2012

El Lechero

Alejandro González

Alejandro González Jiménez
agonzalezj41@hotmail.com

Se acerca el fin del año 2012, año que para el pueblo maya se acaba el mundo o significa un cambio de época; aún así un año de importantes acontecimientos y retos que quedan pendientes. A propósito, en estos días aparece en los medios de comunicación un recuento de lo ocurrido en él, de lo que algunos predecían que ocurriría y no ocurrió y de lo que ocurrió sin previo aviso como el terremoto en Nicoya con los efectos en los cantones del occidente de Alajuela, fenómeno que también lo tuvo el hermano país de Guatemala. En fin, estos días puede ser un buen momento para reflexionar lo que se hizo o se dejó de hacer, no sólo desde el ámbito del gobierno sino también desde la esfera de cada quien en lo individual; por supuesto una reflexión que además debiera de completarse con la visión en perspectiva: ¿qué propósitos se tiene para el nuevo año, qué queda pendiente en la agenda del gobierno, así como en lo individual?

Volviendo a los acontecimientos de este año se pueden recordar situaciones negativas y positivas: la desaparición física de figuras de renombre como el Ing. Jorge Manuel Dengo, la escritora Carmen Naranjo, el periodista William Gómez, el historiador Osvaldo Valerín, el político José Merino pero, igualmente, no pueden dejar de mencionarse hechos como la cantidad de personas víctimas del genocidio en Siria o los fenómenos que con frecuencia ocurren en Estados Unidos: la matanza última en Connecticut o aquel que provocó igual matanza en el estreno de la película Batman. Fenómenos naturales como el huracán Sandy que afectó al Caribe y a los Estados Unidos, el reciente Tifón en Filipinas y los terremotos en Guatemala y Costa Rica se agregan a lo ocurrido.

Pero hay cosas muy positivas que deben de mencionarse como los experimentos en el planeta Marte, los Juegos Olímpicos en Londres -no obstante no haber obtenido el deporte costarricense medallas-, el avance en la tecnología en general; así mismo no puede dejar de mencionarse acontecimientos políticos en Costa Rica como las protestas por la CCSS, los motocicletas por el alto cobro del marchamo, el lío por las fotocopias, la “Ley mordaza”, entre otros. En el planeta las reiteradas protestas dentro del mundo árabe y la crisis europea que aún no encuentra la luz al final del túnel, acompañados por la relección de Barack Obama como Presidente de Estados Unidos, la también reelección de Hugo Chávez en Venezuela, la decisión de la ONU de dar status de observador a Palestina, el retorno del PRI en México, cuyo enfrentamiento del estado de guerra que vive su país por las luchas de los carteles de narcotraficantes se convierte, posiblemente, en su principal reto.

Sin embargo, dos aspectos merecen ser destacados en el año en Costa Rica y que debe el país abordar como un todo: el tema de la desigualdad en el cual hay que hacer un gran esfuerzo entre todos los sectores, por supuesto liderados por el gobierno, para tomar medidas que reviertan la tendencia de ser cada día más desiguales; ello implica efectivamente el pago de salarios mínimos, insistir con más fuerza en el combate a la deserción escolar, tomar medidas para el reconocimiento y garantía efectiva de los derechos humanos, en particular de los grupos más excluidos, ser más incisivos en el tema de las garantías laborales, principalmente las del seguro social; en fin, la decisión política clara debe ser la voluntad de revertir esa tendencia que se ha venido dando hacia la desigualdad, por lo que hay que encaminarse para que Costa Rica sea más inclusiva, equitativa, justa, solidaria, más libre, igualitaria, pacífica y democrática. El otro aspecto que igualmente la sociedad costarricense como un todo debe de asumir en este próximo año, también liderado por el gobierno, es el combate decisivo a la corrupción; es inadmisible que sigan apareciendo actos contrarios a la moral pública, no sólo el de la famosa trocha sino otros casos denunciados; por ello no es casual que sea útil para esta reflexión una frase de la lectura del Evangelio que, en un breve diálogo de Juan el Evangelista con los soldados, les dice: “No extorsionen a nadie, no hagan falsas denuncias y conténtense con su sueldo”; una frase aleccionadora para estos tiempos y, sobre todo, para el año venidero como meta de país, un propósito de todas y todos, no sólo del gobierno sino también del sector privado y de la sociedad civil en general. Ahora bien, este aspecto debe de abordarse en conjunto con los citados anteriormente porque el salario del que se habla aquí debe ser aquel que le permita a una familia vivir con las necesidades básicas; es decir, no en los niveles de pobreza o pobreza extrema. En el mejor de los casos que pueda acceder a vivienda, algún mínimo de recreo, de salud, de educación, de empleo con todas sus garantías. Por lo tanto, aquí hay dos metas, dos propósitos que el país tiene para el próximo año.

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