- a este cineasta y en donde los fanáticos del cine podrán sentirse plenamente familiarizados con la estética de Alien.

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