Acupuntura para la depresión

MADRID, 26 ene 2015 (Uypress) — El uso de la acupuntura podría sustituir a ciertos fármacos o aliviar sus efectos secundarios en el tratamiento de los trastornos depresivos, según un artículo publicado en la revista Investigación & Ciencia.

Acupuntura para la depresión

La técnica ya tradicional de la acupuntura podría ser usada para sustituir a ciertos fármacos o incluso para aliviar los efectos secundarios de los mismos en el tratamiento de los trastornos depresivos, según un artículo publicado en la edición de enero de la revista Investigación & Ciencia.

La mayoría de los puntos de acupuntura se ubican cerca de grandes nervios. Los seis que se muestran en la figura se utilizaron en el estudio que afirma que la acupuntura es tan eficaz como el Prozac para tratar los síntomas de la depresión. Otras investigaciones se han centrado en los mismos puntos, pero los datos sobre sus efectos son ambiguos.

Cada vez es más intensa la búsqueda de alternativas a los medicamentos antidepresivos y las investigaciones recientes apuntan a que la acupuntura podría constituir una opción prometedora: un estudio reciente reveló que dicha práctica tradicional china resulta tan eficaz como los fármacos antidepresivos; en tanto que otro trabajo confirmó que la acupuntura puede resultar útil contra los efectos secundarios de la medicación.

A grandes rasgos, la acupuntura consiste en insertar agujas bajo la piel en puntos del cuerpo que se creen en correspondencia con órganos concretos. Las investigaciones occidentales sugieren que estas inserciones pueden activar en el cerebro ciertos analgésicos naturales. La medicina tradicional china indica que este procedimiento mejora el funcionamiento del organismo porque corrige bloqueos de energía o desequilibrios en los órganos.

Según un estudio publicado en 2013 en el Journal of Alternative and Complementary Medicine, la “electroacupuntura”, técnica que consiste en transmitir una ligera corriente eléctrica a través de las agujas, era tan eficaz como la fluoxetina (genérico del Prozac) para reducir los síntomas de la depresión.

A lo largo de seis semanas, los investigadores administraron a los pacientes ora cinco sesiones semanales de electroacupuntura, ora una dosis diaria típica de fluoxetina. Los experimentadores, en su mayoría especialistas en medicina tradicional china, evaluaron cada dos semanas los síntomas de los participantes y rastrearon sus concentraciones de la proteína neuroprotectora factor neurotrófico derivado celular glial (GDNF). En estudios anteriores se han observado valores de GDNF por debajo de lo normal en pacientes con cuadros depresivos graves; otros han revelado el aumento de dicha proteína después de tratamientos con medicación antidepresiva.

Trascurridas las seis semanas, ambos grupos presentaban una mejoría similar de sus síntomas: los dos tratamientos devolvieron el GDNF a una concentración normal.

No obstante ello, la acupuntura actuó con mayor rapidez y mostró una reducción más importante de los síntomas al cabo de dos y cuatro semanas en comparación con la terapia medicamentosa. Entre quienes mejoraron, el porcentaje de los que presentaban una «gran mejoría» era mayor entre los que habían asistido a sesiones de acupuntura que en los que habían tomado fármacos.

Otro estudio sugiere que la acupuntura puede ser útil para un aspecto particularmente difícil del tratamiento de la depresión: los efectos secundarios de algunos medicamentos sobre la sexualidad. Según los hallazgos, publicados también en el Journal of Alternative and Complementary Medicine, doce semanas de acupuntura favorecieron varios aspectos del funcionamiento sexual, tanto en hombres como en mujeres. Estos hallazgos se suman a un conjunto de investigaciones que proponen que la acupuntura puede resultar útil en una variedad de trastornos, entre ellos, el dolor crónico, la ansiedad y las náuseas.

¿Son fiables los resultados?

En el artículo en cuestión, se plantean una serie de interrogantes sobre la utilidad de la acupuntura y la validez de los resultados de los estudios. Los cuestionamientos principales son los siguientes:

Los estudios robustos deben incluir un grupo de control convincente, tener en cuenta el efecto placebo y realizarse a «doble ciego», es decir, que ni los investigadores ni los participantes sepan si el tratamiento que está siendo administrado es el auténtico o uno simulado (placebo). Los resultados, además, deberían reproducirse con éxito en laboratorios de numerosos lugares. Los investigadores en acupuntura han tenido dificultades para cumplir tales requisitos por varias razones.

Efecto placebo: Uno de los principales obstáculos reside en implementar una falsa acupuntura que sirva de condición de control. El primero de los estudios citados no intentó siquiera recurrir a un auténtico control, por lo que resulta imposible saber si la colocación de las agujas, la corriente eléctrica o algún otro aspecto del tratamiento demuestran los resultados declarados. La acupuntura, por otra parte, se asocia a un vigoroso efecto placebo, puesto que muchas personas se sienten sensiblemente mejor por el mero hecho de que un profesional las atienda y toque, lo cual podría otorgar a esta técnica mayor eficacia de la real. Por otra parte, este gran componente placebo podría encubrir diferencias leves, pero auténticas, entre los grupos de tratamiento y de placebo, y enmascarar así el posible valor de la acupuntura.

Doble ciego: Otra objeción es la dificultad para crear un experimento de doble ciego. Tanto los probandos como los observadores pueden sesgar los resultados cuando saben si están participando en un tratamiento auténtico y no en un procedimiento simulado. En el caso de la acupuntura, el profesional sabría casi con total certeza si su intervención es auténtica; ese conocimiento podría alterar su propia actuación. El primero de los estudios anteriores fue «ciego a medias», pues los médicos que evaluaron los síntomas de los pacientes desconocían qué tratamiento había sido administrado.

Sesgos en las comunicaciones: Varios trabajos han señalado un sesgo sistemático en la bibliografía médica. En una revisión de ensayos clínicos controlados llevados a cabo en China, Japón, Rusia y Taiwán, se observó que casi siempre se ofrecían resultados positivos para la acupuntura. En los estudios realizados en el resto del mundo era mucho más común que no se indicasen beneficios. Este sesgo se potencia con el llamado «problema del archivador», a saber, la tendencia a publicar los resultados positivos y a confinar en el archivador los negativos o no concluyentes. En conjunto, los datos sobre la eficacia de la acupuntura han sido ambiguos o contradictorios, y los resultados, en la mayoría de los casos, difíciles de reproducir.

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