4 millones de “locos”, 4 millones de costarricenses

Erick Quesada

Erick Quesada C.

Vemos a nuestro alrededor y percibimos que las cosas están mal en Costa Rica. Por supuesto deseamos que las cosas mejoren no somos tontos ni egoístas,  pero para que esto suceda es necesario más que la voluntad de un “loco” o una “loca”, hace falta la voluntad de más de 4 millones de “locos”, 4 millones de costarricenses. ¿Cómo convertir esa voluntad en proyectos reales, tangibles y de desarrollo nacional?

Los costarricenses hemos sido característicos e identificados alrededor del mundo por un brote nacional de paz, quizás inculcado por aquella ceremonia  nunca antes vista y porque no; única en el mundo, en la que un jefe de estado, ganador de una guerra civil, rodeado de diversos líderes nacionales, pero principalmente los de índole internacionales, abolió del ejercito en este pequeño país, pequeño en extensión, pequeño en su población, pero grande, muy grande en patriotismos, muy grande en voluntad de trabajo, grandes como esa imagen que guardo y respeto de ciudadanos insignes como lo fueron mis abuelos que lucharon en batallas desde distintas trincheras pero con un sueño, el sueño de ver a mi Costa Rica de hoy, libre, libre de manoseos políticos, una Costa Rica libre de corrupción y abundante en desarrollo, en proyectos visionarios y de alto impacto social, como lo han sido por ejemplo el ICE, JASEC o la Caja Costarricense del Seguro Social hoy por caminos diferentes a sus principios de creación y convertidos en botines políticos cada vez más camino a desaparecer ante el festín con sus recursos.

Hoy miro para atrás y me da vergüenza pensar que no estoy respetando, no estoy honrando, y no estoy como ellos en pie de lucha por mi Costa Rica, por la cual ellos lucharon para que el día de hoy su nieto que crece en ella  fuera resplandeciente y no solo un pequeño espacio dentro del mapa que tal vez vieron líderes mundiales aquel tan famoso primero de diciembre.

Somos muchos los que desde diferentes trincheras aportamos con proyectos y planes a Costa Rica, pero somos muy pocos lo que realmente anteponemos la voluntad y sentido común en ese desarrollo de una sociedad de igualdad, de equidad, de respeto y de trabajo; esta carencia de sentido común y voluntad va de la mano con un fenómeno nacional dentro de la clase política que les ha colocado en la mente de muchas personas adultas y jóvenes como su prioridad y su gran preocupación: ¿que puesto ocuparé en el 2014?. Cientos de personas están más preocupadas por sus carreras políticas que por las verdaderas causas sociales, tender la mano y ayudar al costarricense que la necesita.
Dejamos de preocuparnos por el indigente que no podemos ocultar de nuestras aceras nacionales, por el niño que probablemente no tenga en su mesa hoy un plato de alimentos, por el adulto mayor que cuenta en el autobús sus pocos colones si topa con suerte de no recibir agresiones de un conductor o ir de pie, ante la falta de asientos porque a los ciudadanos y no solo a los políticos se nos olvida que esa persona aporto a nuestro sistema, aporto al progreso desde alguna oficina, desde algún hogar para hacer de Costa Rica, una mejor lugar de vida, se nos ha olvidado luchar por las libertades, por  respetar los derechos de minorías, por pensar que familia solo se pueden llamar de esa manera si  tiene hijos.

Pero hoy, los costarricenses nos dormimos en nuestro laureles, nos separamos, nos centralizarnos en la idea de preocuparnos de una manera muy personal, tal vez luego por mi familia y nunca por nuestro vecino, debemos de retomar el respeto, la solidaridad, la astucia que teníamos para buscar salidas lógicas y no permitir más que inescrupulosos llenen sus bolsillos con lo que hoy les falta a tantas personas. Es el momento de dar giro al rumbo de Costa Rica, los que realmente debemos hacerlo nos toca el turno al pueblo, pues una amplia mayoría percibe que estamos ante un gobierno protector de corruptos y no de los intereses de sus ciudadanos.

¡Usted! Por un día levántese, y escuche a su vecino, si tiene diferencias lleguen a un consenso, luego busque más vecinos, organicénse para limpiar ese parque descuidado desde hace mucho cerca de la casa, hagan la diferencia, reciclen, infórmense, aporten aunque sea una hora semanal en el desarrollo de su comunidad, luego de que lo hagan, pregúntense: ¿si no se siente mejor, si no siente que aporto a Costa Rica?

Si lo sienten, repítanlo, pues es seña que vamos por un buen camino, ustedes han marcado la diferencia, esa diferencia que marcaron hace muchos años atrás sus abuelos. Esa diferencia que ocupamos demostrar y que ocupamos incluir y eventualmente sustituir en nuestra clase política de hoy, sea usted el motor que inicie el cambio, que ambicione no por su persona sino por su familia, por su vecino, por su  barrio y por su Costa Rica.

Para nosotros Costa Rica debe ser el primer país, ¡el primer mundo!

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comentarios

Una respuesta a 4 millones de “locos”, 4 millones de costarricenses

  1. Robe1236 19-08-2012 en 4:52 pm

    Demagogía del PLN

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